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Un verano perfecto para que los Knicks… dejen de ser los Knicks

Renovaciones de incógnitas que están jugando bien como Mudiay sería un error que ya hemos visto cometer en Nueva York.

Paradójicamente, es muy probable que estando en una de las peores temporadas deportivas de los New York Knicks estemos, al mismo tiempo, en una de las más positivas en los últimos años. Las derrotas, la mayoría compitiendo muchos minutos, les están llevando a un pick prometedor mientras sacan jóvenes interesantes de cualquier posición, resucitando a algunos jugadores y sorprendiendo con otros.

Además, el verano de 2019 se plantea como el primero con dinero desde el 2016 y nadie puede despistarse de un mercado gigante como el de Nueva York, capaz de atraer a más de un jugador que, en otras situaciones, sería totalmente inalcanzable.

Se antoja un escenario perfecto para que los Knicks den un gran salto de calidad; pero también como uno de los más peligrosos para una de las franquicias que peor han funcionado en el siglo XXI y que tendrá varios «marrones» que de equivocarse en sus apuestas —como viene siendo habitual— sentencien el futuro knickerbocker al corto y medio plazo. ¿Veremos a unos New York Knicks comedidos, acertando o regalando millones sin parar?

 

¿Cuánto vale la juventud?

El conjunto de Fizdale se está construyendo poco a poco y dejando buenas sensaciones gracias a los buenos partidos de un Kevin Knox espectacular en diciembre, promediando 17 puntos y 6 rebotes y ganando el premio a mejor rookie del mes en el Este. También de un Mitchell Robinson que, hasta su lesión, estaba demostrando que su proyección estaba para más que una segunda ronda o de un Allonzo Trier que es un serio candidato a hacer carrera NBA como microondas de banquillo. Sin olvidarnos de algunos no tan jóvenes como Dotson, un 3-D eficaz, y los «renacidos» Noah Vonleh, Emmanuel Mudiay y, ya al límite, Trey Burke. Y todos estos nombres liderados bajo la sombra de un Kristaps Porzingis con problemas con las lesiones y con la incógnita de Frank Ntilikina.

Los Knicks no esperan a Frank Ntilikina

Todo suena muy bien hasta que adelantamos el tiempo unos meses; cuando Mudiay (agente libre restringido), Vonleh y Burke (ambos sin restricciones) salgan al mercado y tengan que estampar su firma en un nuevo contrato. Los tres están jugando su mejor baloncesto en la Gran Manzana; pero un sobresfuerzo por estos tres jugadores que todavía son incógnitas marcarán la agencia libre neoyorquina.

Burke es el que menos está contando y el impulso que tuvo en la pasada campaña no está teniendo continuidad en la presente. Por lo que parece quedar descartado una renovación al alza e incluso una simple renovación. Pero no así con Vonleh y Mudiay, que esta temporada está siendo su año; son más jóvenes y no hay oportunidad de, como sí pasó con Burke, firmarles un contrato por el mínimo por dos años para asegurar que su buen juego no es flor de un día.

Noah Vonleh, pick 9 del Draft 2014, está siendo lo más parecido a lo que se esperaba de él en su quinta temporada como profesional con solo 23 años. Promedia 8.5 puntos, 8.7 rebotes y 2.1 asistencias en 26.8 minutos con algunos partidos defensivos sencillamente de élite. Está jugando su mejor baloncesto con la «trampa» de que nunca antes había jugando más de 20 minutos de media. ¿Sería capaz de rendir de la misma manera con menos minutos en una plantilla más competitiva? Sus pasadas temporadas invitan a pensar que podría seguir siendo útil pero no al mismo tiempo. Por lo tanto, una renovación en caliente podría hacerte pagar 3, 4 o 5 millones de más que siempre suman en el libro de cuentas.

El caso de Mudiay es un poco más sencillo, su oferta cualificada es por 5.7 millones de dólares; algo asumible para estos Knicks que tendrán una ventaja inicial vital a la hora de negociar. Un año después de que Vonleh aterrizase en la NBA lo hacía este base congoleño que de no haberse marchado a China y de haber pasado por la NCAA lo ponían como candidato para salir mucho más arriba que ese pick 7 en el que acabó siendo escogido. Sus 14.3 puntos (44% de acierto en tiros de campos), 3 rebotes y 4 asistencias nos están dejando ver a un Mudiay mucho más maduro y que tiene enamorado a Fizdale; pero que se sigue quedando corto para ser el base titular. Tendrá 23 años cuando salga a la agencia libre y su juventud y proyección podrían invitar a ofrecerle un contrato más en base a lo que puede aportar que a lo que aporta, lo que sería un grave error para alguien que ha tenido una progresión tan lenta como pequeña.

Pueden parecer dos renovaciones diferentes; pero tienen mucho en común. No es aconsejable valorar solo la última temporada a la hora de firmar contratos; ya que puede cada año es un mundo y quizás su rendimiento fue irreal causado por el contexto que tenían —un ejemplo cercando en los propios Knicks, que tienen a un Hezonja que mostró su mejor versión el pasado año y en este está volviendo a su nivel habitual, por lo que una contratación multianual por como jugó unos meses en Orlando hubiera sido un error grotesco o, viajando a Florida, el pastizal que sí pagaron los Magic por un Biyombo que jugó bien solo un año con los Raptors. Gastar entre 15 y 20 millones por la suma de los contratos de Vonleh y Mudiay de tu espacio salarial por varios años es un riesgo; un riesgo que los actuales Knicks no debería estar dispuestos a cometer para no tropezar con las misma piedras del pasado.

 

Kanter y el mid-card 

Guillermo Mayol (The Wing)

La gran liberación de dinero que tienen los Knicks es el final del contrato de Enes Kanter por valor de algo más de 18 millones de dólares. El turco está rindiendo muy bien en su estancia en Nueva York y, además, se ha integrado a la perfección en la ciudad. Aunque en las últimas semanas está algo descontento por perder la titularidad ante Luke Kornet; Kanter se mantiene mostrando su deseo por quedarse. Una renovación a la baja para ser el sexto hombre knickerbokcer podría ser la solución para mantenerlo en Nueva York; pero no parece algo que el «00» esté dispuesto a aceptar.

De todos modos, tampoco se puede descartar un traspaso después de los últimos rumores de Wojnarowski que lo relacionan con los Sacramento Kings, con lo que seguirían librando todo ese dinero y, además, conseguirían el «alquiler» de algún joven a poner a prueba para renovarlo en verano si se lo gana (mismo tema que los Vonleh y compañía) o algún pick.

Los Knicks tienen un largo historia de grandes firmas a jugadores de nivel medio como Tim Hardaway Jr., Courtney Lee y Joakim Noah (el más grotesco de todos). Malgastar por sentirse despechados después de que los agentes libres más importantes no quieran unirse a su franquicia es otro peligro que a nadie le sorprendería que hicieran; más en esta agencia donde hay tanto mid-card. Firmar a medianías con salarios de estrellas sería la sentencia absoluta de este proyecto incluso antes de que llegase a dar sus primeros pasos. Y es que el dinero, en malas manos, es un peligro.

¿Qué viene después del “invierno nuclear” de la NBA?

 

La renovación de Porzingis: la clave

jrg1975

Sin ninguna duda, el gran reto de la gerencia en este verano es trata el contrato de Kristaps Porzingis. El letón ha demostrado tener una proyección de All-Star entre lesión y lesión y son esos problemas físicos los que han abierto el debate en la office: ¿Darle el dinero que merece por talento o por lesiones?

Dejarle con la oferta cualificada o firmando con otro equipo para después igualar son imposibles para los Knicks, que abrirían una herida entre jugador y franquicia muy complicada de sanar. Pero la opción ideal, un máximo por cinco años y algo más de 150 millones de dólares pero parcialmente garantizados supeditados a su salud (contrato estilo Embiid) es complicado de firmar a estas alturas siempre y cuando Porzinigs reciba la llamada de otra franquicia que le de el máximo salarial (113 millones por cuatro años). ¿Por qué iba a no garantizarse el sueldo cuando por 40 millones menos tendría la seguridad total que sano o no lo cobraría todo?

A estas alturas, Kristaps Porzingis es principio y fin de los New York Knicks. Si sigue con las lesiones no veremos a unos Knicks competitivos hasta el 2030 pues tendrá menos espacio salarial pero un rendimiento estable y prolongado pondría a los knickerbockers en la órbita de los Playoffs incluso para el mismo 2020.


A todo esto, hay una tercera opción por la que los Knicks sobrepagarían a los Vonleh, Mudiay y Kanter sin ser ello un drama: que no llegase nadie importante. El dinero tiene que ir a parar a algún jugador y quizás sea más sensato que, una vez que no pudieran firmar a nadie relevante, dar más a estos jugadores por 1 o 2 años marcando en rojo la agencia de 2021 (fin del contrato de Hardaway) e intentando que este gesto de buena fe les sirva para firmar por menos dinero del que podrían ofrecerles en otros sitios con tal de estar en unos New York Knicks con Porzingis, Knox y el rookie que llegase este año más hechos y que fueran realmente competitivos.

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