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NBA

Rick Carlisle, el padre de los nuevos Mavericks

Si alguien es capaz de viajar hasta Eslovenia solo para conocer mejor a uno de sus jugadores, ese alguien se toma muy en serio su labor.

Rick Carlisle con uno de sus ayudantes durante un partido/Scott Ripley Flickr

Se viven días de ilusión y expectación en la calurosa tierra texana de Dallas. Tras el título del 2011, el bagaje por el desierto de la mediocridad posterior y el final de la gloriosa etapa con Dirk Nowitzki como rostro de la franquicia; los aficionados del equipo ven una luz de esperanza gracias al potencial que atesoran —y que ahora deben confirmar— Dennis Smith Jr. y Luka Doncic. Pero todo diamante necesita un joyero que lo pula; y Rick Carlisle está haciendo esa labor a la perfección, intentando actuar prácticamente como un segundo padre para ellos y sin miedo a darles el protagonismo que se merezcan tener.

Aparte de los jóvenes, la llegada de un all-nba como DeAndre Jordan ha lanzado la imaginación a más de uno, pensando en volver a ver a los Dallas Mavericks en los Playoffs y, sobre todo, a devolver a Dirk Nowitzki al lugar que por trayectoria se ha ganado en sus últimos coletazos como jugador profesional. Sin embargo, la competencia en el Oeste invita a ser precavidos y, quizás por eso, Carlisle está más preocupado por el desarrollo de sus promesas que pensando en maximizar el resto de su plantilla.

Rick Carlisle on tour

Luka Doncic, la joya de la corona que debe trabajar Carlisle/Javier Mendia García (CC)

La noticia saltó en Dallas no se ha extendido como la espuma: Rick Carlisle ha viajado a Eslovenia a convivir una semana con su nuevo pupilo Luka Doncic y conocer el pueblo donde nació y se crió antes de su llegada a Madrid. La acción es novedosa y sorprendente en comparación con el resto de entrenadores de la NBA; pero no es la primera vez que el head coach de los Mavericks hace algo similar.

Hace un año, tras la elección de Smith Jr., Carlisle también pasó varios días en el pueblo natal del base estadounidense para conocerlo mejor. Es decir, una práctica que podríamos calificar de habitual en la rutina del entrenador a la hora de conseguir la máxima adaptación posible de sus novatos estrellas.

Este detalle termina siendo un punto muy fuerte a la hora de la imagen que el entrenador, y por lo tanto la franquicia, envían a los proyectos: la de una franquicia que cuida hasta el más mínimo detalle por crear el entorno adecuado para que los rookies jueguen a su mejor nivel.  Esta convivencia crea un vínculo entre Rick Carlisle y el jugador y es la primera piedra para crear una relación fuerte y con comunicación constante. El que fuera COY en el 2002 quiere conocer al esloveno lo mejor posible, y qué mejor situación para hacerlo que en vacaciones y en la misma casa de Luka Doncic, dónde podrán hablar relajadamente de cualquier cosa y llegar al training camp con mucho recorrido hecho.

 

De «veterano» a «rookie»

La plantilla actual de los Dallas Mavericks, una mezcla de veteranía y juventud/Scott Ripley Flickr

Que Rick Carlisle es uno de los mejores entrenadores de la NBA es algo que poca gente se atreve a desmentir. Solo con ver como saca petróleo de cada jugada tras tiempo muerto o el rendimiento que han tenido muchos jugadores bajo su pizarra es suficiente para saber que Carlisle es de los que tiene ese «toque especial». Eso sí, con un «pero»: la poca confianza con los jóvenes. Desde que aterrizó en los Mavericks, el entrenador de 58 años ha destacado por preferir plantillas más bien veteranas y dando pocos minutos a los menos experimentados. Por ejemplo, el año que ganan el anillo lo hacen con 9 jugadores de los 15 con 30 años o más y con Nowitzki, Kidd, Terry, Chandler, Stojakovic y Marion siendo de los jugadores más importantes.

De hecho, cuando se comenzó a ver que los Mavericks estaban abocados a una reconstrucción cercana; más de una voz importante en el mundo de los Mavs dudó de la idoneidad de Rick Carlisle para liderar un proyecto de esas características. Pero no para Mark Cuban, el propietario confío en el entrenador que les hizo campeones y lo renovó a largo plazo. Y Carlisle ha devuelto la confianza.

Primero fue un Harrison Barnes que, con 24 años y muchas dudas respecto a su alto sueldo, no dudó en darle las llaves del equipo en cuanto demostró que era el jugador con más madera de primera espada con el que podía contar. Luego llegaron dos undrafteds como Dorian Finney-Smith y, sobre todo, Yogi Ferrell, los cuales han tenido los minutos que se han ganando de manera regular. Rick Carlisle ha demostrado que el problema no lo tenía con los novatos, sino con los que, en su visión, no estaban preparados para jugar en la NBA. La titularidad de Dennis Smith Jr. nada más aterrizar en Dallas ha sido la última demostración de la capacidad de Carlisle en, por lo menos, confiar en los que tiene que confiar en ese momento determinado. La última pieza que falta por cuadrar es la del mismo Doncic. El esloveno tiene todas las papeletas para ser titular, en palabras del mismo Carlisle, pero habrá que esperar a la temporada regular para comprobar sus minutos, su rendimiento y su importancia.


Hasta que estos jugadores no crezcan y veamos el techo de este proyecto de los Dallas Mavericks, no podemos confirmar o desmentir el talento de Rick Carlisle como desarrollador de jóvenes. Pero sí que hay una cosa clara, esfuerzo e intención de sacar todo el baloncesto que estos talentos tienen no le están faltando.

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