Conecta con nosotros

Draft NBA

¿Cuánto valen las segundas rondas del Draft?

¿Son valiosas o un acto de fe? Analizamos todas las elecciones de segunda ronda de 2005 a 2015.

170316 ORL at GSW-20

El Draft de la NBA, ese evento donde cada año muchas franquicias y aficiones ponen todas sus esperanzas del futuro. Una nueva generación aterriza a la liga de los mayores con la aspiración de convertir a su nuevo equipo en un serio candidato al anillo al medio/largo plazo. De cada Draft salen próximas superestrellas, All-Star, ganadores de premios individuales y jugadores que tendrán largas carreras como profesionales; pero también llegan “fracasos”, jugadores que no cumplen las expectativas y algunos que no llegan ni a debutar.

Es por eso que cada franquicia tiene un equipo de scouting del máximo nivel con el objetivo de conseguir siempre al mejor rookie disponible. A veces, la labor es más sencilla. Si tienes un pick top 10 los medios te podrían hacer casi la mitad del trabajo. Pero en la segunda ronda la situación se complica, los jugadores que quedan todavía por elegir no son tan mediáticos ni seguidos y tienen “taras” muy evidentes. Pese a ello, algunos jugadores del 31 al 60 han terminado siendo mucho mejores jugadores que algunos de sus predecesores en el Draft, han salido DPOY’s, MIP’s, All-Stars… Jugadores especiales que llegaron bajo el radar.

No ajenos a esta posibilidad, los 30 equipos de la NBA dan mucho valor a sus picks de segunda ronda, los ven como complementos claves para sus equipos, para sacar jugadores que rindan ya en equipos de Playoffs o para acelerar las reconstrucciones de los otros pero… ¿Son tan valiosas como nos las pintan?

 

El análisis

Para hacer una valoración lo más justa posible, se han analizado las segundas rondas de 11 ediciones del Draft diferentes, entre la del año 2005 hasta la del 2015 —las dos últimas no entran porque todavía es demasiado pronto para poder hacer un juicio de valor de estos jugadores—. Eso son un total de 330 jugadores en los que la NBA había depositado su confianza en su momento, con resultados variados. En esta lista hay cracks de la liga, estrellas fugaces, simples jugadores de rol y otros que han sido irrelevantes.

 

Los no debutantes

EFE

La peor noticia para cualquier franquicia, horas y horas de análisis y scouting que terminan eligiendo a un jugador que ni siquiera pisará la liga. Entre el 2005 y el 2015, el 27.81% de los picks de segunda ronda ni siquiera consiguieron debutar en la NBA; eso quiere decir que, de media, unos ocho picks de cada Draft se pierden en el limbo.

Además, esta tendencia aumenta con el paso de las elecciones, haciendo que pierdan valor exponencialmente. Entre el puesto 30 y 39, solo el 6.36% no consiguen tener un hueco en la mejor liga del mundo, mientras que aumenta entre el 40 y el 49 hasta el 21.72% y se sale de las escala en las diez últimas posiciones, con una cifra del 70.09%.

En primer lugar, puede dar la sensación que este grupo está formado esencialmente por jugadores extranjeros que dudan de dar el salto por perder el rol que ya se han ganado en Europa. En los primeros Drafts analizados esa era la tónica, pero con el paso de las ediciones esta tendencia se ha ido equilibrando y, entre el 2005 y el 2015, el 57.14% de estos no debutantes son extranjeros mientras que el 42.85% son nacidos en los Estados Unidos. Ese 57% sin contar jugadores extranjeros que sí tuvieron formación baloncestística en Norteamérica, cosa que pasa con algunos europeos y jóvenes de islas caribeñas, países africanos, etc.

La procedencia es un factor secundario y las franquicias harían bien en, llegados a ciertos puestos, asegurarse tras las entrevistas que algunos de sus objetivos quieran desarrollarse en la NBA, aunque quizás con menos minutos, si no quieren prácticamente tirar a la basura una elección.

 

Los “presenciales”

Erik Drost (CC)

El gran dilema de este análisis; ¿cómo decidir quién ha tenido una carrera relevante en la NBA y quién no cuando miles de jugadores no han tenido ni la oportunidad de estar en, al menos, un par de entrenamientos? Sin quitar todo el valor que tienen los miembros de este grupo, hemos optado por calificar de “presenciales” a jugadores con un promedio de menos de 15 minutos por partido en su carrera y que hayan estado menos de la mitad de las temporadas que podría haber disputado como profesional —aunque aquí ha habido alguna excepción en jugadores europeos que han tenido/están teniendo un rol importante pero que tardaron bastante en cruzar el charco—.

El porcentaje tiene riesgo de variación con los jugadores más jóvenes, que poco a poco irán ganando en experiencia y en protagonismo; pero a grandes rasgos la cifra es esclarecedora: 48%. Casi la mitad de los jugadores seleccionados en las segundas rondas son jugadores que han tenido un papel menor en la NBA, participación presencial en pocos partidos en jugadores que han terminando por marcharse al extranjero o jugadores de fuera que intentaron, sin éxito, cumplir el sueño estadounidense.

En este caso, como es obvio, la gran mayoría de estos jugadores son norteamericanos, ya que es la nacionalidad predominante en las segundas rondas.

 

Jugadores consolidados, ¿una excepción?

Con un 75% de los seleccionados sin debutar o teniendo un papel residual; son pocos los afortunados —unos 80— que, saliendo tan tarde en el Draft, consiguen tener una carrera larga e importante en la NBA. Solo el 23.90% de los jugadores analizados superaron la barrera de minutos y temporadas: ¿casualidad o saber escoger y desarrollarlos?

Es muy complicado acertar en la segunda ronda y no hay una fórmula exitosa. Algunos son europeos y otros norteamericanos; unos llegan a la liga verdes y con mucho camino por recorrer mientras otros aterrizan mucho más maduros y, por último, unos comienzan desde el principio con un rol de cierto peso en su roster y otros necesitan sumar muchos minutos en la G-League y en el banquillo para que les llegue su momento y asentarse en la NBA.

A diferencia de los no debutantes, la diferencia porcentual según la posición no es tan elevada entre el máximo y el mínimo. Pese a ello, el tablero de juego se da la vuelta respecto al primer grupo. Esta vez la mayor garantía de éxito está entre las posiciones 30 y 39, con un porcentaje del 50.45% de los jugadores consolidados siendo seleccionados en esta zona, seguidos bastante de cerca de sus perseguidores, con un 38.63%. La voz de alarma vuelve a surgir con los últimos diez puestos, pues solo el 10.90% han llegado a ser “alguien” en la NBA.

 

Una estrella, un milagro

Guillermo Mayol (The Wing)

Como en todo, siempre ha excepciones positivas y sorpresas. En estas 11 ediciones del Draft han salido de manera tardías verdaderas estrellas. Eso sí, más bien pocas, solo el 2% de los 330 jugadores seleccionados han sido All-Stars, han recibido algún premio individual u ambas cosas. Es decir, 7 jugadores —aunque, como en el caso de los presenciales, los más jóvenes parten en desventaja y es posible que alguno consiga entrar en este selecto grupo— que son los siguientes:

Jugador Logros
Monta Ellis MIP 2007
Lou Williams 6th man 2015
Paul Millsap 4x All-Star
Marc Gasol 3x All-Star y DPOY 2013
Goran Dragic MIP 2014
Isaiah Thomas 2x All-Star
Draymond Green 2x All-Star y DPOY 2017

Una casualidad donde también debemos mencionar a Hassan Whiteside o un proyecto de superestrella como Nikola Jokic y los All-NBA Team que han conseguido algunos de los jugadores que aparecen en la lista.

Absolutamente nadie, ni directivos, ni entrenadores, ni aficionados, deberían esperar que un jugador que salga de esta ronda se convierta en una estrella de la liga, disfrutando si, por suerte, su equipo consigue a uno de estos diamantes que llegan poco pulidos y todavía sin el brillo que llame la atención a los demás.

 

Conclusiones: Draft for need

La mítica frase de Draft for talent, trade for need cambia su sentido cuando se escoge del 30 al 60. Las cifras así lo demuestran, la probabilidad de conseguir a un jugador totalmente aprovechable son muy pocas. Considerando que todos los jugadores “verdes” con mucha proyección ya habrían salido en la primera ronda, las franquicias deberían optar a seleccionar en las segundas rondas a jugadores que encajen en su sistema desde el primer momento y les puedan ayudar, a un precio muy bajo, desde que son rookies. E, hilando un poco más fino, a jugadores de los que se dude de su físico —altura como con Isaiah Thomas o composición como Draymond Green— o de su procedencia —europeos como Dragic, Gasol o Jokic— para intentar conseguir al tan deseado robo del Draft. La combinación de ambos factores pueden favorecer, que no garantizar, que la segunda ronda sirva para algo, pues los jugadores “convencionales” suelen tener un techo muy bajo y con casi toda seguridad se podrían encontrar piezas del mismo valor entre los no drafteados, un buen filón de jóvenes del que, cada año, sale alguna cosa interesante.

Pero, y a las pruebas me remito, con unas esperanzas bastantes reducidas ante el joven que elijan y más si tienen los últimos picks del Draft, que acostumbran a ser un pozo de nula utilidad.

Por lo tanto, la acumulación de segundas rondas puede ser una buena estrategia pero no para gastarlas todas, sino como complementos en traspasos o para conseguir bajar posiciones en el Draft con traspasos de picks estilo el trade de Willy Hernángomez —los Knicks dieron dos segundas rondas, la del 2015 más alta y una futura, a cambio de una más baja, con la que habían escogido al pívot español—. No es tanto recomendable vender al mejor postor los picks, ya que es el único método por el cual tus aficionados pueden echarse encima (ejem, ejem, Chicago Bulls, os saluda Bell desde la Bahía).


Las tablas con toda la información las podéis ver aquí.

 

Foto: Scott Daniel Cooper / starting5online.com

Comentarios

Más en Draft NBA

El mejor baloncesto NBA en tu correo

El mejor baloncesto NBA en tu correo

No te pierdas nada con nuestra newsletter semanal

¡Muchas gracias por suscribirte! ¡Preparáte!

Shares
Share This