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Las últimas funciones de Dirk Nowitzki

El genial jugador alemán sabe que el final se acerca, pero decidirá su continuidad en función de las lesiones.

La continuidad de Dirk Nowitzki dependerá de su salud. / Foto: Danny Bollinger (CC) (modificada por Alex Güell).

Ya son dieciocho temporadas en cartel, y aunque la obra ha ido perdiendo gancho con el inevitable paso del tiempo, el patio de butacas nunca ha estado vacío. Mientras que los teatros a lo largo y ancho de Estados Unidos se han ido renovando, Dallas ha seguido confiando en la misma fórmula ante la retirada de otros éxitos. Desafortunadamente para todos, nada es para siempre, y habrá que comenzar a hacernos a la idea y aprovechar para disfrutar las últimas funciones de ese mito llamado Dirk Nowitzki.

No vamos a adelantar acontecimientos, ya que la estrella de los Mavericks no ha puesto todavía fecha a su final. No obstante, con 39 años recién cumplidos a sus espaldas, la retirada ya es más que una simple idea sobre su cabeza. La edad y las lesiones no perdonan, y el físico del veterano jugador alemán  se ha quedado irremediablemente atrás respecto al resto de la liga. Sus compañeros de generación han ido poniendo punto y final a sus respectivas carreras, y Nowitzki podría ser el último ídolo en jubilarse. Los mitos de principio de milenio como Kobe Bryant, Paul Pierce o Tim Duncan ya esperan o han tenido sus homenajes mientras que el ala-pívot germano sigue al pie del cañón.

Sus números siguen siendo más que dignos, pero no se puede obviar que la temporada anterior, según la estadística, ha sido la segunda peor de su magnífica trayectoria. Desde su curso como rookie allá por 1998 no había tenido una actuación más «discreta». Esto haría saltar las alarmas, pero es que pese al bajón, Nowitzki registró más de 14 puntos y 6 rebotes por encuentro con una complicada lesión de por medio. ¿Cuántos jugadores firmarían tener estos números día tras día? La gran mayoría. ¿Cuántos serían capaces de hacerlo con casi 40 años? Muy pocos.

El tendón de Aquiles avisó a la estrella alemana la pasada campaña. Amigo, esto no va a ser tan fácil como antes. La edad no perdona, y después de dos meses de recuperación el ala-pívot de los Mavs pudo regresar a las canchas. Tras una carrera en la que los problemas físicos lo han respetado en gran medida, ahora cada visita a la enfermería constituye un paso más hacia la cada vez más cercana línea de meta. Todos queremos que la distancia siga siendo lo más alta posible, pero el propio Nowitzki tiene más que claro hacia dónde se dirige.

«Si me pierdo otros 30 o 40 partidos seguidos, obviamente , no es como debería ser. Pero si consigo mantenerme sano como en el final de la temporada pasada, donde creo que me moví bien y tuve algunos buenos partidos, entonces quizás juegue dos más [temporadas]. Veremos qué pasa».

Ideas fijas. La condición física del jugador germano nos brindará o privará de más madrugadas de fade-aways para atrás, tiros imposibles y, en definitiva, una de las mejores muñecas de los últimos tiempos. «No anticipo ningún problema, pero con 39 años, todo es posible», declaraba Nowitzki en relación a su estado actual.

Los Mavericks son los primeros que saben esto. Rick Carlisle tiene que idear un plan para que el alemán tenga un menor desgaste. Que Nowitzki disponga de menos minutos es claro y básico, pero puede que no sea suficiente. Parece que la veteranía y el momento presente del baloncesto pueden empujar a Dirk hacia la posición de cinco. Menos movimiento ante marcas menos propensas al perímetro y un encaje favorable a la era del small-ball. Pinta como una decisión sabia, aunque queda algún tiempo para ver si el técnico aprieta el gatillo.

Aunque el propio Nowitzki no haya expuesto esta razón, la ambición puede jugar un papel importante en su decisión en el verano de 2018. Dallas no pasa por su mejor momento deportivo, y en una Conferencia Oeste convertida en un auténtico campo de batalla, la cima está a años luz. Como estandarte de los Mavericks en su época más exitosa, Nowitzki ha ganado un campeonato de la NBA (2011) donde incluso se proclamó MVP de las Finales. Además de otro paso, esta vez fallido, por dicha fase, el ala-pívot germano fue también MVP de la temporada regular (2007), 13 veces All-Star, y 12 integrante de algún equipo All-NBA. Y sí, estamos hablando del sexto mayor anotador de la historia de la liga (30.260 puntos). El currículum es para enmarcarlo en la pared.

La ambición en cuanto a objetivos grupales parece ya saciada, pero cuando uno ve la mencionada lista de anotadores puede observar un motivo de peso para seguir en cartel. Menos de 1.200 puntos separan a Nowitzki del quinto clasificado; un tal Wilt Chamberlain. Si eso no es una tonelada de razones para continuar ya poco podrá motivar al germano. La oportunidad de poder sobrepasar al hombre de los 100 puntos hace que te replantees alguna que otra cosa.

El tiempo, y sobretodo las lesiones, dirán cuántas oportunidades disponemos aún para maravillarnos con lo que ese talentoso alemán que se presentó en Dallas con un aro en la oreja y cara de no exaltarse ni en un bombardeo —junto a un Steve Nash rubio platino, ojo al dato— puede hacer sobre una cancha de baloncesto. Dirk Nowitzki es la mayor leyenda de los Mavericks, y también uno de los grandes de la historia del baloncesto. No podías esperar menos cuando el añorado Andrés Montes te bautizó como Robin Hood. No sabemos cuanto durará, pero allí que seguiremos en nuestra butaca deleitándonos función tras función. La obra sigue. Show must go on.

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