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John Wall ultima la vuelta a sus nuevos Wizards

Con el retorno de su base estrella, la franquicia capitalina se enfrenta a una gran decisión sobre su juego.

Los Wizards deben decidir el camino ante el retorno de John Wall. / Foto: Keith Allison (CC).

Los Wizards deben decidir el camino ante el retorno de John Wall. / Foto: Keith Allison (CC).

Vamos a ponernos en situación. Eres el rey de tu hogar, pero por un caso de fuerza mayor debes ausentarte por un periodo largo de tiempo. Es un gran revés, aunque piensas que peor aún para tu familia. Al fin y al cabo se quedan sin su patriarca. Bueno, cuando vuelvas ya te tocará cerrar heridas y solucionar los futuros (y seguros) problemas que van a surgir. Con que la casa no acabe en ruinas, ya serás feliz. Después de unas cuantas semanas alejado, llegas a la puerta, sacas la llave, y no te puedes creer lo que hay delante. Todo limpio y ordenado, ningún atisbo de pelea y un mar de sonrisas. La familia está mejor que nunca. Grosso modo, esto es lo que se ha encontrado John Wall con el agravante de haber seguido día a día el proceso sin poder intervenir.

Contra todo pronóstico surgido desde su lesión y operación en la rodilla izquierda, los Washington Wizards no solo han salvado la cara sin su jugador franquicia, sino que han capeado el temporal con 12 victorias en los 19 partidos disputados sin su base titular. Los capitalinos necesitaban un paso adelante y han aprovechado para pegarse un sprint. Esto no significa necesariamente que el conjunto dirigido por Scott Brooks sea mejor sin Wall en sus filas, no obstante, los datos y sensaciones en pista siembran una necesaria discusión. Estos Wizards no tienen por qué ser más fuertes; simplemente son diferentes.

Prescindir de un jugador de la talla de uno de los hijos predilectos de la Universidad de Kentucky trae consigo unos evidentes problemas en el esquema que en primera instancia hacían temblar a cualquier aficionado de Washington. ¿Qué podían hacer los Wizards sin su mayor generador? La respuesta, pese a que suene a tópico, ha consistido en el valor del grupo. La franquicia capitalina ha cerrado filas y ha confiado en un juego mucho más combinativo en el que cada jugador tiene algo más que decir. La pelota viaja más y mejor a lo largo y ancho de la cancha, y todos trabajan en pos del bien mayor.

Esto tiene una traducción bastante evidente en el terreno baloncestístico. Sin Wall, los Wizards están moviendo el balón mucho más asiduamente, el número de pérdidas ha descendido y las situaciones de tiro son sustancialmente mejores. En el último mes de competición, la sucesión de pases alrededor de la zona en búsqueda de la mejor opción se ha convertido en una práctica habitual para el equipo de la capital; contrarrestando el fluir normal de la ofensiva con John Wall a los mandos.

La atención provocada por el genial base en la defensa rival favorecía a un tipo de jugada que los Wizards repetían hasta la saciedad. El ex de Kentucky penetraba hacia la canasta y sacaba el balón a la espera de que algún compañero se encontrara liberado y preparado para el lanzamiento. Esta costumbre ha dado grandes réditos a Washington en los últimos años, pero esta temporada, con Wall tocado físicamente, el equipo no estaba consiguiendo los resultados esperados. Las entradas hacia el aro rival acababan demasiadas veces en pérdida o en un lanzamiento demasiado forzado desde la media distancia. La peor de las noticias ha felicitado un cambio que se antojaba necesario.

 

La nueva realidad sin Wall

Guillermo Mayol (The Wing)

La ausencia de un protagonista de tanta entidad ha provocado que otros actores a menudo eclipsados salgan a la palestra. Era de sobra conocido que Bradley Beal debía ser el que recogiera el guante, aunque el aumento de su responsabilidad en pista ha traído consigo un bajón en la efectividad. El escolta ha respondido a la exigencia en cuanto a actitud, pero ha necesitado apoyarse en sus compañeros para llevar la nave a buen puerto.

Cabe destacar a dos grandes causantes del buen hacer de los Wizards en fechas recientes. El primero ha sido un Tomas Satoransky espléndido ante la oportunidad que se presentó a su puerta. El jugador checo tenía la gran y pesada carga de suplir a John Wall y ha dado una respuesta rotunda: «aquí estoy yo». Si antes comentábamos el bajón en cuanto a la eficiencia de Beal, el ex del Barcelona supone el caso completamente contrario. Satoransky no está forzando las situaciones en ataque y espera al momento adecuado para disparar. Desde la operación de Wall, el checo ha registrado casi un 60% de acierto en tiros de campo y 50% en triples. Además cabe destacar cómo se está fajando en defensa para alegría de un Scott Brooks que lo había condenado al ostracismo anteriormente.

Tampoco se puede dejar de lado el caso de Otto Porter Jr.. Por primera vez desde su millonaria renovación, el alero está demostrando el porqué de su salario. Ahora es claramente la segunda baza del equipo y sus números han crecido en concordancia a este aumento. Sus porcentajes de acierto, como pasa con Satoranksy, están rozando niveles paranormales y desde luego parece el hombre más fiable en el equipo capitalino. Porter es uno de los beneficiados ante la ausencia de Wall, pero lógicamente no es oro todo lo que reluce.

 

Tiempo para decidir

El periodo de recuperación del base estrella de los Wizards está tocando a su fin. La vuelta de Wall es inminente y trae consigo una gran disyuntiva que deberá resolver el cuerpo técnico del equipo de la capital del reino. Pese a las bonanzas que ha encontrado el global del equipo en el último mes y medio, también se han podido observar grandes lacras que con su jugador franquicia no eran para tanto.

El ejemplo más claro llega en finales apretados. Washington no está sabiendo resolver los partidos cuando todo está en juego en los últimos minutos. En estas situaciones, Beal está siendo el encargado de jugarse los balones calientes y en la mayoría de ocasiones está errando. Ese aspecto que conocemos como ‘clutch‘ no se encuentra entre las bondades del escolta All-Star.  Consecuentemente, los Wizards también han bajado prestaciones en cuanto a velocidad y verticalidad. Wall es uno de los máximos exponentes de esta faceta dentro de la NBA y su ausencia es la causa principal para que el equipo de la capital haya optado por ofensivas mucho más lentas. Este ritmo menor ha funcionado bien, pero ahora llega el momento de elegir.

 


 

Desde unas declaraciones de Marcin Gortat que hablaban de una desconocida felicidad, la lesión de John Wall se ha convertido en un feroz debate. Nadie esperaba que a estas alturas los Wizards no fueran a echar de menos a su base, aunque la realidad siempre sorprende. El retorno del ex de Kentucky parece inevitable y próximo, y tanto el próximo jugador como su entrenador Scott Brooks tienen una decisión importante que tomar cuanto antes.

¿Se acoplará Wall a la nueva corriente de sus compañeros, o su sombra es tan grande que los Wizards dinamitarán sus nuevas costumbres para volver a lo de siempre? Falta poco para conocer la solución a este dilema.

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