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Opinión

¿Merece el concurso de triples cerrar los sábados del All-Star?

Las críticas al concurso de mates y el cartel de los triplistas, argumentos a favor de este cambio de calendario.

El All-Star Week-End 2019 ya ha puesto punto y final a tres días de puro espectáculo, diversión… y polémica. Los dos partidos siguieron el guión más o menos esperado, con menos tensión en el Rising Star Challenge en un viernes en el que siempre cuesta entrar en el ambiente y un All-Star Game que confirma que, con este formato, los jugadores se lo toman más en serio y los dos últimos partidos de las estrellas han sido, al menos, un poco menos pachangas que las ediciones anteriores.

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Pero no todo fue oro en Charlotte, y es que los concursos del sábado volvieron a dejar un sabor agridulce en las bocas de unos aficionados que, como siempre, esperaron hasta el concurso de los mates para, como casi siempre últimamente, salir insatisfechos del pabellón.

All-Star 2019: Los triples superan a los mates en los concursos

Los resultados son ya conocidos por todos y la tónica volvió a repetirse; el “telonero” (los triples) robó el show y dejaron en segundo plano a los que deberían haber sido las estrellas del concierto. Y la realidad es que hay varios motivos por los cuales, a día de hoy, tanto el concurso de triples como incluso el de habilidades acaban provocando mejores sensaciones. Mientras, el concurso de mates viven del hype, suscitan mucho interés inicial por ver qué son capaces de hacer pero, al final, por nombres y resultados, más de uno acaba la noche entrando en Youtube para rememorar los grandes concursos de la historia.

Principalmente, más en una época como la actual tan dominada por el triple, existen dos argumentos que invitarían a pensar que lo mejor sería colocar el concurso de triples como el plato fuerte del sábado: el cartel de participantes y el formato de competición.

 

Más y mejores nombres

La diferencia se ve a simple vista, y no ha sido cosa de esta última edición. Sea por lo que fuere (probablemente por una menor necesidad de preparación), tanto en el concurso de triples como en el de habilidades han participado auténticas estrellas de la NBA mientras que en el de mates el valor lo consiguen aportar los buenos matadores de años anteriores que, eso sí, como mucho son estrellas de segundo nivel como Zach LaVine o Aaron Gordon.

Esto no deja de ser importante, una gran parte de la entrada se paga por ser el All-Star y por los concursos en sí; pero sería de necios pensar que no ayuda tener a grandes estrellas entre los participantes. Comparando los ganadores de los tres concursos de los últimos años, la diferencia de calidad es palpable y notable:

 

Año Habilidades Triples Mates
2010 Steve Nash Paul Pierce Nate Robinson
2011 Stephen Curry James Jones Blake Griffin
2012 Tony Parker Kevin Love Jeremy Evans
2013 Damian Lillard Kyrie Irving Terrence Ross
2014 Trey Burke/Damian Lillard Marco Belinelli John Wall
2015 Patrick Beverly Stephen Curry Zach LaVine
2016 Karl-Anthony Towns Klay Thompson Zach LaVine
2017 Kristaps Porzingis Eric Gordon Glenn Robinson III
2018 Spence Dinwiddie Devin Booker Donovan Mitchell
2019 Jayson Tatum Joe Harris Hamidou Diallo

Los nombres hablan por sí solo pero, sobre todo, hablan el momento en el que ven. Mientras que en el de habilidades o en el de triples llegan jugadores consagrados, en el de mates los que llegan a ser estrellas se consolidan a posteriori de su participación e incluso por la evolución de su juego dejan de ser conocidos por sus mates, como pueden ser los casos de John Wall y Blake Griffin.

De hecho, si el debate está centrado entre los triples y los mates y no mencionamos a las habilidades es porque solo hace falta verlo para saber que tienen un ambiente mucho más distendido y es el menos competitivo de los tres (salvo que seas Trae Young y tengas complejo de inferioridad por cansancio de exposición mediática y te enfrentes a Luka Doncic).

 

Siempre ganará el mejor

El formato del concurso de mates ayuda a crear polémica, aunque eso no tiene porqué ser malo. Las notas son 100% subjetivas y tu estrategia de qué mate hacer en cada momento es clave, provocando que en más de una ocasión el mejor mate no acabase siendo el ganador del concurso. En esta edición ha habido mucha polémica alegando que las puntuaciones fueron exageradamente altas; pero el año pasado lo fueron por hacerlas un jurado ajeno al arte de machacar el aro con el músico DJ Khaled o el actor Mark Wahlberg entre sus integrantes.

Es evidente que necesitan buscar una fórmula diferente, pero con el objetivo de no dejar al público con la sensación de que se acaben los concursos con una decisión que se puede considerar injusta; los triples ganan enteros de cerrar los sábados. La competición es matemática y totalmente objetiva, gana el que encesta más y, habitualmente, con actuaciones siempre destacadas y que se decidan por una o dos canastas, un mano a mano siempre digno de poner el punto y final a cualquier evento y más si, como viene siendo habitual, esa final la disputan all-stars como Curry o Thompson.

 

Pero… los mates son los mates

Y por esto, este artículo no es más que una pregunta abierta para que todo aquel que lo desee muestre su opinión. La edición de este año del concurso de mates ha sido calificada mayoritariamente como “mediocre” y es cierto que en los últimos años, salvo 2015 y sobre todo 2016, han decepcionado siempre. Pero viendo como se reacciona a cada movimiento y que al día siguiente lo que se veía en Twitter era el mate de Dennis Smith Jr. o el de Diallo por encima de Shaquille O’Neal y, muy por detrás, la actuación de Joe Harris en los triples, da la sensación que hasta el peor concurso de mates recibe más atención que cualquiera de los otros dos.

Si esto fuera verdad, el futuro del concurso de mates depende casi en exclusiva de los jugadores, en su habilidad de realizar movimientos espectaculares e innovadores, añadiendo a veces alguna historia que tenga sentido (sin ser un disfraz sin más) e intentando de cualquier manera que estrellas como Giannis Antetokounmpo o LeBron James acaben de animarse a participar.


En una NBA en la que se avecinan algunos cambios importantes (y no descartemos un lockout más pronto que tarde), sería muy sano para todos dar una vuelta de hoja a la noche del sábado del All-Star Week-End para que los espectadores acaben el evento con la sensación de que haya valido la pena poner la televisión, trasnochar o, principalmente, haber pagado la entrada.

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