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¿Por qué los Rockets están obligados a hacerse con Anthony?

Las prisas de Morey en el traspaso de Melo tienen explicación: es la única forma de que llegue en algún momento.

Carmelo Anthony

Fuente: Keith Allison (CC)

No es nada sencillo ser un General Manager en los tiempos que corren en la NBA. La superioridad demostrada tanto por los Golden State Warriors en el Oeste como por los Cleveland Cavaliers en el Este provoca que sea más fácil tomar el camino de la reconstrucción que hacer un equipo competitivo. Pese a ello, todavía existen franquicias que, por prisas o por obligación, están siendo agresivos durante esta offseason para mejorar considerablemente sus plantillas, ser de PlayOffs y luchar, por difícil que parezca, por ser los próximos campeones.

Los Houston Rockets han sido una de esas franquicias que más están apostando por el ahora estas dos últimas temporadas. Las firmas de Eric Gordon y Ryan Anderson en la última agencia libre y el traspaso en el que aterrizó Chris Paul procedente de Los Angeles hace unas semanas son la prueba de ello; pero quieren —y necesitan— mucho más y de ahí vienen los rumores que unen a los texanos con Carmelo Anthony. El movimiento que haga salir al alero de los Knicks no sería sencillo, pero es totalmente obligatorio para los Rockets si quieren ser verdaderos aspirantes ahora y, además, mantener el proyecto durante unos años.

 

CP3 y «The Beard»: No es suficiente

Tercer mejor equipo de la pasada Conferencia Oeste, tercer mejor récord de toda la NBA con 55 victorias y 27 derrotas, suman casi «a cambio de nada» al mejor base de la liga… ¿pero alguien piensa que eso es suficiente para ganar a los Warriors? Probablemente no. Y es que esa es la dura realidad; mejores lo que mejores, los Warriors seguirán contando con dos MVP, otros dos All-Star y una serie de jugadores de rol/veteranos de mucho nivel. Los Rockets necesitan un All-Star más —y con ello todavía habría muchas dudas de poder batir a los de Oakland— y en el actual tablero de juego solo Carmelo Anthony está disponible para ellos.

Su fichaje podría funcionar bien. Melo tendría menos protagonismo en la fase de creación, pudiendo centrarse más en el «catch and shoot» al más puro estilo del Anthony en «modo selección estadounidense»; una de las mejores versiones modernas que se recuerdan del «7» knickerbocker. Además, cualquier posible tensión proveniente del pasado que haya entre él y Mike D’Antoni de su pasado común en la Gran Manzana quedan olvidados por un simple motivo: si el jugador decide (porque tiene la última palabra) cambiar de aires, lo hace con la total seguridad de que todo está a su gusto, firmando previamente las paces con el italo-estadounidense si fuera necesario.

Keith Allison (CC) | Modificada por Pelayo Sanz

¿Cómo conviven tres estrellas salarialmente?

Aunque la NBA sea un deporte y, como ello, lo más importante siempre será como congeniar deportivamente a una serie de jugadores para formar un equipo; nunca se puede olvidar que cada franquicia es una empresa y hay ciertas restricciones económicas que limitan el margen de movimiento: el dinero se termina —no puedes estar en pérdidas indefinidamente— y el tope salarial existe.

Con James Harden cobrando lo que cobra y habiendo firmado ya una ampliación histórica, deben ser otras las piezas que hagan sacrificios si quieren aguantar el proyecto competitivo. En definitiva, se tienen que «marcar» un Warriors 2017/18 mezclando tres aspectos: renovaciones a la baja, renovar antes que fichar y los bird rights. Y es por esto que los Rockets necesitan conseguir a Anthony ya vía traspaso.

Si Carmelo Anthony se convirtiera en agente libre en el 2018 saliéndose de su contrato (tiene opción de jugador) con los New York Knicks; los Rockets, como cualquier otro equipo de la NBA, solo podrían firmarle utilizando un espacial salarial que, en el caso de los texanos, ya está prácticamente ocupado por salarios de jugadores como Harden o Gordon; más los «cap-holds» (espacio reservado en sus equipos para los agentes libres) de Chris Paul, Trevor Ariza o Clint Capela, que también son agentes libres en 2018. Es decir, es prácticamente imposible que los actuales Rockets pudieran firmar a cualquier jugador de cierto nivel.

En cambio, si el de momento knickerbocker llegase en un traspaso y, por lo tanto, con sus «bird-rights» intactos; el espacio salarial de los texanos para firmar agentes libres seguiría siendo muy limitado; pero pueden explotarlo al máximo en piezas secundarias ya que todos los jugadores importantes ya estarían en la franquicia y podrían firmar un acuerdo a pesar de que los Rockets superen el límite salarial, pues todo serían renovaciones.

Obviamente, el traspaso de Carmelo Anthony involucraría a varios jugadores de los Rockets (mínimo a un Anderson que ya ni se ha mencionado en el artículo) que cambiarían la perspectiva del futuro; pero las matemáticas son las que son y es altamente improbable, por muchos millones que perdonasen muchos jugadores, que los Houston Rockets pueden hacerse con una estrella como Melo si no es mediante un traspaso ni pagando todo el impuesto de lujo posible.

De esto es plenamente consciente un Daryl Morey que está siendo muy agresivo estas semanas y, aprovechando la disposición de los Knicks en dejar marchar a Carmelo y la del jugador en recalar en Houston, está intentando involucrar cuantos equipos sean necesarios para llegar a un acuerdo que le permita formar un Big Three que aspire a reinar por encima de los Golden State Warriors.

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