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Qué les falta a los Wizards para ser «los mejores del Este»

Bradley Beal dice que los Washington Wizards son el mejor equipo del Este. Ofrecemos cinco motivos que les impiden serlo.

Keith Allison (CC)

En la capital sueñan con Las Finales. Quizás es demasiado pronto o demasiado descabellado para hacerlo. El último curso dejaron excelentes sensaciones en el tramo final, aunque en «Playoffs» volvieron a decepcionar. Para muchos se quedaron cortos al no pisar las ECF.

John Wall declaró hace unos días que es el mejor base del Este. Muchos no le quitamos razón. Sin duda el mejor «playmaker» junto a LeBron James, excelente defensor y decisivo como pocos. Hoy su compañero y estrella de los Wizards hace otras declaraciones a las que sí quitamos razón.

Bradley Beal está convencido de que los Washington Wizards son el mejor equipo de la Conferencia Este.

Son muy buenos, con margen para crecer y ciertos puntos por mejorar. Están en la élite, pero no son los mejores. ¿Qué les falta para serlo?

 

1.- Un banquillo decente

Si bien el cinco inicial de los Wizards resultó imparable, su banquillo restaba todo lo ganado en los primeros minutos. Y esta deficiencia se evidenció más que nunca en la seria contra Boston. Inicios preciosos y contundentes de Washington, que se diluían con la segunda unidad en pista. Sin Wall ni Beal no funcionan.

El problema reside en un banquillo con mala suerte, joven y en el que falta calidad. Los millones se comprometen a los titulares, ejemplo de ello es la marcha de Bojan Bogdanovic y la renovación de Otto Porter.

Necesitan que Ian Mahinmi deje a un lado las lesiones del pasado curso, que Jodie Meeks confirme las mejores sensaciones que dejó en Orlando y que Tim Frazier sea un «back-up» decente para Wall. El crecimiento de Kelly Oubre Jr debe pasar ya a aporte real, a líder de banquillo.

 

2- El siempre cuestionado Scott Brooks

Sin duda alguna uno de los mejores entrenadores cuando de trata de desarrollar talento joven. Brooks hizo un trabajo excelente en esta faceta con Oklahoma City Thunder, aunque decepcionó con su pizarra. Muchos lo aludían a tener a dos de las estrellas que mayor uso de balón reclamaban. En la 2016/2017 nos confirmó que no.

Para unos mejor, para otros peor. La realidad asoma a un Brooks que se queda corto en las situaciones comprometidas, que no sabe exprimir al 100% las plantillas que tiene. ¿Es un factor circunstancial o verdaderamente negativo para Washington?

 

3.- Mejora defensiva y de intensidad

De nuevo hay que diferenciar titulares y banquillo, aunque aquí los cinco iniciales tampoco brillaban. La defensa interior de los Wizards era, por tramos, un verdadero chiste. La pareja Markieff Morris – Marcin Gortat ofrece intensidad y poco oficio. Importantísimos en ataque, muy flojos en defensa y en la limpieza de los tableros.

Aquí de nuevo aparece el nombre de Ian Mahinmi. El interior francés no es Gortat. No es un genio de los bloqueos y la lectura del 2×2, pero sí el corrector interior que necesita este equipo. Disponer de ambos sanos durante los Playoffs es básico para ellos.

 

4.- Control de las pérdidas o aumento del ritmo

Tener a John Wall y Bradley Beal en tu plantilla te invita a jugar a ritmos de escándalo. Más todavía con jugadores versátiles como Porter, Oubre o Morris. Sin embargo los Wizards no entraron ni entre los diez equipos que más posesiones jugaron el año pasado. Pero si que aparecieron en los equipos que menos cuidaban el balón.

El onceavo equipo en posesiones por encuentro, con menos de 100, y en la parte baja de la NBA en porcentaje de pérdidas. Tienen dos opciones: o ser más lentos y minimizar las pérdidas, algo a lo que el contexto no te invita, o aumentar el ritmo y superar las 100 posesiones de media.

 

5.- La dupla Wall&Beal

Aunque muchos no lo tengan fresco hace un año las críticas llovían encima de Bradley Beal. Uno de los jugadores con más talento de la liga e injustamente fuera del All-Star 2017. Jugador que hasta hace un año solo superaba los 70 partidos disputados en una de sus cuatro temporadas. Cuyo máximo promedio de puntos era de 17.4 por noche.

La 2016/2017 le sirvió para consolidarse. Primero porque se mantuvo sano y su química con Wall era evidente; segundo, por una mejor utilización de Scott Brooks (no vamos a quitarle méritos).

Este «backcourt» es el motor del equipo. Afrontan la que sería su segunda temporada juntos consolidados como referencias de la NBA. Muy poco, desde luego, tienen margen de mejora juntos. Y es que la capital de Estados Unidos se cae a pedazos cuando los dos no funcionan.

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