Conecta con nosotros

NBA

Terry Stotts sigue sin dar el salto con sus Blazers

Portland continua sin establecerse en la zona noble del Oeste y el técnico está en entredicho.

La labor de Terry Stotts con los Blazers está en entredicho.

Morgankevinj (CC)

La mediocridad en un escenario como la NBA debería ser terreno vedado. Cuando una franquicia se encuentra entre el montón año tras año, no hay demasiadas lecturas positivas al respecto. Entrar en Playoffs sin apenas aspiraciones, y acabar saliendo por la puerta de atrás, es una peligrosa monotonía que puede acabar por derruir los cimientos de un proyecto. Que se lo pregunten a los Atlanta Hawks. Los aficionados de los Trail Blazers siempre han criticado que su equipo vuele por debajo del radar, aunque con los datos en la mano, no se puede hacer otra cosa.

Desde la llegada de Terry Stotts al banquillo allá por el 2012, Portland se ha caracterizado por lucir como un conjunto peligroso que no ha llegado a alcanzar el nivel superior necesario. Contar con uno de los mejores backcourts de la liga no basta para pelear con los peces gordos de la Conferencia Oeste. En efecto, Damian Lillard y/o CJ McCollum pueden ganar por sí solos un partido cualquier día del año, pero la fórmula carece de algún elemento más. La paciencia no es eterna en el mundo del deporte, y el asiento de Stotts tras cinco temporadas y media empieza a quemar.

El presente curso no está siendo una excepción a un hábito peligroso. Los Trail Blazers no consiguen meter la siguiente marcha y se encuentran estancados en la zona media una vez más. Con un tibio récord de 22 victorias y 19 derrotas, la franquicia de Oregón marcha en el quinto puesto del Oeste marcando el límite entre la élite de la Conferencia (Warriors, Rockets, Spurs y Timberwolves) y los equipos del montón. Seguimos esperando para saber a qué grupo pertenecen los Oklahoma City Thunder.

 

Cambio de ejecución; mismo resultado

La situación no es casual ni esporádica, y tiene unas razones bastante concretas. Algunas pueden parecer incluso anormales. Empezando por nombres, hay que aludir una vez más a la escasa compañía que Lillard y McCollum tienen en pista. Tan solo la llegada de Jusuf Nurkic a mediados de la pasada campaña ha conseguido liberar en cierta medida a las dos estrellas del conjunto, además de ser uno de los pilares defensivos, y eso es algo que los Blazers necesitaban como el comer. Stotts ha encontrado en el pívot bosnio lo que perdió en la apuesta por Festus Ezeli hace un par de años. No en vano, Nurkic acabó siendo clave para la entrada en Playoffs de Portland en la anterior temporada.

Estos tres protagonistas son las principales fuentes de puntos del cuadro de Oregón, y lamentablemente para sus intereses, casi las únicas. Shabazz Napier está dando algo de alivio desde el banquillo en esta faceta, no obstante, otros jugadores que deberían dar un paso adelante no lo están haciendo. Evan Turner, Pat Connaughton o Maurice Harkless no son bestias anotadoras, mientras que las lesiones de Meyers Leonard, Al-Farouq Aminu o Noah Vonleh están privando de estabilidad al plan de juego de Stotts. Por si fuera poco, dos novatos ilusionantes como Zach Collins y Caleb Swanigan están desaparecidos en combate. Demasiado peso está recayendo para solo tres pares de manos.

Desgranando los números de estos Blazers, esta tónica luce aún más preocupante. Stotts cuenta con dos de las figuras ofensivas más grandes de la liga, pero su equipo ocupa plazas vergonzantes de cara al aro. Portland es el 21º equipo en cuanto al acierto en tiros de campo (45%); mismo puesto que ocupa en cuanto a puntos por partido (103.5). Pero esto no es lo peor. Los Trail Blazers son el conjunto que menos asistencias reparte por encuentro (18.8) en toda la NBA. Esto supone que menos de la mitad de las acciones ofensivas llegan por esta vía, y explica perfectamente cómo el plan de ataque de Stotts y los suyos pasa excesivamente por los aclarados para Lillard y McCollum.

Todos estos problemas cara al aro son maquillados gracias a la gran labor defensiva que están cuajando los de Oregón hasta ahora. Y aquí llega el punto más sorprendente. Desde que Stotts se hiciera con los mandos de la nave, los Blazers no se habían caracterizado precisamente por su excelencia cerca de su propia canasta. La irrupción de Nurkic ha sido fundamental para este crecimiento que ha aupado al conjunto a ser la quinta mejor defensa del campeonato (103.2 en Defensive Rating), aunque muchos otros como Turner y Aminu también son grandes culpables de esta evolución. La moneda ha cambiado de cara, pero su traducción en cuanto a la clasificación sigue siendo la misma.

 

En tierra de nadie

Sea cual sea el plan de acción, lo cierto es que los Blazers parecen no poder abandonar la clase media. No importa quién llegue o quién se vaya; la situación no va para adelante ni para atrás. La era Stotts-Lillard comenzó en la temporada 2012-2013 con la llegada de ambos a un equipo que ya gozaba de figuras como LaMarcus Aldridge, Nico Batum o Wesley Matthews. La primera toma de contacto fue nefasta y ese conjunto acabó el curso con tan solo 33 triunfos y fuera de Playoffs. El nuevo técnico tenía muchísimo trabajo por delante.

Con la evolución del nuevo base titular y Rookie del año, y ya con McCollum en el plantel, Portland dio la vuelta al problema con 105 victorias en los dos siguientes cursos (54 en la 13/14 y 51 en la 14/15). Los Blazers eran un rival temible, pero nunca superaron las semifinales de Conferencia y el barco comenzó a perder a su tripulación. Aldridge y Batum buscaron nuevas aventuras en otros lugares, y la franquicia de Oregón pasó a ser propiedad de la dupla Lillard-McCollum.

Su presencia es fija en los Playoffs, aunque la élite sigue pareciendo lejana por los mismos problemas antes expuestos.  El explosivo ataque ha dejado paso a una rocosa defensa, pero la soledad de su backcourt siempre es un pie en el freno hasta la cima. Se intentó atraer agentes libres e incluso se rumoreó con algún fichaje (como Carmelo Anthony) para llevar una tercera estrella a las órdenes de Stotts. Al final, nada. La dirección tomó la nefasta decisión de firmar por una millonada a Ezeli para no verle vestido de corto, o a un Allen Crabbe que ahora defiende los colores de los Nets. Año tras año la intención sigue ahí, pero la materialización de los objetivos se esfuma repetidamente.

 


 

Todo esto lleva a unas lógicas inquietudes entorno a figuras que no habían sido cuestionadas hasta la fecha. Terry Stotts siempre ha sido considerado como un gran técnico pero, ¿es capaz de llevar a su equipo al siguiente nivel? Guste o no, la calificación del trabajo del entrenador llega por los resultados, y éstos, sin llegar a ser malos, no ofrecen ningún síntoma de mejora. Los Trail Blazers se están sustentando en las virtudes de Lillard y McCollum para sobrevivir, y en una situación de este tipo, el plan no será eterno. Portland sigue sin aspiraciones aunque desde los despachos se trabaje por tenerlas, y eso puede volver a provocar que las figuras salten por la borda. El tiempo corre, y aunque en este curso se hagan las cosas de manera diferente, todo indica a que los Blazers seguirán en el mismo lugar de siempre.

Comentarios

Más en NBA

El mejor baloncesto NBA en tu correo

El mejor baloncesto NBA en tu correo

No te pierdas nada con nuestra newsletter semanal

¡Muchas gracias por suscribirte! ¡Preparáte!

Shares
Share This