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Shai Gilgeous-Alexander, presente y futuro de los Clippers

El rookie del equipo angelino ya ha dejado muchos detalles de su enorme potencial.

Los Angeles Clippers están “sorprendiendo” a muchos aficionados de la NBA con su amplio despliegue de juego y resultados en este inicio de temporada. De hecho, son los inesperados líderes del Oeste tras 19 partidos. Ya hablamos de la buena gestión que habían hecho en verano, incluyendo el Draft y la Agencia Libre. Precisamente del primero sacaron algo que está empezando a brillar con luz propia en su cortísima carrera y que se puede convertir en un activo clave del proyecto angelino.

Shai Gilgeous-Alexander, además de ser un nombre extremadamente largo para poner en una camiseta, se está haciendo famoso pese al gasto neuronal y de saliva que supone mencionarle de manera correcta. Los Clippers cambiaron su elección número 12 (Miles Bridges) y dos futuras segundas rondas para conseguirle, ya que había sido seleccionado 5 minutos antes por Charlotte Hornets. Apostaron por él y el ex de Kentucky está respondiendo correctamente de momento.

 

Su entrada en la rotación de Clippers

La lesión de Bradley le vino bien para dar el salto a la titularidad, compartiendo backcourt con Beverley y demostrando su capacidad de adaptación, ya que, pese a que ninguno de los dos es un jugador excesivamente productivo sin el balón en las manos, por lo que la posición de escolta no estaba bien cubierta, demostró tener buena química con el ex de los Rockets, con un buen equilibrio en las subidas de balón, la creación de jugadas y las asignaciones defensivas.

Avery Bradley ha vuelto tras unos partidos de baja y el damnificado ha sido el más veterano, Beverley, dejando a Shai como base titular del mejor equipo de su conferencia sin llegar a los 20 partidos en la mejor liga del mundo. Obviamente, no es todo gracias a él, pero sí ayuda tener un buen base para tener un récord de 8-2 en los últimos 10 encuentros y estar sorprendiendo a propios y extraños.

Si sigue a este buen nivel, probablemente siga siendo titular el resto de la temporada, por lo que Patrick Beverley se tendrá que conformar con un puesto en la segunda unidad, siendo el especialista defensivo que acompañe y equilibre a Lou Williams. Milos Teodosic y Tyrone Wallace quedan relegados así a presencias testimoniales, ya que la mejora del rookie les quita mucho terreno a ellos.

 

Shai Gilgeous-Alexander, ¿el más listo de la clase?

Sólo tiene 20 años, pero ya ha dejado muchas muestras de una madurez baloncestística impropia para su corta edad y escasa experiencia. No es el mejor jugador del pasado Draft ni el que más potencial tiene ni es el mejor en ningún aspecto del juego, pero su IQ es bastante alto. Su entrenador, Doc Rivers, ha alabado esta capacidad en varias ocasiones, comparándole incluso con el joven Rajon Rondo, que son palabras mayores.

Lo normal en los jugadores jóvenes es cometer errores debidos a la falta de experiencia y, pese a que Shai Gilgeous-Alexander los comete, como todo el mundo, desde el comienzo de su trayectoria NBA hemos visto menos de los habituales. En un base que puede convertirse en el principal ball handler del equipo, tener conciencia de la importancia del cuidado del balón ya es tener mucho ganado.

 

Generador puro

Con el balón en las manos, vemos la mejor versión del base canadiense. Ya analizamos sus capacidades en su único año con Kentucky en las semanas previas a su elección, pero ahora lo vemos también trasladado al máximo nivel. Su gran manejo del balón y su gran lectura del juego le convierten en una amenaza con la pelota en las manos.

Sus 10,5 puntos de media por noche vienen, en su gran parte, de jugadas creadas por él mismo. Solo es asistido en el 22% de sus tiros anotados, por lo que el casi 80% restante viene de sus propias manos, con un respetable 46% de acierto en tiros de campo, pese a no tener un volumen de tiros excesivamente alto.

Pese a su falta de explosividad y de fuerza, aprovecha su buen hacer botando el esférico y su altura para encarar a los rivales y penetrar o jugarse un tiro de media distancia, difícil de puntear teniendo en cuenta que mide dos metros. La mayor parte de sus tiros ha llegado entre los 3 y los 6 metros, creándose él mismo prácticamente el 90% de ellos y anotando con porcentajes superiores al 40%, por lo que se está convirtiendo en una de sus mejores armas.

También tiene un porcentaje cercano al 60% bajo el aro, haciendo valer su tamaño frente a defensas menores, aunque aún tiene que mejorar la toma de decisiones en la pintura, ya que le taponan más de lo debido por malas situaciones de tiro. Una mejora en la potencia física puede ser lo que le permita dar el paso hacia el siguiente nivel.

Pese a ser el base titular, no está siendo decisivo a la hora de repartir juego. Es el canalizador del equipo y por él pasan las jugadas, pero aún debe mejorar a la hora de dar el pase definitivo o a la hora de decidir cuando se dispone a realizar una jugada individual. Es sólo el tercer máximo asistente del equipo, quedándose cerca de las tres por partido en casi 28 minutos de juego, algo que puede y debe mejorar. Además, como hemos dicho, pese a tener menos fallos que los normales para un novato, su ratio de asistencias/pérdidas de 1’5 deja bastante que desear.

 

La defensa, un potencial a explotar

La presencia de Shai Gilgeous-Alexander en el quinteto titular por delante de Patrick Beverley nos hace pensar que Doc Rivers no echa excesivamente de menos a este último, un especialista defensivo. El ex de Kentucky se compenetra bien con un jugador con buenas habilidades atrás como el propio Beverley o Bradley, sus compañeros habituales en el exterior.

Pese a no ser el base más rápido de la liga ni mucho menos, lo que le hace sufrir contra otros guards más explosivos, aprovecha bastante bien su habitual superioridad física para hacer buena labor defensiva. Sus largos brazos le permiten robar balones con relativa facilidad, ya sea de las manos del defensor o cortando pases. También compensan su falta de aceleración llegando a taponar por detrás y siendo muy difíciles de superar si puntea de manera agresiva, además de convertirle en un jugador difícil de superar en el 1 vs 1.

 

Aspectos a mejorar

Dejando a un lado el perfeccionamiento de la toma de decisiones y ese tipo de cosas que se adquieren con el paso de los años, hay dos aspectos importantes en los que Shai Gilgeous-Alexander debe mejorar para tener un mayor impacto en la mejor liga del planeta.

El tiro exterior sigue siendo inconsistente. Solo intenta 1’5 por noche, con un porcentaje paupérrimo de 27% y sin esa habilidad de crear tiro por sí mismo que sí tiene avanzando 2 o 3 metros hacia la canasta. En la NBA moderna, los exteriores sin tiro no tienen tanto valor, por lo que entrenar la mecánica y el tiro lejano tras bote debe ser una prioridad para destacar.

Su altura le permite hacer cosas que un base no está tan acostumbrado a hacer, pero debe trabajar el físico para que esté de acuerdo con su tamaño. Si un base de dos metros pesa solo 80 kilos, va a sufrir a la hora de meterse en la pintura contra hombres mucho más grandes y fuertes. Además, pese a su “ligereza”, su falta de explosividad es evidente. Siendo un jugador que genera tanto con el balón en las manos y tiende a penetrar, debería trabajar este aspecto, por lo que desarrollar un primer paso rápido y potente se antoja esencial para su evolución.

 


 

Puede que Los Angeles Clippers acaben bajando en la clasificación a medida que continúe la temporada, pero no hay duda de que Shai Gilgeous-Alexander y su mejora como jugador son muy buenas noticias en este inicio fulgurante de la franquicia californiana. Quién sabe, quizá en un corto plazo de tiempo se demuestre que el rookie es el próximo Chris Paul de los angelinos.

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