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¿Por qué sigue siendo Tyronn Lue el entrenador de los Cavs?

El actual entrenador de Cleveland parece tener las horas contadas en Ohio. Las razones de su pérdida de crédito son explícitas.

Algo pasa con los Cleveland Cavaliers. Algo pasa con esa plantilla que obtuvo el anillo en 2016 y que tiene como objetivo sus cuartas Finales consecutivas. Pero, definitivamente, algo pasa con Tyronn Lue. Todo el mundo se las prometía felices en Ohio tras finalizar el incidente que terminó con el cese de David Blatt y la incorporación del propio Lue al puesto de «head coach» de esta franquicia aspirante.

En 2016, Tyronn ganó con Cleveland el primer anillo de la historia de la franquicia. El objetivo que LeBron James había impuesto en su vuelta a casa se cumplía y una nueva rivalidad con los Golden State Warriors nacía. No obstante, en la actualidad, los Cavaliers han llegado a sus peores niveles desde 2015, cuando marchaban 25-20 en la Conferencia Este. Al actual entrenador de la organización se le termina el crédito. Lo analizamos en The Wing.

 

Tyronn Lue y sus problemas de comunicación en Cleveland

El manejo de situaciones por parte del entrenador de los Cavs ha dejado mucho que desear hasta el momento. Declaraciones como “somos muy frágiles” (LeBron James) o “no confiamos en nosotros ni ofensiva ni defensivamente” (Isaiah Thomas) han salido de las bocas de sus jugadores, y 2018 parece el año tope del de Missouri en el conjunto. Está claro que Tyronn Lue tiene unos grandísimos problemas de comunicación, ya no solo con su plantilla en general, sino con sus superiores y la plana mayor de la organización.

Nunca ha dado la sensación de tener el control ni el poder dentro de la franquicia. Sus ruedas de prensa lanzando evasivas son ya todo un clásico y no ha salido en ningún momento a organizar reuniones ni actos para unir a la plantilla de los Cavaliers en malas rachas o momentos bajos de la plantilla. De hecho, ya van dos bajones de Cleveland esta temporada y al único que hemos visto sacar pecho en ellos ha sido a LeBron James.

Un gran ejemplo de lo expuesto, es decir, de que Tyronn Lue no es un entrenador que sepa tratar con sus jugadores, es la comparación de las últimas semanas con Gregg Popovich. Mientras que Lue solamente tuvo una reunión con Irving tras su petición de traspaso (en la que ni estaba Koby Altman, nuevo GM de los Cavs), además de no concertar más de ellas y aconsejar a la front office el no traspasar a Kyrie, el entrenador de los Spurs hizo todo lo contrario con LaMarcus Aldridge. Reconoció que ambos se estaban equivocando, le dijo que no le traspasaría ni aunque le dieran a Kevin Durant a cambio y consiguió firmarle una extensión por medio de un acercamiento de posturas. Hay formas y formas de hacer sentir a los jugadores que se cuenta con ellos.

Incluso LeBron James, al ser preguntado por el futuro de su entrenador, ha dicho recientemente que “espera que no le despidan”, pero que “realmente no lo sabe”. “No sé qué va a pasar con nuestro equipo. No tengo ni idea de las conversaciones que se han estado produciendo”. Tener con tan baja moral a uno de los mejores jugadores de la historia dentro de un “contender”, es de delito.

Por cosas como esta, el crédito de Tyronn Lue disminuye día a día. Ya se intuía a principios del año la gran posibilidad de despido del entrenador, que sin embargo consiguió extender su estancia en Cleveland con una buena racha de resultados. La duda es la siguiente: ¿por qué no despidieron los Cavaliers a Lue cuando Memphis largó a David Fizdale? Está claro que el ex de los Grizzlies tiene mucha mejor proyección como entrenador que Lue y a un proyecto como el de los de Ohio le vendría bien un entrenador con nuevas ideas. Además, Fizdale cuenta con el respeto de LeBron.

 

Los registros tampoco acompañan

Tyronn Lue tiene sus días contados en los Cleveland Cavaliers

Guillermo Mayol (The Wing)

No está Tyronn Lue en el punto de mira solo por no saber cómo tratar asuntos internos. Sus Cavaliers se encuentran terceros en el este, con los Miami Heat acechando dicho puesto, y en una posición deleznable para un equipo que aspira a sus cuartas Finales seguidas. Desde el partido con los Golden State Warriors de Navidad, los Cavaliers solamente han ganado tres encuentros y perdido nueve. Han sido derrotados en siete de sus últimos diez. Y la versión de LeBron James ha pasado de ser la del “mejor mes de su carrera” a una de las peores.

De nada les sirve a los Cavs ser el quinto mejor ataque de la liga, cuando su defensa es la segunda peor. El hecho de encontrarse también en el top 20 en rebotes (24), robos (21) y tapones (27) por partido no hace más que acrecentar la consideración de su defensa, dentro de la cual tanto la perimetral (los oponentes anotan un 37.2% desde el triple, séptimo peor dato en la liga) como la de transición son ridículas.

Por otro lado, son los sextos que más tantos encajan en la pintura (46.8), y también se encuentran por debajo de la media de la liga en puntos encajados tras pérdida (16.9) y en segunda oportunidad (12.8).

Su ataque, como decimos, tampoco es nada del otro mundo. Por el estilo de jugadores y la adaptación al triple que han experimentado este año, la ofensiva de Cleveland ha demostrado poder ser efectiva ante cualquier equipo. No obstante, se siguen apreciando detalles que no cuadran. Como por ejemplo, los ISO con los cuales ‘deleitan’ al aficionado en varias ocasiones cada encuentro, que no son para nada tan efectivos como el movimiento de balón que demuestran en otros tramos.

Con generadores tan capaces como los que Cleveland posee, no entra en cabeza que el sistema de triples no pueda ser llevado a tan buen nivel como los conjuntos top de la liga, como Houston o los Warriors. Isaiah Thomas, LeBron James, Dwyane Wade o Derrick Rose cuentan con buena visión de juego y pueden encontrar a sus compañeros, además de que Kevin Love se destapó en Minnesota como un excelso pasador (4.4 asistencias por partido su último año en los Timberwolves). Por lo tanto, nadie entiende las razones de Lue de mantener en la pizarra tal dependencia del ISO.

 


 

Como conclusión, resaltar que los Cavs se están deteriorando. Su futuro deportivo está en juego y es obvio que en él cabe destacar ciertos acontecimientos. LeBron James acaba contrato y no está feliz, Isaiah Thomas tiene 28 años y su físico no es tan duradero como el de cualquier otro jugador de la NBA. Sus elecciones del Draft son limitadas y el proceso de reconstrucción tendrá que comenzar cuando James salga, además de que los Nets pueden dejarle de un plumazo sin las esperanzas de ese «pick» top 10 este año.

El caso es que el futuro de la front office de Cleveland no experimenta cambios muy halagüeños para los aficionados de la franquicia. A la vez que se adoptó una actitud pasiva sin organizar una gran búsqueda de un entrenador al despedir a Blatt, tampoco se hicieron muchas comprobaciones cuando David Griffin, ex GM de la franquicia, abandonó el equipo, y se promocionó a Koby Altman al puesto, quien todavía no ha demostrado nada. Las mentes privilegiadas han abandonado a Cleveland, que cada vez parece más una franquicia vagando a la deriva, sin control desde arriba.

El despido de Tyronn Lue debería ser inminente, dado que cualquier equipo con dos dedos de frente ya habría intentado buscar cambios tras dos malas rachas en una temporada para un aspirante. Hacer perder a LeBron dos encuentros consecutivos por más de 25 tantos por primera vez en su carrera o incluso encajar 148 puntos, que al propio James no le habían metido “ni en un videojuego”, pueden haber roto el beneplácito que The King debía tener por el entrenador. Los Cavs podrían intentar realizar un “fresh start”, un nuevo comienzo, con la contratación de un head coach acorde con su nivel.

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