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El regreso de Lauri Markkanen es la gran esperanza de unos Bulls en horas bajas

Markkanen regresa a los Bulls en un momento oscuro de la franquicia. Los técnicos deben darle el hueco que merece.

La ciudad del viento intenta sonreír de nuevo. 23 partidos y una gran revolución después, Lauri Markkanen vuelve a lucir la camiseta de juego de los Chicago Bulls. El «sophomore» había sido baja durante el primer mes y medio de temporada debido a una lesión en el codo derecho que, más allá del impacto que ha tenido en la reconstrucción, también ha sido una losa que ha condicionado el estado de ánimo de los aficionados de la franquicia. Su regreso debía quedar marcado por la restricción de minutos, pero el flamante técnico Jim Boylen ha prescindido de esta medida cautelar y la joven promesa se ha convertido en un miembro de pleno derecho de la rotación.

Lauri Markkanen mejora a medida que va sumando minutos. Si bien sus porcentajes fueron bastante discretos en los dos primeros partidos (4/14 en tiros de campo y 2/6 en triples contra Houston y 21 puntos con un 8/24 ante Indiana) y se le notó algo falto de ritmo, poco a poco ha ido cogiendo el tono físico y el toque de muñeca característicos en él (en la victoria contra Oklahoma anotó 24 puntos con un 8/12 en tiros de campo y fue el responsable del «game winner»). El detalle más importante, sin embargo, es que parece que el equipo técnico tiene claro que, para conseguir que Markkanen brille, se le debe buscar.

Markkanen aporta una gran cantidad de virtudes al equipo. Es una bombona de oxígeno que los jugadores han recibido con los brazos abiertos  y, además, sirve de termómetro del crecimiento de la plantilla. Porque si somos objetivos, Markkanen es futuro pero también es presente. La temporada pasada ya demostró que su techo es mucho más alto que el de un tirador específico y que, si está bien rodeado, es un jugador que encaja a la perfección en la NBA actual.

Poco podemos analizar de la temporada regular de los Bulls. Ignorando los resultados, hay que resaltar que Zach Lavine está justificando el nuevo contrato y que Wendell Carter Jr está confirmando que es un valor seguro y que (esto no todo el mundo lo esperaba) tiene mucho margen de mejora. Sin Markkanen, pieza central del proyecto a día de hoy, no se podía sacar ninguna conclusión del nivel del equipo. La temporada de los Bulls comenzó hace poco más de una semana, y ha surgido una pregunta ineludible que necesita respuesta: ¿cómo serán los Bulls con Lauri Markkanen?

 

Amplitud ofensiva. Zach LaVine tiene nuevas líneas de pase

El juego de los Bulls en este inicio de temporada -además de malo- está siéndo monótono. Poco movimiento, muchos jugadores ineficientes e incapaces de generar con balón y una nefasta interpretación de los espacios. Ni inteligencia, ni talento ni «spacing«. El único generador mínimamente consistente es Zach Lavine, que hasta que se ha producido el regreso de Markkanen ha tenido que asumir todo el peso ofensivo del equipo y ha sufrido cuando los rivales le han tratado de estrella.

Uno de los puntos débiles más reconocibles y recurrentes del esquema ofensivo empleado en Chicago esta temporada ha sido que, más allá de la continuación («roll») de Wendell Carter Jr, a duras penas ha aparecido ningún otro desmarque fiable. Esto ha permitido a los rivales dibujar defensas centradas en la protección del aro puesto que los Bulls han carecido de amenazas exteriores (ni amenazas en acierto ni en frecuencia de lanzamiento) y limitar así el desarrollo de un slasher en estado de gracia como el propio LaVine -que ha protagonizado un inicio de temporada memorable descontando algunas lagunas tácticas y conceptuales que no desaparecerán de un día para el otro-.

Más adelante, viendo la mejora en otros aspectos de creación de juego del propio Lavine y las limitaciones más que evidentes de una legión de jugadores incapaces de crearse su propio tiro, esta tendencia se ha acentuado todavía más y los rivales han comenzado a ocuparse de Lavine con «traps» que desembocan en recuperaciones de balón (hay que añadir que el balance defensivo de los Bulls es nefasto y esto provoca un mínimo de 4 o 5 canastas sencillas del rival por partido). Lavine ha vivido en primera persona que, sin movimiento «off the ball» de los compañeros ni agilidad mental, es muy difícil para un «playmaker» jugar con un grado mínimo de eficiencia.

En los pocos minutos que lleva disputados Lauri Markkannen esta temporada ya hemos visto pequeñas píldoras de lo que los Bulls pretenden ser. Markkanen aporta el tiro exterior y el acierto que el equipo no ha tenido, sí, pero su valor va mucho más allá de lo que marquen las estadísticas:

El finlandés potencia la amplitud del equipo y ayuda a dinamizar la circulación. Los grandes equipos necesitan jugadores que obliguen al rival a abrir la defensa y que ensanchen la cancha. Markkanen no tiene facilidad para generar para sus compañeros y nunca será un playmaker, pero tiene algo muy importante que ayudará a que los Bulls sean un equipo mucho más imprevisible en ataque: la inteligencia. Interviene en zonas donde sabe que es eficiente y es capaz de detectar cómo puede hacer daño, por lo que es muy sencillo integrarlo a los planes del entrenador. Este punto es, precisamente, lo que hace que pensemos que el dúo que ya ha empezado a formar con Wendell Carter Jr será, a la larga, uno de los más temibles de la NBA. Dos jugadores modernos, compatibles y muy inteligentes.

Lo más interesante de todo es que la permutabilidad de Markkanen y la capacidad para ajustar su rol según las virtudes de su compañero de «frontcourt» serán la base de su relación con Wendell Carter Jr.. Markkanen y Wendell Carter Jr pueden generar desde el perímetro y desde dentro, donde el sophomore empieza a ser un recurso interesante gracias a la potencia física que ha logrado. En este par de secuencias se aprecia que esta pareja es un ejemplo de baloncesto moderno:

Markkanen, un proyecto de center puntual

Ya estábamos advertidos del cambio físico de Markkanen. Durante el verano, gracias a horas y horas de gimnasio, ganó más de ocho kilos y fortaleció el tronco inferior. Es un jugador que se caracteriza por ser un 2’10 muy ligero, veloz y técnico con una ética de trabajo intachable. Gracias a esta combinación de características y a su talento natural puede convertirse en un desajuste permanente capaz de hacer que los rivales condicionen su planteamiento de partido.

Markkanen haciendo las funciones de center provoca que los Bulls sean mucho más móviles y agresivos desde el perímetro. Una parte muy importante del baloncesto moderno pasa por tener la posibilidad de alinear cinco jugadores capaces de abrirse y de generar desequilibrios a partir del bote o de crearse ellos mismos contextos favorables, así que la presencia de un perfil tan especial como el suyo haciendo de «hombre alto» del equipo es una invitación al dinamismo y al juego alegre. Jim Boylen, pese a haber dicho ya en varias declaraciones que su manera de entender el baloncesto es muy diferente de la de su antecesor, igualmente podría intentar dar cabida a un encaje que no parece viable en condiciones normales: juntar a Markkanen con otro cuatro.

Portis y Jabari Parker se disputarán una plaza durante lo que queda de temporada. Si las cosas van como deben -es mucho pedir en Chicago-, los Bulls sólo se quedarán con uno de los dos y su rol será de sexto hombre. Si Markkanen suma minutos como interior durante los próximos años, la presencia de uno de estos dos jugadores como complemento interior de segunda unidad aportaría aún más presencia perimetral al equipo y, como detalle muy interesante especialmente en el caso de Portis, un plus en la carga del rebote ofensivo (y defensivo). Es cuestión de ajustar conceptos y ver cómo encajarían estos binomios en un sistema definido. Más perímetro.

 

Un jugador que ya genera por su cuenta

Markkanen está rompiendo los mitos del baloncestista blanco con buena muñeca. Entró a la liga siendo considerado un jugador que no merecía pertenecer a un TOP 10 como el de 2017, que no sabía hacer mucho más que lanzar desde fuera y que tenía muchísimos problemas a la hora de aguantar contactos con el rival, de defender o de generar para sus compañeros. Y sin ser especialista en ninguna de estas facetas, está mejorando a pasos agigantados en cada una de ellas. Debemos centrarnos en esta última característica: la capacidad de generar para los compañeros.

Markkanen, que necesita que nadie le impida tener licencias y sentirse protagonista ya que es un jugador que tendrá tendencia a excederse de cualquier rol establecido, libera a LaVine en ciertos momentos. Esto repercutirá positivamente en el equipo, que en muchos partidos ha sufrido debido a la falta de jugadores dispuestos a asumir responsabilidades con el balón en sus manos. Markkanen es, como vemos en esta jugada donde se aprovecha de un cambio de asignación que le empareja con Dennis Schroder, un jugador capaz de explotar superioridades. Pero puede hacer más:

En esta secuencia logra, gracias a los ajustes del rival que provoca botando, que la defensa se encierre para impedir su penetración. Esto permite que Arcidiacono tenga triple abierto. Markkanen, sin embargo, no tiene la necesidad de pasar el balón. Emplea recursos sorprendentes en un 2’10: «spin move», supera a uno de los mejores aleros defensivos de la competición y anota en contacto a gran velocidad. Un cóctel difícil de parar.

A estas alturas de la presente campaña, Markkanen tiene un 6’5% más de USG% que la temporada pasada (de 21’9% a 28’4%) y lanza 3 veces más por partido jugando prácticamente 3 minutos menos (fruto de la restricción). Además, aunque la estadística de asistencias no lo demuestra, se involucra más en la creación y en el primer pase. Evoluciona hacia jugador total.

 

La defensa muestra síntomas de mejora

Uno de los detalles más importantes de estos primeros partidos es que Boylen está apostando por Markkanen como cinco de repuesto, algo que ya hemos comentado antes. Si bien esto tiene una repercusión positiva en ataque en líneas generales, también tiene un impacto incierto en defensa. Me explico:

El hecho de juntar a Wendell Carter Jr con Markkanen o con cualquier otro interior de características similares a las del finlandés es útil para los Bulls ya que el ex de Duke puede cubrir gran parte de los defectos defensivos del equipo, pero este relato pierde consistencia cuando el sistema está compuesto por tres jugadores grandes. Como vemos aquí, no sólo Jabari Parker y Markkanen no son nada compatibles en defensa sino que Wendell Carter Jr tampoco puede ocuparse de tres asignaciones a la vez. En el baloncesto actual los equipos necesitan tener, además de un interior que sea el eje de la defensa, un exterior capaz de multiplicarse y de hacer cambios y correcciones con facilidad. Y Jabari no lo es. Más que sumar, resta.

En este otro vídeo, en cambio, vemos la mejor cara de la moneda. Markkanen no es un defensor excelso, pero tiene mucho mejor desplazamiento y capacidad defensiva individual que Jabari Parker y además lo compensa todo con una envergadura considerable. Si está concentrado, aunque sufre contra jugadores más rápidos, no causa problemas al equipo. Aquí podemos comprobar su inteligencia: hace que Harden vaya hacia la zona que le será menos favorable y deja que WCJ haga el resto del trabajo. Lo mejor de todo es que los roles (con una efectividad diferente) podrían ser perfectamente inversos.

Así pues, Markkanen no puede ser el center de los Bulls a tiempo completo mientras haya unos perfiles (que no nombres) como los actuales. No puede serlo porque todavía no tiene las características necesarias y porque no tiene una vocación natural. Seguramente lo que los Bulls agradecerían sería que Chandler Hutchison diera un paso adelante y demostrara que puede ser el cuatro de los Bulls, ya que es un jugador muy polivalente y con unas tendencias defensivas bastante atractivas tanto defendiendo en el perímetro como contra jugadores versátiles que usen el poste bajo. Agradecerían esto y, evidentemente, echar un vistazo a la agencia libre -o al draft– del verano que viene en busca de un interior suplente de corte defensivo que, siguiendo las pautas del baloncesto funcional, aporte minutos de calidad y un buen encaje.

 


 

Markkanen ha regresado y ha hecho que el juego de los Bulls sea más alegre. Tiene un potencial brillante y unas condiciones físicas increíbles, por lo que la gerencia y el equipo técnico deben proporcionarle un ecosistema adecuado para progresar. El problema es que tal y como van las cosas, ahora que el vestuario de la franquicia está a punto de explotar y el desgobierno se ha adueñado de todo lo que la rodea, el desencanto y los malos hábitos se están relacionando peligrosamente con la evolución de los jóvenes. Culpa de quien ya sabemos.

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