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Power Ranking NBA: El último tren hacia el anillo

En la NBA hay quien busca el éxito con ahínco al final de su carrera, pero no todos lo consiguen.

Steve Nash nunca ganó el anillo pese a tener una carrera brillante | Keith Alison (CC)

Steve Nash nunca ganó el anillo de campeón pese a tener una carrera brillante | Keith Alison (CC)

Tenemos las Finales al punto de cocción y por ello en The Wing nos pusimos a pensar que debe ser bonito eso de ganar un anillo NBA. Algunos lo consiguen, pero muchos se quedan a medio camino. Son incontables las estrellas que se quedan sin el preciado trofeo Larry O’Brien pese a merecerlo individualmente. Algunos, ya al final de sus carreras y viendo que se les escapa la oportunidad, optan por fichar por contenders para intentarlo por última vez; en muchos casos perdiendo dinero o protagonismo en el intento.

De eso trata precisamente este Power Ranking. Aquellos jugadores que se marcharon a un equipo aspirante en sus últimos días para intentar conseguir el anillo de campeón y el reconocimiento que ello implica. Solo una premisa que seguir, los jugadores tienen que haber podido escoger el destino ya sea mediante Agencia Libre o Sign&Trade.

 

5. Carmelo Anthony (Rockets)

Empezamos por un caso reciente de un jugador todavía no retirado; pero con un historial no muy alentador a día de hoy. Puede que vuelva la próxima temporada con algún contrato de veterano, en los Lakers con su amigo LeBron quizás… pero el intento con los Rockets de conseguir el anillo ha salido malamente para él.

En un sistema donde no encajaba, en un equipo con los egos claramente definidos y en un rol en el que solo se ha encontrado cómodo defendiendo a su país; Carmelo duró dos telediarios en Texas. En los 10 partidos que estuvo con Houston antes de ser apartado del equipo primero y traspasado después firmó mínimos de carrera en todos los apartados destacables; incluída la efectividad del tiro, el arma más letal de los cohetes.

Nada salió bien y parece que Carmelo se aleja cada día más de la NBA y del ansiado anillo. Tendrá que conformarse con los que le dejen sus colegas Bron y Wade.

 

4. Steve Nash (Lakers)

Su carrera a nivel individual fue envidiable, su impacto en el baloncesto de la época también. Máximo asistente de la liga hasta en seis ocasiones y compitiendo con Kidd por eso de quién era el mejor base del mundo; tuvo años gloriosos en los Mavericks primero y en los Suns de Mike D’Antoni después. Cuatro veces se plantó en las Finales de Conferencia, pero nunca pudo pisar las Finales ni aspirar al anillo.

Con 38 años y sus mejores temporadas a la espalda firmó con los Lakers tras el intenso reclutamiento de Kobe (por ello es cuarto, inicialmente quiso quedarse en Phoenix) en un Sign&Trade por el que recibió $28M en tres temporadas. Se unían Howard y Nash al proyecto encabezado por Kobe y con Pau de segunda espada. Todo parecía perfecto; pero absolutamente nada salió bien y Nash solo pudo disputar 50 partidos en su primer año, 15 en el segundo y siquiera se vistió de corto para la tercera campaña; retirándose oficialmente para ser cortado.

Al contrario que su eterno rival Jason Kidd, no logró sacarse esa espina clavada; no pudo alzarse con un anillo de campeón y su carrera ha quedado ligeramente perjudicada por ello. Uno de esos All-Time Greats sin premio.

 

3. Gary Payton (Lakers)

Si alguien en la historia de la NBA ha buscado con ansias el anillo, ese ha sido The Glove. Al final tuvo premio en Miami siendo suplente de Chocolate Blanco, pero su primer intento fue en los Lakers; una franquicia especializada en reclutar veteranos de renombre para seguir siendo competitivos temporada tras temporada.

Una vez terminó la campaña ’02-’03 en Milwaukee, donde había llegado a parar de rebote desde su casa de toda la vida, Seattle; firmó como agente libre con los Lakers. Aquellos Lakers contaban con el dominante O’Neal y el recién explotado Kobe Bryant en su filas, tenían una plantilla temible, sí, pero se habían topado con los Spurs la temporada anterior y decidieron reforzarse con todo lo bueno y barato que había en el mercado. Karl Malone (del que hablaremos después), Horace Grant y Gary Payton fueron las tres incorporaciones veteranísimas que hicieron desde los despachos.

Y todo salió como esperaban, derrotaron a los Spurs y a los Timberwolves en el mejor año de KG, pero en las Finales se toparon con los Pistons de los Wallace, Hamilton, Prince y Billups que les comieron la tostada a base de dureza y defensa.

Payton se había quedado a las puertas, lo tenía tan cerca… así que siguió buscando primero en Boston y luego en Miami, donde finalmente encontró su preciado anillo al cobijo de Dwyane Wade y su viejo compañero Shaquille O’Neal.

 

2. Tracy McGrady (Spurs)

El caso McGrady es uno de los más curiosos de la historia. Nunca en su carrera había podido superar la primera ronda de los Playoffs y a los 33 años, después de un año en China en el que firmó 25 puntos por partido en el peor equipo de la CBA (le retiraron el dorsal al terminar la temporada) decidió volver a un contender para un último intento de anillo.

Firmó con los Spurs el 16 de Abril y no disputó un solo segundo en temporada regular. Popovich le hacía el favor, pero no contaba para los esquemas de sus Spurs. Así, solo jugó seis ratos de la postemporada en los que no llegó a anotar una canasta, pero los Spurs se plantaron en las Finales y estaban 3-2 a su favor contra los Heat del Big Three. T-Mac podía acariciar el anillo… pero entonces apareció Ray Allen.

Los Spurs perdieron ese sexto partido y finalmente también el séptimo. McGrady no consiguió el premio y optó por retirarse ese mismo verano.

 

1. Karl Malone (Lakers)

El caso paradógico de la búsqueda del anillo. La exitosa carrera de Karl Malone en Utah Jazz que le valió el apodo de mejor «4» de la historia hasta que se retiró un tal Tim Duncan no había tenido recompensa. Cruzarse con los Rockets, Sonics o Michael Jordan había supuesto que una carrera y un equipo brillante como aquellos Jazz no hubiera tenido el reconocimiento que merecían.

Cansado de 17 años sin premio, con 40 añazos decidió unirse a Shaquille y Kobe en el proyecto que le debía conducir a ese anillo. Junto a él, el mencionado Gary Payton también unía sus fuerzas para crear un equipo perfectamente diseñado y equilibrado entre veteranía y juventud. Como ya hemos explicado, llegaron a las Finales pero se toparon con los Pistons.

Sin más gasolina en la recámara, Malone se retiró después de esa temporada y no pudo conseguir el anillo que acarició en tantas ocasiones.

 


 

La NBA puede ser muy cruel con algunas estrellas; pero eso mismo demuestra lo difícil que es llegar ahí arriba y te hace valorar más lo que hombres como LeBron o Jordan o equipos como los actuales Warriors, Spurs, Lakers o los Celtics de antaño han conseguido. Ganar la NBA no es poca cosa, el objetivo que muchos ven pasar de cerca y pocos consiguen abrazar. Pero esto es la vida, los deportistas no siempre tienen éxito. De hecho, tal como decía Manu Ginóbili en una reciente entrevista:

«Después (cuando te retiras) te acuerdas de las victorias y en la TV salen las victorias; pero las amarguras fueron, y muchas. […] Te van moldeando, te generan callo y vas aprendiendo. Entiendes que lo normal es perder. Fíjate en la NBA: son 30 equipos y gana 1, pierden todos te diría».

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