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Playoffs

Warriors y Rockets, las verdaderas Finales de la NBA

Un Game 1 espectacular hasta que Golden decidió poner punto y final. La serie que enfrenta a los dos mejores equipos.

Importa poco que sean las Finales de Conferencia. Golden State Warriors y Houston Rockets son los dos mejores equipos del año, las dos potencias más gigantescas. Desde Tejas y California nos regalan el mejor baloncesto del mundo, y aún así los Warriors mostraron su evidente escalón de superioridad.

Aunque importa mucho que sean las Finales de Conferencia. Adam Silver debe apuntárselo: tenemos a los dos mejores equipos jugando fuera de Las Finales, porque su cruce ahí es imposible. El sistema de Conferencias debe morir.

 

El mejor espectáculo del mundo

La primera parte del encuentro fue una maravilla. Intensidad, piques, calidad extrema, ritmo alto, baloncesto moderno… Un duelo con todos los ingredientes, por un lado los campeones, inalcanzables con su death line-up; y por otro, los aspirantes, con Harden y Paul (más Capela), la cabeza lista desde hace meses para este enfrentamiento y un Toyota Center entregado.

Luego estaba Kevin Durant, un ser irreplicable en la historia del baloncesto por condiciones físicas, calidad individual y monstruos en la cabeza. Hace lo que quiere y, a día de hoy, nadie en el planeta es capaz de defenderle: Durant es un mismatch continuo y los Rockets tienen en él su principal quebradero de cabeza.

Anotó 13 puntos en el primer cuarto, 37 en el partido y un 14 de 27 en tiro.

 

La defensa de los Warriors es su arma más letal

Su ataque es una delicia, lo más atractivo para el seguidor NBA, pero donde de verdad Golden State es insufrible es atrás, en defensa. El Quinteto de la Muerte reúne a cinco jugadores versátiles, largos y atléticos, incluso Curry es uno de los bases más grandes de la liga.

Parece sencillo criticar ahora el ataque de los Rockets, pero lo cierto es que han estado como siempre. En Primera y Segunda Ronda de Playoffs han sido el mejor ataque, con 111’1 puntos anotados por cada 100 posesiones, y los Warriors les han dejado en 109’4, cerca de su media.

Han tirado desde el triple en sus números habituales, 37 intentos y un 35% de acierto, cerca de la media de 39’9 intentos en Playoffs y mantienen ese 35% de efectividad. El problema llega con las pérdidas, donde los Warriors se disparan y te hacen daño.

Houston ha sido el equipo que mejor ha cuidado el balón en lo que llevamos de Playoffs, no llega a un 10% de posesiones perdidas. En el Game 1, Golden State eleva esa cifra hasta el 12’1%, suficiente para evitar los tiros que les faltan a los Rockets y para propulsar sus rápidas embestidas. Ahí es donde está la verdadera diferencia.

 

Un ataque imparable

Cualquier equipo de la liga tiene dos opciones principales de anotación, mejores o peores, pero las tiene. Los Warriors tienen tres de las mejores, no solo de la actualidad, sino de la historia. Durant, Curry y Klay. Siempre alguno tiene el día, y este Game 1 ha sido de Kevin y Thompson, que se combinan para 65 puntos, los mismos que todos los Rockets excepto James Harden.

El ataque de Golden alcanzó ayer una dimensión desproporcionada de acierto, un eFG% superior a 60, una auténtica animalada imposible de igualar. Y Houston hizo su trabajo, pero simplemente no cuenta con las armas para cerrar a la vez a estos tres anotadores de magnitudes históricas y al poder de generación de Draymond.

Los Rockets se entregan sin miedo a los cambios defensivos, especial mención a Capela, que de seguir así otra temporada tendremos que hablar de una estrella de la NBA por impacto, pero en varios de ellos simplemente no pueden aguantar.

 


 

Este primer partido era mucho más importante para Houston que para Golden State. Los de Mike D’Antoni necesitan ganar el segundo o la serie empezará a oler a muerto. Tienen que controlar las pérdidas y para ello deben mantener a la defensa de los Warriors activa, que no estén todos pendientes de la isolation de Harden o Paul. Usar bloqueos indirectos, algún engaño en unos horns… Houston precisa de algún desarrollo más en ataque.

Y sobre todo necesitan minimizar los fallos innecesarios hasta el más ridículo extremo. Estos Warriors penalizan cada puerta atrás a la que llegas una décima tarde, cada 20 centímetros que le permites a un tirador y cada ayuda de lado débil que desaparece.

Ojalá siete partidos de esta serie, pero o los Rockets sube un pistón más, o los Warriors tardarán poco tiempo en alcanzar sus cuartas Finales consecutivas, por mucho que en esta serie se enfrenten los dos mejores equipos del planeta.

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