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Playoffs

La última obra de Brad Stevens: una defensa perfecta

El entrenador de los Celtics dibujó una trampa que sus chicos llevaron a la perfección: una defensa de libro.

La defensa del gemelo sobre James, analizada al detalle.

Marcus Morris es el encargado de la defensa de LeBron James | Alex Güell (The Wing)

Morris, en la víspera del primer partido de las finales de conferencia, dijo que era “el mejor defensor de la liga para LeBron James”. Había dos opciones: que fuera el mayor farol de la NBA desde Anthony Bennet o que fuera, con comillas, cursiva y dudas, verdad. Bueno, pues LeBron solo tiene dos partidos peores en finales de conferencia al que hizo ante Boston en el primer partido. ¿Y si Morris tenía razón? Miremos su defensa.

Cuando el gemelo menos malvado de los Morris defendió a James, los Cavs anotaron 89.7 puntos por 100 posesiones, 20 menos que la cifra que Cleveland promedió en temporada regular. Stevens tejió una red perfecta para paralizar a LeBron primero y a los tiradores como opción B [1/8 entre Korver y JR Smith, 4/26 entre todo el equipo]. Morris, como Stevens y los Celtics, iban en serio. La defensa gana campeonatos y la de Boston, en los primeros 24 minutos, rozó la perfección.

 

Intensidad, alternativas y cabeza

El dicho, en lo que va de siglo, se ha adaptado: ‘el ataque gana partidos, LeBron rondas de playoffs y la defensa gana campeonatos’ dice ahora. LeBron, más que nadie en este planeta, es capaz de levantar un 1-0 en contra con factor pista para el rival. Pero tiene mucho trabajo. Insisto, mucho trabajo. Sobre todo en la defensa y la concentración de sus compañeros en defensa:

Boston ofrece alternativas y la respuesta de los Cavs a día de hoy es solo una: rezar y LeBron. La misma que usaba en 2008, el libro de ruta no ha cambiado. Con Baynes en pista, Boston anotaba 124 puntos por 100 posesiones; si el australiano se sentaba, con Horford y Morris Boston se iba a 118. Y todo desde la máxima intensidad: superando a Cleveland en rebotes, tapones, asistencias, robos. O mucho más allá: Boston cerró el rebote 14 veces más que los Cavs (43-29) o deflections (14-10). Cuestión de intensidad.

Y de cabeza. En el momento en que los Celtics dejaron de saber interpretar cuando cambiar y cuando no cambiar al bloqueo de LeBron, Cleveland se metió en el partido. El trabajo de Stevens, de días y semanas buscando como para a James casi se va al traste en un final de tercer cuarto horrendo. Pero el descanso y una salida en tromba, dispuestos a cerrar el partido.

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Morris y la defensa de equipo

Morris fue el principal encargado de detener a LeBron pero se quitó el mérito: “Ha sido un trabajo colectivo, no he sido solo yo”. Pero se daba las palmadas en la espalda. “Soy un competidor nato, él es el mejor jugador. Un día podré decir a mis hijos que defendí a LeBron. Amo el reto… pero es un esfuerzo de equipo”. No es descubrir América decir públicamente que sin equipo, no se puede parar al Rey. Sí que es más complejo llevarlo a cabo.

La primera línea fue siempre Morris. De los 36 minutos que jugó, 28 fue con Marcus delante. De los 16 tiros que lanzó, 12 fueron con Morris enfrente. Pero el sistema de cambios funcionó –durante el 80% del partido– como un reloj suizo. Casi de memoria, los jugadores de Boston sabían ante que bloqueo cambiar y ante cual seguir al jugador evitando el mismatch con Kevin Love principalmente y que Korver y JR pudieran tirar con facilidad. Bueno, entre los tres sumaron 26 puntos.

Horford hizo de ancla, Baynes de muro de carga y Jaylen, Smart y Tatum de correctores. Rozier fue el único que se vio fuera del partido y aun así, cumplió sin peros en defensa cuando pudo. Y Ojeleye, cuando llegaron los problemas de faltas, hizo de Morris.

Nuevo reto para Brad

En 2013 cogió un equipo y 20 meses después lo metía en playoffs. Primer reto conseguido. Para 2017 se saltaba el proceso previo de ser cabeza de serie y directamente hacía saltar la banca siendo #1 del Este, superando un 0-2 y a Washington en siete. Pero LeBron, Kyrie y compañía mandaban a Boston a casa: se acabó el sueño.

Un año después, nos encontramos en la misma situación pero Brad Stevens y sus chicos han ganado aplastado a Cleveland en el game-1. Brad nunca había estado por delante en una final de conferencia. De hecho, la franquicia no sabe lo que es ir ganando una serie tan avanzada desde 2012 cuando Paul Pierce decidió que Miami era a partir de ahora su jardín. La historia no acabó bien y LeBron no solo tomó el TD Garden si no que además se llevó la serie.

Ahora Brad y su equipo, lleno de rookies y jugadores inexpertos, tienen el brillante reto de aguantar a LeBron en unas ECF. Y los Cavs siguen siendo favoritos, porque no se debe sobre-reaccionar a un primer partido: pero lo hicimos cuando Hayward cayó, cuando supimos que Kyrie iba a ser baja toda la temporada o cuando vimos que Philadelphia era el mejor equipo de la conferencia. Así que si ahora se sobre-reacciona un poquito y los aficionados de Boston sueñan, que lo hagan.

Hasta el martes por la noche tienen tiempo.

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