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¿Por qué Ryan Saunders es parte del futuro de los Wolves?

La estrecha relación entre Towns y Saunders parece ser la clave para su continuidad pese a los malos resultados.

Ryan Saunders es hijo del fallecido Flip Saunders, toda una leyenda para los aficionados de los Wolves. Su hijo, asistente en Minnesota durante muchos años, criado al amparo de la franquicia y también a la órdenes de Tom Thibodeau, tomó el cargo de entrenador jefe interino cuando la directiva decidió prescindir de Thibs. Ahora, 34 partidos después y cerca de llegar al final de la campaña, toca pensar en qué hacer con él.

 

¿Por qué debería quedarse?

Towns y Wiggins, el futuro de los Wolves junto a Ryan Saunders | Martín Santana (The Wing)

Towns y Wiggins, el futuro de los Wolves junto a Ryan Saunders | Martín Santana (The Wing)

Thibodeau no era el entrenador ideal para la franquicia, menos aún compartiendo funciones también como GM. Ya sabemos que eso no suele ir bien. Además, hubo todo el «caso Butler» que desestabilizó el equipo durante meses. Con todo eso, Saunders asumió un banquillo inestable, un conjunto lleno de jóvenes y con el objetivo de meterse en PlayOffs por segunda temporada seguida en el difícil Oeste.

Eso no ha ocurrido, el récord de 14-20 que atesora Ryan en el banquillo les ha llevado a alejarse definitivamente de esa opción y quedarse en tierra de nadie. Pero no todo es culpa suya; las lesiones, las malditas lesiones. Dos de sus titulares llevan arrastrando problemas desde que llegó: Jeff Teague y Robert Covington (no ha jugado un solo segundo aún bajo la batuta de Saunders). Además, el base suplente Derrick Rose también ha arrastrado problemas constantes. Towns se ha perdido un par de partidos, Wiggins algún que otro, Deng que era el sustituto provisional de Covington también lleva ya unos cuantos fuera…

Aun así, el balance no es positivo para nadie. Muchos afirman que las rotaciones (muchos minutos para inexpertos como Bates-Diop o Cam Reynolds) no han sido las adecuadas si quieres competir por la postemporada. Pero existe un factor que todo el mundo persigue pero pocos tienen en cuenta: el largo plazo.

¿Quién no quiere tener en su equipo al próximo Popovich, Spoelstra o Jerry Sloan? Construir en la franquicia algo más que un equipo, una cultura. Algo con lo que identificarse y atraer no solo jugadores, sino aficionados, patrocinadores, cariño de la gente y atención mediática. San Antonio o Utah son mercados relativamente pequeños, sin la atención mediática ni los ojos del gran público encima. En Minnesota ocurre lo mismo. Por eso en la figura de Ryan Saunders los Wolves ven a un hombre criado, formado y que representa perfectamente los valores que quieren transmitir los Timberwolves.

Alguien con quien la gente pueda identificarse cuando hable de esta franquicia.

Es por eso que no sirve de nada precipitarse con él. Aún es pronto para decidir si es buen o mal entrenador, denle un equipo sano y una temporada para trabajar desde el inicio; con un programa establecido y un staff técnico construido por él. Eso es exactamente lo que habrán pensado desde la gerencia, ¿no? Porque si solo fuera por resultados y cortoplacismo, el futuro en Minnesota no incluiría a Ryan Saunders.

 

Ryan Saunders y Karl Towns, la clave está en su relación

El otro punto clave de la decisión la explicaba Marc Stein en las últimas líneas de este extracto. La relación entre Ryan Saunders y Karl Towns es muy estrecha.

Karl Towns es el presente y futuro de esta franquicia, quieren que sea el próximo Kevin Garnett y harán todo lo posible por contentarle. Que esté a gusto en la franquicia, quiera quedarse a largo plazo y traiga así muchas alegrías a los aficionados es la prioridad número uno.

Uno de esos factores para contentarle debe ser el entrenador, alguien con quién se sienta cómodo jugando y con el que se entienda a la perfección dentro y fuera de la cancha. Ese parece ser Ryan Saunders.

 


 

Estos Wolves, contrario a lo que muchos puedan pensar, no deben tener prisa. El entrenador más joven de la NBA, 32 años, tiene que aprender mucho todavía y eso solo llega con el tiempo. Además los pilares del equipo son también piezas muy jóvenes y lo que necesita la franquicia es calma y un par de retoques que les hagan ser más competitivos.

Refuerzos en las posiciones exteriores no irían nada mal y alguien con la experiencia de Jimmy Butler (pero sin sus ‘conductas’ en el vestuario) les devolvería seguramente a la postemporada en la 2019/2020. Un nuevo cambio de entrenador seguramente no aumentaría esas posibilidades.

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