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El «ultra small ball», ¿una nueva variante en Brooklyn?

Kenny Atkinson puede llevar el small ball de los neoyorquinos a un nuevo nivel esta campaña.

DeMarre Carroll podría encajar en el ultra small ball de los Brooklyn Nets

Como la mayoría de la liga conoce a estas alturas, los Brooklyn Nets comenzaron un nuevo proyecto la pasada campaña, a largo y plazo e intentando exprimir lo mejor de cada faceta del propio conjunto. Dieron el pistoletazo de salida a su reconstrucción con la contratación de Sean Marks como «General Manager«, traído directamente de la organización Spur, y la llegada de un entrenador «rookie» como es Kenny Atkinson, conocido por ser un gran desarrollador de «guards» en Atlanta y Nueva York.

Y actualmente, tras fijarse en la organización de una de las mejores franquicias de la liga, también quieren hacerlo ‘imitando’ de alguna forma el «pace and space» de los campeones, los Golden State Warriors. Para esto, ya introdujeron la pasada campaña algunos cambios que permitían acercarse a este estilo de juego, salvando las distancias con el arrollador ritmo de los campeones.

Esto les sirvió, sin embargo, para terminar ostentando el mayor ritmo de la liga con 103.2 posesiones por partido, superando la velocidad de GSW, aunque quedándose muy lejos, obviamente, de su efectividad y talento en ataque y defensa. Y esta campaña, Kenny Atkinson ha vuelto a mirarse en el espejo de los de la Bahía dejando caer una posible inclusión: la de Rondae Hollis-Jefferson de cinco, “haciendo las veces” de Draymond Green, sin compararse con él. Pero antes de nada, vamos a relatar la evolución de la franquicia hasta este punto:

 

Kenny Atkinson, dando con la tecla en la 2016-17

La pasada campaña, Atkinson se encontraba ante un conjunto sin mucho talento y sin un estilo de juego predefinido. Sin embargo, el «head coach» les inculcó su ética de trabajo y una mentalidad defensiva, y la mejora vino a medida que la temporada avanzó, aunque sin reflejarse mucho en los resultados.

Aparte de contar con el juego más rápido de la liga, los Nets mejoraron con cambios que a priori parecían descabellados, como por ejemplo la inclusión de RHJ como cuatro junto con Trevor Booker o Brook Lopez, o la severa rotación de «guards» altos que permitía al equipo mejorar en defensa. Todo esto dio lugar a una serie de victorias (desde el 1 de marzo) que permitiría acabar la temporada al conjunto con un récord de 11-13, cercano al 50% de victorias.

En la siguiente fotografía se observa mejor el rodaje del sistema de Atkinson, que incluye severas mejorías como colocarse undécimos en «defensive rating» en marzo (tras llevar los meses anteriores desde octubre siendo vigésimo séptimos, o ascender hacia la media de la liga en tiro de tres tras haberse encontrado esta faceta en un pozo durante toda la parte de la campaña transcurrida anteriormente.

 

 Un «small ball extremo» en Brooklyn

Y toda esta información, sin duda, tenía que tener un comienzo, y una conclusión. El comienzo es simple: Kenny Atkinson, quien ha sufrido en su plantilla una amplia renovación esta postemporada, dejó caer en los primeros días del «training camp» que podría usar a Rondae Hollis-Jefferson de cinco, junto con DeMarre Carroll como ala pívot. Esto, pese a no parecer muy importante, podría significar la culminación del experimento que la pasada temporada inició el «head coach» de Brooklyn.

D'Angelo Russell podría ser una pieza clave de esta nueva variante en el sistema neoyorquino - Keith Allison (CC)

D’Angelo Russell podría ser una pieza clave de esta nueva variante en el sistema neoyorquino – Keith Allison (CC)

Recordemos que, este verano, los Nets y los Lakers intercambiaron cromos, recibiendo los neoyorquinos a la que es ya la pieza sobre la cual reconstruir, D’Angelo Russell (y a Timofey Mozgov), mientras que los angelinos se quedaban con el último año de contrato de Brook Lopez (y Kyle Kuzma). La llegada de un base con potencial de estrella anotadora y organizadora, y la marcha de un pilar del equipo y principal referencia ofensiva a buen seguro han cambiado los planes de Atkinson sobre el parqué. Y es que el no tener que asistir a Brook Lopez en el interior va a cambiar una gran parte del juego interior, y convertirlo en exterior en este conjunto. Aquí es donde el «ultra small ball» toma protagonismo.

Partiendo de una alineación principal en este teórico nuevo sistema de Atkinson como la de Russell, Lin, Crabbe, Carroll y Hollis-Jefferson, observamos la cantidad de posibilidades que se abren para la franquicia neoyorquina. La parte ofensiva es muy sencilla: todos los militantes en pista excepto RHJ contarían con tiro exterior; la organización correría de parte de DLoading o de Linsanity, y Allen Crabbe funcionaría como un alero 3&D. Y esa es la parte que precisamente preocupa en este quinteto, la defensa.

Quitando jugadores como Jeremy Lin, defensor infravalorado y que puede seguir el paso perfectamente a su par; y DeMarre Carroll, que es conocido en la liga precisamente por tener la insignia ‘perro de presa’ en el 2K, nos surgen tres dudas, dos de las cuales están justificadas. D’Angelo Russell y Allen Crabbe todavía tienen mucho que aprender en la faceta defensiva. Pero RHJ, que es un especialista defensivo en la posición de alero y demostró poder con ala pívots más altos que él la pasada campaña, deberá enfrentarse a un nuevo reto: defender cincos.

Su estilo defensivo podríamos equipararlo al de Paul Millsap, por ejemplo, cuando tiene que enfrentarse a cuatros más atléticos midiendo solo 203 centímetros, y es el de robar antes de que los contrarios consigan levantar al balón y superarle en altura. Atkinson confía en él por su gran «wingspan» de 7’3’’, y vídeos como este defendiendo a Al Horford le respaldan.

Sin embargo, sería muy doloroso ver a Rondae defendiendo «big mans» de la talla de Hassan Whiteside, DeAndre Jordan o Andre Drummond, por lo que este quinteto sería un recurso a utilizar dependiendo de la situación, del conjunto y de los efectivos disponibles del contrario. Otra característica a resaltar de este sistema sería la versatilidad con la que cuentan los Nets para intercambiar jugadores del mismo estilo que encajen en dicho quinteto. Por ejemplo, Trevor Booker podría ser el cuatro en esa alineación, Lin el base y DLo el escolta, e incluso Caris LeVert ser el organizador o el tirador. Kenny Atkinson no se queda sin variables en la todavía inmadura pizarra de Brooklyn.

 


 

Sin desestimar, por supuesto, otras variantes en el juego de los Nets, como sería un quinteto tradicional que incluyese a Timofey Mozgov y relegase a uno de los dos organizadores principales y mejores jugadores del equipo (Russell y Lin) a ser sexto hombre, cabe destacar que este «small ball extremo» podría dar buenos resultados a Brooklyn. Como poco, ayudaría a exprimir el ritmo del “pace and space” de los Nets, y todo esto contando con cinco de sus mejores piezas en pista. La utilización es una incógnita, pero la reconstrucción en Brooklyn va a ser larga, y hay tiempo de sobra para experimentos. Kenny Atkinson tiene la última palabra.

 

Foto: Scott Daniel Cooper / starting5online.com

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