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Playoffs

Stephen Curry es el desajuste que los Rockets esperaban

Ataque tras otro, el objetivo de Houston se repite. El base se expone en defensa mientras Kerr corrige desde la banda.

Los Houston Rockets tienen definido su plan de partido desde hace mucho tiempo: atacar a Stephen Curry. Buscan el aclarado y atacar desde ahí al eslabón más débil de la inquebrantable cadena que son los Warriors. Y lo consiguieron, hasta este Game 3.

 

Castigar el cambio automático en ambos lados

Alguien nos tiene que explicar el motivo por el que en la NBA actual se acepta el cambio en todos los bloqueos. Ni son todos los equipos, ni todos los entrenadores, pero llama la atención como en muchos casos los bloqueos pasan a ser simples cortinas de humo.

En contadas ocasiones los bloqueos desaparecen y tenemos cambios instantáneos. Depende de los conjuntos que haya en medio y, en este caso, tanto Warriors como Rockets aceptan sin problemas el cambio. Es más, se entregan a ellos sin problemas, incluso si eso significa un mismatch negativo.

Los Rockets asumen sin problemas cualquier cambio por dos motivos. El primero, disponen de diferentes roles en un banquillo profundo que les permite presentar cuatro excelentes jugadores en defensa en pista todo el tiempo, y el segundo, que solo hay un jugador indefendible, Kevin Durant, y parecen dispuestos a dejarle con quien sea excepto con Trevor Ariza, precisamente el jugador que mejor puede minimizar su rendimiento incombustible.

¿Deberían cambiar por sistema los Rockets? No si Kevin Durant está en el otro equipo y menos cuando los bloqueos son meras formalidades para que se produzca el cambio. Los Warriors también deben estar atentos a esto, aunque Steve Kerr parece haber encontrado la tecla.

 

Stephen Curry y el uno contra uno

Curry es el mejor tirador de todos los tiempos, sí, pero también es una debilidad defensiva. El base de Akron ha mejorado con los años y gracias a su largo cuerpo e inteligencia es capaz de aportar más atrás, aunque todavía pierde contra ciertos jugadores por fuerza en el uno contra uno.

La defensa de los Warriors le brinda el contexto perfecto a Curry tanto en ataque como en defensa. Hoy nos fijamos en el segundo. Los de Kerr e preocupan mucho de cerrar el triple y alargan las ayudas para forzar tiros complicados cerca del aro. Esto deja a Curry más vendido en el pick&roll, donde Harden principalmente es capaz de encontrar compañeros liberados una vez comienza el sistema de ayudas, y también en la media distancia.

Los Rockets atacan a Stephen Curry en el área que comprende entre la media distancia y el aro el 51’2% de las posesiones en las que le atacan, permitiendo el base un porcentaje del 57’8%, un 4’1% más que su media. Y, salvo las cifras del triple, donde si llega mejor (reduce un 11’5% su acierto), en todas las áreas concede un acierto excelso a Houston.

Tras un inicio esclarecedor, Steve Kerr comenzó a mover su batuta. La deat line-up necesita banquillo, necesita otras fórmulas y opciones. Entre los Pachulia, West o McGee, que juegan en función del rival, Kevon Looney es el ganador en estos Playoffs.

Un jugador que ha ganado importancia desde el fondo del banquillo, sin la atención mediática que tienen otros (Jordan Bell) y cumple con nota en el trabajo defensivo. Este vídeo de Javier Bógalo muestra porqué Steve Kerr usa a Looney como ayuda de Curry.

Durante los dos primeros partidos, Houston buscaba una y otra vez a Stephen Curry, incluso en el inicio del Game 3 como hemos visto. Pero anoche Kerr dijo basta y sin duda traía la solución apuntada desde casa: mandar a Curry al banquillo.

 

Mismatch negativo en defensa y desaparecido en ataque

Los Pelicans sufrieron 24’5 puntos de Stephen Curry de promedio en cuatro partidos, con más de ocho intentos desde el triple y un sobresaliente 44’1%. Pero en las Finales de Conferencia es noticia, o mejor dicho, era, el sorprendente segundo plano en el que se encontraba el MVP. Poco protagonismo y acierto muy escaso.

En los dos primeros partidos ante los Rockets, Curry cuajó un 1/5 y un 1/8 desde su distancia fetiche. Buen trabajo de los Rockets y posiblemente que aún no se encuentre en su mejor nivel por las lesiones, pero es sorprendente.

Es un lujo asumir las limitaciones de Stephen Curry en defensa cuando sabes que es un espécimen único en ataque. Además de ser el encendedor oficial del Oracle, un pabellón inflamable como pocos, el peligro ofensivo que genera es especial. ¿El problema? Si la magia de Curry desaparece en ataque, Curry resta.

Kerr decidió dejar al base en el banquillo en el primer cuarto y llegó el primer parcial frenético: del 22-21 de ventaja cuando se sienta, al 22-31 en poco más de dos minutos. Vuelve a sentarse en el segundo cuarto y los Warriors mantienen la diferencia pese a que Houston presentó batalla (del 27-37, al 44-34).

 

La magia reapareció en la segunda parte

Como digo, es un lujo asumir el esfuerzo sin recompensa (en varias ocasiones) de Curry en defensa cuando en ataque dinamita al equipo contrario. Anoche terminó otra primera parte negativa, con 9 puntos y un 3/11 en tiro (1/7 en triples).

La segunda parte fue un espectáculo, en especial el show del tercer cuarto con 18 puntos, para terminar los segundos 24 minutos con 26 tantos y un 10/12 en tiro (4/5 en triples).

Y desde la conexión en ataque, Stephen Curry resucitó en defensa. Mientras los Rockets morían, Harden y sobre todo Paul se estrellaban en un Curry muy enchufado atrás. Evitó cometer faltas y frenó a los generadores de D’Antoni.

 


 

Stepehen Curry ha tenido problemas físicos y llega ante unos Houston Rockets que presentan su mayor desafío desde que añadieron a Durant. El principal rival de los Warriors desde los Cavaliers del milagroso 3-1 en Las Finales de 2016.

Golden State es y se sabe superior. Houston ganó un partido en casa arrasando y al resto les ha costado, o no han llegado, compitiendo al final.

Curry ha estado desaparecido y maltratado por el ataque de Houston, pero Kerr encuentra en Kevon Looney un parche muy efectivo mientras Stephen sigue encontrándose a sí mismo. Y, aunque él sea la principal debilidad de los Warriors en defensa, James Harden está sufriendo más.

Los dos ingenieros del baloncesto imposible de los finalistas del Oeste son, precisamente, sus eslabones más débiles en defensa. Y de momento los Warriors encuentran más caminos para proteger a Stephen Curry y que su peso ofensivo caiga en otros.

Algo que Houston no puede hacer mientras Chris Paul continúe irreconocible (17’3 puntos y 4’3 asistencias de promedio, 40% en tiro) y James Harden siga siendo el foco de los ataques horizontales de la más ligera y destructiva arma de baloncesto jamás construida.

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