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Draft NBA

Quentin Grimes ha vuelto, ¿para quedarse?

El escolta de Kansas ha vivido una batalla constante contra la inconsistencia.

La inconsistencia es uno de los grandes enemigos del jugador de baloncesto. Mezclar partidos excelentes y periodos de desconexión dificulta el impacto en su equipo y disminuye su status frente al resto. Y si hablamos de prospects, el problema aumenta, porque pasa factura en su stock. Nuestro protagonista, Quentin Grimes, bien lo sabe.

Quentin Grimes y una batalla contra la inconsistencia.

Quentin Grimes y una batalla contra la inconsistencia. Foto vía Twitter: @KUHoops

Un inicio de brillante

La temporada 2018-19 no podía empezar de mejor manera para el jugador de Kansas. Los Jayhawks, que parten como favoritos para hacerse con el título nacional universitario, comenzaron ganando a una Michigan State repleta de guerreros. Un golpe sobre la mesa ante uno de los equipos más complicados de la NCAA.

Y en este mismo partido, Quentin Grimes brilló con luz propia, llenando de elogios las bocas de ojeadores y periodistas. Fueron 30 minutos con de exhibición sin balón, con seis triples para 21 puntos y cuatro asistencias. Las sensaciones eran buenas, en una liga con tantos amasadores, encontrar un jugador eficiente sin balón podía tener un valor increíble.

Los mocks hicieron justicia (o sobrerreacción), era un fijo en el top 10 y se proyectaba como uno de los escoltas a tener en cuenta para complementar a bases con mucho juego con balón.

El segundo partido de la temporada nos dejaba una dimensión diferente del jugador. Quentin Grimes se mostraba menos agresivo en anotación pero mucho mejor como pasador (10 asistencias), demostrando que con balón es capaz de encontrar a sus compañeros. ¿Es Quentin Grimes un candidato a top 5 del Draft? No parecía una pregunta tan descabellada en aquel momento.

 

La desaparición de Quentin Grimes

Tras ese segundo partido contra Vermont llegó la nada más absoluta. De los siguientes nueve partidos, tan solo superó la barrera de los siete puntos en dos ocasiones, una de ellas con 14 puntos. Sin embargo, lo que más preocupaba era la sensación de frialdad, Quentin Grimes parecía desaparecido, como si los partidos no le motivaran.

Un jugador que aspiraba a ser de los mejores en su posición parecía uno más sobre la pista, incluso en ocasiones daba la sensación de no haber pisado la cancha. Partidos ante Marquette, Tennesse, Villanova y Arizona State, todos ellos rivales de cierto nivel para lucirse y demostrar que es un legítimo prospect NBA. Todas las oportunidades perdidas, mientras brillaban LaGerald Vick y Dedric Lawson, Quentin Grimes se veía sobrepasado por la situación.

Cabe decir que no es algo extraño que los jugadores sufran en su transición desde High School a NCAA. Mario Chalmers, dos veces campeón de la NBA con Miami Heat, es una leyenda en Kansas. Tiene su número 15 retirado, ha sido campeón de la liga universitaria, MVP del March Madness y co-jugador defensivo del año en su conferencia. Tres años increíbles que pudieron truncarse en el primer mes de su año freshman.

C.J Moore, de The Athletic, preguntaba al padre de Mario Chalmers, Ronnie, por cómo vivió la situación su hijo. ¿La razón? Un inicio muy similar a Quentin Grimes. Chalmers, que había llegado como el segundo mejor base de la clase, llevaba ocho partidos con un promedio de 6.4 puntos por encuentro. Ronnie, comentaba cuál era el principal problema:

«En college el juego es más rápido, en vez de dejar que el juego viniera a él, intentaba conducirlo precipitadamente.»

Chalmers se planteó pedir el transfer a otra universidad, pero acabó aceptando su rol poco a poco y triunfando en unos Jayhawks que todavía recuerdan con cariño los aficionados de Kansas. La situación con Quentin Grimes no fue muy diferente, muchos aficionados plantearon la posibilidad, alegando que un equipo con menos presión podría beneficiarle.

Pensar demasiado, el gran problema de Quentin Grimes

Pensar demasiado, el gran problema de Quentin Grimes. Foto vía Twitter: @KUHoops

Siente el juego, no lo pienses

El problema de Quentin Grimes, aunque con el mismo trasfondo que el de Mario Chalmers, era un poco distinto. El propio jugador, después de un encuentro contra Wofford, comentaba que estaba intentando jugar demasiado perfecto, intentando hacer exactamente lo que Bill Self quería que hiciera.

Es ese equilibrio entre la rigurosidad táctica y la espontaneidad para ser el verso libre el que define a los grandes jugadores. Decía el entrenador de los Jayhawks que cuando piensas, pierdes la confianza y Quentin Grimes estaba pensando demasiado, durante demasiados partidos. Un jugador atormentado, que se veía sobrepasado por el juego unviersitario.

 

Competitividad y vuelta a la escena

Lo cierto es que la personalidad de Quentin Grimes es de por sí inusual. Lejos de ser un jugador frío o demasiado temperamental, es una persona que depende del contexto para comportarse en pista de una forma u otra. En el FIBA Américas U18, vimos a un Grimes similar al de esta temporada.

Contra equipos con un récord perdedor, promedió 8.3 puntos por partido, mientras que ante equipos ganadores esa cifra aumentó hasta los 21. El propio jugador afirmaba que la competitividad sacaba lo mejor de él. Y lo cierto es que, desde que ha llegado el momento de competir, con el inicio del calendario de conferencia,  Quentin Grimes se ha mostrado como el jugador que parecía en su primer partido contra Michigan State.

Sus 14 puntos ante Oklahoma y los 19 ante Iowa State, han vuelto a despertar las buenas sensaciones en ojeadores y periodistas especializados. Las miradas vuelven a dirigirse hacia él, tiene una nueva oportunidad. ¿La aprovechará? En su mano está mejorar su stock, volver a ganarse la confianza de aquellos que la perdieron, demostrar que Quentin Grimes ha vuelto para quedarse. 

 

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