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Houston Rockets: Cohetes en el cielo

James Harden, Chris Paul y Clint Capela guían el camino de los Houston Rockets a lo más alto de la NBA.

lesion de james harden houston rockets Mike D'Antoni

James Harden sigue a nivel MVP en los Rockets | Keith Allison (CC)

Tras tres años de irrefutable hegemonía por parte de Warriors y Cavaliers, la NBA decidió ponerse las pilas el pasado verano. Fueron numerosos los jugadores que migraron de Este a Oeste para huir de la sombra de LeBron James, así como los equipos que acumularon fuerzas para plantar cara a los de la Bahía. Timberwolves y Thunder en el Oeste, así como los Celtics en la Conferencia Este parecían los equipos llamados a revolucionar la liga.

Sin embargo, había otro peligro gestándose. Un equipo que, pese a llevar años creciendo, jamás había logrado ser un peligro real en los playoffs. Y es que los Houston Rockets habían intentado asaltar el trono de la Conferencia Oeste de mil y una maneras, pero no había sido posible.

 

Arduo camino

Desde la llegada de Harden en 2012, la intención siempre fue acompañarlo de otra estrella que pudiese llevarlos hasta la cima. Su mayor apuesta fue Dwight Howard, con quien fueron capaces de llegar a Finales de Conferencia en 2015, después de acabar la temporada regular en segunda posición. El siguiente año, sin embargo, el motor de los Rockets falló de manera estrepitosa y cayeron en picado.

Los problemas en el juego y la falta de armas ofensivas provocó la destitución de Kevin McHale con solo 11 partidos jugados esa temporada. El sustituto fue J. B. Bickerstaff, quien se hizo cargo del equipo de manera interina hasta final de temporada. La situación del equipo era complicada, y la andadura bajo el nuevo entrenador fue más que trabajosa. Entrando en playoffs por los pelos, cayeron en primera ronda ante los Warriors.

El proyecto de Houston se tambaleaba, pero en las profundidades latía ya la bestia que es hoy. La llegada de D’Antoni al equipo dio un soplo de aire fresco a una plantilla aburrida y sombría. Harden abrazó el rol de base y se convirtió en uno de los favoritos para el MVP. Los Rockets resucitaron y terminaron la liga en tercera posición, para caer en Semifinales de Conferencia ante los Spurs en seis partidos. Su viaje acabó antes de lo esperado, pero la revolución en el equipo era ya una realidad.

 

Al mando de dos generales

Houston se había convertido en un proyecto atractivo. Su potencial y su estilo de juego, ofensivo y arrollador donde los haya, eran un reclamo para algunas de las estrellas de la liga. Fue probablemente eso lo que llamó al atención de todo un Chris Paul, que estaba sopesando marcharse de los Clippers por aquel entonces.

Los Rockets, sin embargo, no disponían del espacio salarial para firmar a Paul, con lo que ambos equipos completaron un sign-and-trade que mandó al base a Houston a cambio de Patrick Beverley, Sam Dekker, Lou Williams y una primera ronda. Los tejanos se hacían así con uno de los mejores bases de la historia y un nuevo pilar para su proyecto.

No cabe duda que la adquisición de un jugador como Chris Paul es siempre un motivo de celebración. Sin embargo, eso no evitaba que la incertidumbre rodease el traspaso. Tras años en la franquicia, CP3 no había sido capaz de llevar a los Clippers más allá de la segunda ronda, lo cual ponía en entredicho su capacidad de liderazgo. Además, ahora se unía a los Rockets para jugar al lado de un renovado Harden que había abrazado la posición de base como pocos han sabido hacerlo. La duplicidad de ambos jugadores era el mayor miedo del equipo.

Pero D’Antoni tenía algo en la cabeza. Sabía de la capacidad de ambos jugadores de jugar tanto con el balón como sin él, además de la infinidad de opciones que dos estrellas de este tipo ponen sobre la mesa. El equipo dejaba muchas preguntas, pero también muchas esperanzas de que las respuestas fueran positivas.

Pese a que la temporada no comenzó de manera sencilla, con lesiones que apartaron a Chris Paul de las canchas durante más tiempo del deseado, las sensaciones de los Rockets fueron maravillosas desde el primer momento. Tanto él como Harden parecían entenderse a la perfección, aportando un punto de control al propio caos del equipo.

Como era de esperar, ambos jugadores han visto reducidos sus números en cuanto a asistencias, pero se han visto beneficiados en otros aspectos del juego. Chris Paul libera a Harden del peso del juego en muchas ocasiones. Esto ha ayudado a que la Barba pierda menos balones y reciba mejores situaciones de tiro. Por su parte, la preocupación de las defensas con el ex de OKC está liberando a CP3, permitiéndole lanzar más triples que nunca.

 

Dragón de tres cabezas

Ambos se retroalimentan y su estilo de juego les ayuda mutuamente. Pero si algo ha enseñado la NBA en los últimos años es que dos jugadores ya no son suficientes para ganar un anillo. Harden y Paul no serían nada si no tuvieran un maravilloso grupo de segundas espadas como del que disponen.

Jugadores como Eric Gordon se han visto revitalizados tras la llegada de CP3 y otros como Gerald Green han encontrado hueco en su nuevo equipo de manera prácticamente automática. Sin embargo, ellos no han sido la mayor alegría de los Rockets esta campaña.

En Houston ha aparecido un sorprendente aliado para sus dos generales. Aunque su proyección ya tenía muy ilusionados a los fans tejanos, la irrupción de Clint Capela esta temporada ha sido espectacular. El joven pívot ha encontrado en Harden y Paul a dos aliados que se adaptan a las mil maravillas a su estilo de juego, y lo está aprovechando de la mejor manera posible.

Está recibiendo mejores posiciones de tiro que nunca, lo cual lo sitúa tercero en porcentaje de acierto entre los jugadores que han disputado un mínimo de 30 partidos. Pero no todo es mérito de la pareja de generales; mucho depende de él. Su gran movilidad le ayuda a encontrar resquicios en las defensas rivales, pero también a correr la pista.

 

Motores de los Rockets en ignición

Los Rockets son el mejor equipo en transición de la liga, con 1.20 puntos anotados por cada posesión de este tipo. Además, son el cuarto equipo que pierde menos balones a la contra. La capacidad de salir en velocidad con dos pasadores del nivel de Harden y Paul, un anotador como la Barba y un pívot como Capela es una bendición para ellos.

Por si fuese poco, son el mejor equipo en iso de la liga con una diferencia abrumadora. Anotan 1.15 puntos por cada posesión de este tipo, lanzando mejor que nadie, provocando más tiros libres que nadie y siendo el tercer equipo que pierde menos balones. El nivel ofensivo de los Rockets es una verdadera locura. La infinidad de armas y opciones de las que disponen están volviendo locas a las mejores defensas de la liga.

Sacando provecho de todas y cada una de sus posesiones y cuidando el balón como pocos equipos en la liga, los Rockets arrasan con cualquier rival. Hoy por hoy, son el mejor equipo de la historia en cuanto a eficacia anotadora. Con un 115.7 de offensive rating (puntos por cada 100 posesiones), son los líderes históricos de esta estadística, por delante de los Lakers del 87, los Warriors del año pasado, los Bulls del 92 y los Celtics del 88. Los números hablan por sí solos.

Su nivel defensivo puede ser su punto débil, pero aún así son la novena mejor defensa de la liga. Además, su poderío ofensivo es más que suficiente para superar esa pequeña adversidad e imponerse a cualquier rival. El trío formado por Harden, Paul y Capela está aterrorizando a la liga. Y es que, en los 30 partidos que han jugado juntos, los Rockets han sido capaces de ganar 29.

Ahora, Houston puede sentarse en lo más alto de la clasificación y admirar a sus rivales desde una posición de privilegio. Con 44 victorias y solo 13 derrotas, lideran la salvaje Conferencia Oeste. Por si fuese poco, acumulan un balance de 7-1 contra Warriors, Spurs y Timberwolves, algo que muestra su más que evidente poderío.

Por si fuese poco, se han mantenido activos en la agencia libre y han sido capaces de conseguir dos piezas fundamentales. Con la adquisición de Joe Johnson y Brandan Wright, mejoran aún más el equipo. Su veteranía, talento y capacidad de solucionar un partido pueden ser lo que marque la diferencia.

Los Warriors siguen siendo los favoritos para muchos aficionados, pero los Rockets continuarán haciendo su trabajo para sorprender al mundo. Si continúan así y son capaces de llevarse la ventaja de campo frente a Golden State. El cielo es el límite para estos Rockets.

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