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Markelle Fultz quiere renacer en la NBA

Tras un inicio de carrera convulso, Markelle Fultz debe plantearse qué quiere hacer con su carrera. ¿Sigue teniendo hueco en Philadelphia?

Markelle Fultz ha vuelto justo antes de PlayOffs

Markelle Fultz sigue estando en el ojo del huracán. El base de los Sixers no ha conseguido superar los problemas que arrastra desde la temporada pasada en el lanzamiento y en cuestiones de confianza y, además, cada día es más discutido por el entorno y deja más dudas sobre si podrá recuperarse o no. Los últimos rumores no son muy positivos: Fultz está sufriendo de “Yips“, una patología que afecta a los movimientos automatizados de los músculos (la memoria muscular). Sin ser una enfermedad frecuente en jugadores de baloncesto, está destrozando el inicio de carrera del número 1 del draft de la temporada pasada.

El caso de Fultz es, además, el enésimo ejemplo de gestión nefasta del equipo médico de los Sixers. Hace muchos años que la franquicia no transmite confianza a los jugadores y que no muestra aptitud para tratar ni para detectar lesiones. La prueba más clara de ello es lo que ocurre año tras año con sus “rookies”, que nunca pueden tener una temporada de debut tranquila. Debido a este clima enrarecido y a la situación de unos Sixers que quieren competir y que no tienen ganas de esperar, la relación entre la franquicia y el jugador está deteriorada. Ahora mismo Fultz se encuentra en Nueva York para determinar qué camino debe seguir para recuperarse y volver a ser el jugador que era. Aunque ambas partes lo han negado, la lógica y ciertas filtraciones nos indican que Fultz podría optar por buscar un nuevo comienzo lejos de Philadelphia.

El objetivo de Fultz a estas alturas sería encontrar un lugar donde la gerencia confiara en él, pudiera sentirse protagonista a nivel deportivo y tuviera el entorno adecuado para volver a ser el Markelle Fultz que guardamos en la retina de su etapa universitaria. Los Sixers, aunque renunciarían a mucho talento y a un potencial brillante en caso de cerrar el traspaso, podrían usar el movimiento para obtener piezas que aportaran rendimiento inmediato y que ayudaran a ganar a corto plazo. En The Wing ya hemos pensado en varios destinos.

Phoenix Suns

Los Suns necesitan completar definitivamente la reconstrucción y empezar a establecer una cultura ganadora. La situación del oeste y el nivel de las franquicias de gama media de la actualidad dificultan que los resultados puedan mostrar cualquier síntoma de evolución (aunque el sistema de Kokoskov se nota trabajado técnica y tácticamente), pero además hay otros factores que impiden el paso adelante definitivo del proyecto. El más importante de dichos factores es que en Phoenix no hay ningún base con nivel suficiente.

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En este caso, la relación franquicia-jugador sería recíproca: Fultz tendría tiempo para recuperarse mientras Devin Booker (mientras le dure la paciencia), DeAndre Ayton y demás jóvenes continúan evolucionando y los Suns completarían con una pieza de lujo un proyecto que, si bien no debe tardar en dar el salto definitivo, aún busca la guinda del pastel.

Fultz, además, podría entenderse muy bien a nivel deportivo con Devin Booker: aunque el escolta de los de Arizona empieza a parecerse bastante a James Harden y ejerce de playmaker con asiduidad, en ciertos momentos necesita no tener el balón y poder vivir off the ball o, simplemente, sentirse descargado de presión. Entre esto y el apoyo que Fultz sería cuando compartiera pista con la segunda unidad (él o Booker), podría nacer una sociedad muy productiva con una proyección descomunal.

Este traspaso sería ideal para ambos equipos. En clave Sixers, porque conseguirían un jugador que llegaría para sumar desde el primer momento como es TJ Warren, que necesita dar un paso más y  que podría aportar muchos recursos a la función de “stretch forward”, que cojea en esta plantilla dirigida por Brett Brown. TJ, además, todavía tiene margen de crecimiento y percibe un salario muy asequible que no haría ningún daño a la gerencia.

Orlando Magic

Orlando es una franquicia que está construyendo el futuro alrededor de un “frontcourt” muy prometedor, pero al mismo tiempo está olvidándose del juego exterior. DJ Augustin es muy limitado y, además, tiene una fecha de caducidad muy evidente. A estas alturas del proyecto y viendo el punto de cocción de Bamba e Isaac, no necesitan mantener piezas para competir a corto plazo. En otras palabras: hay muchos jugadores traspasables.

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Más de un mes después de haber iniciado la competición, los Magic están en la parte alta de la conferencia este. En principio, la posición es engañosa: ni serán capaces de mantener este nivel durante toda la temporada ni las franquicias de corte superior que ahora mismo están por debajo suyo en la clasificación se mantendrán en determinados grados de inconsistencia. Además, la gerencia tiene claro que el proyecto de los Magic está orientado al medio/largo plazo y que los resultados inmediatos son inviables.

En este sentido, Markelle Fultz sería un refuerzo genial. Podría tener el control total del balón (la otra referencia, Fournier, es un anotador) y marcaría el ritmo del juego. Sería el lugar ideal para coger confianza y para valorar si su juego es recuperable o no. Tendría tiempo, un entorno paciente y deberes: los Magic necesitan que los exteriores tengan triple. Por lo tanto, Fultz debería continuar trabajando en una de sus grandes asignaturas pendientes.

Jonathan Simmons y Terrence Ross aportarían mucho a los Sixers. El primero es un jugador muy inteligente, capaz de jugar con y sin balón y de alternar asignaciones defensivas comprendidas entre el 1 y el 4. El segundo, como estamos viendo esta temporada, es un anotador muy válido saliendo desde la banquillo. Además, Ross y Simmons son jugadores con experiencia en la liga y capaces de responder positivamente en momentos de exigencia.

Chicago Bulls

Seguramente esta sería la operación más rocambolesca por nombres, pero a nivel deportivo tendría mucho sentido. Los Bulls, aunque compiten, tienen entre ceja y ceja un “pick” alto que les permita terminar la reconstrucción durante el verano de 2019. Así pues, veteranos como Robin López o Justin Holiday son útiles ejerciendo de mentores pero prescindibles en la cancha. En cambio, falta talento.

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Markelle Fultz no es un jugador que esté en un estado físico óptimo ni es una realidad contrastada, pero es un riesgo que los Bulls pueden permitirse. Si saliera bien y fuera capaz de recuperar todo su potencial, no es necesario comentar qué tipo de jugador habrían conseguido los de Fred Hoiberg. Si saliera parcialmente bien, sumaría y podría integrarse al sistema con una perspectiva de futuro diferente. Y, si no encajara, no pasaría nada porque el futuro de los Bulls en ningún caso dependería exclusivamente de él.

Markelle Fultz formaría un tándem curioso con Dunn: ambos son complementarios y tienen características diferentes, pero tienen margen de mejora y competirían por la posición de base del proyecto. Sería muy interesante ver qué química tienen y si podrían coexistir, ya que ninguno de los dos (aunque Fultz puede recuperarlo) tiene un juego sin balón maravilloso pero ambos pueden generar si se les concede libertad total para marcar el ritmo.

Por otra parte, los Sixers obtendrían lo que llevan tiempo buscando: dos veteranos con contrato de corta duración (“expirings“) que aportarían fondo de armario, minutos de calidad y tablas. Justin Holiday y Robin López serían dos armas interesantes partiendo desde el banquillo ya que el primero es un 3&D de manual y el segundo es un “center” defensivo con facilidad para capturar rebotes. Además, RoLo conoce bien a Jimmy Butler y ayudaría a cohesionar el vestuario.

 


 

Otra opción sería Washington si se confirma que Bradley Beal quiere marcharse de la franquicia de la capital. Beal sería un refuerzo de lujo que aportaría mucha capacidad de anotación a los Sixers y que serviría para acabar de apuntalar el proyecto (entre su sueldo y las renovaciones quedaría poco margen). Además, de Washington también podría llegar Jeff Green, un cuatro abierto que sumaría intensidad y amplitud ofensiva. La cuestión es: ¿podrían coexistir Wall (en caso de no marcharse él también) y Markelle Fultz?

Desde Philadelphia afirman que Fultz no saldrá de la plantilla y que la prioridad en estos momentos es recuperarlo. Nadie duda de la capacidad y del talento del “sophomore”, pero todo el mundo tiene clara una cosa: el proceso ya no espera. Los Sixers quieren ganar y ya no pueden permitirse promesas ni rendimientos inconsistentes. Sólo realidades.

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