Conecta con nosotros

Mercado

Otto Porter llega a Chicago: los Bulls ya tienen alero

Otto Porter llega para aportar al equipo la solidez defensiva y el juego sin balón que hace tiempo que ansían.

Otto Porter Jr se marcha a los Bulls e intentará ser pieza clave en el proyecto | Guillermo Mayol (The Wing)

Otto Porter Jr se marcha a los Bulls e intentará ser pieza clave en el proyecto | Guillermo Mayol (The Wing)

Nuevo movimiento inesperado en la NBA. Esta vez, además, entre dos franquicias inmersas en dinámicas complicadas que necesitan encontrar un punto de inflexión que les permita salir adelante. Otto Porter, un jugador que es muy útil en el contexto del baloncesto actual pero que cobra un sueldo excesivo en comparación con su aportación, cambia la ciudad de Washington por la de Chicago esperando, ahora ya sí, poder consolidarse como una alternativa capaz de tomar responsabilidades y riesgos ofensivos sin perder fiabilidad.

Por otra parte, los Wizards se hacen con dos jugadores interiores que no han sabido aprovechar la oportunidad que buscaban en Chicago: Bobby Portis y Jabari Parker. Ambos, en principio, aportarán nuevos recursos ofensivos (son dos “stretch forwards” capaces de anotar fácilmente y de abrir la cancha) pero no solucionarán los problemas estructurales que sufre la franquicia de Ernie Grunfeld. Al menos directamente. Además, los Wizards también recibirán una segunda ronda de los Bulls que les puede servir, al igual que siempre, como “asset” o como recurso para buscar fondo de armario.

Gar&Pax hacen un movimiento extraño: ¿por qué Otto Porter?

Los Bulls llevan tiempo demostrando que a su gerencia no le cuesta cometer disparates. Los últimos movimientos, que al fin y al cabo sólo pretendían contratar un jugador de béisbol con el dinero del equipo de baloncesto, eran un claro indicio de la falta de rumbo de la franquicia. Ahora, sin embargo, estamos desconcertados: ¿son conscientes de lo que implica la llegada de Otto Porter? Cuesta creerlo, pero todo hace pensar que sí.

Antes de resolver las dudas contractuales, centrémonos en los términos exclusivamente deportivos. El ex alero de los Washington Wizards tiene unas características que, precisamente, son las que no tienen los aleros actuales de los Chicago Bulls: buen tiro exterior, capacidad para jugar sin balón y polivalencia defensiva. Este perfil versátil y preciso encaja como anillo al dedo en un proyecto que, aunque tampoco está definido en el resto de posiciones, ha sufrido especialmente a la hora de encontrar “wings” sólidos.

El problema de Otto no es que haga mal las cosas que hace. Es más: como 3&D, su aportación está a la altura de la de los grandes especialistas. Sabiendo todo el mundo que todavía no hemos visto sus limitaciones reales, siempre le ha costado dar el paso adelante definitivo y ha constatado que, de momento, necesita ser una pieza de sistema para sentirse a gusto. Cuando cobras más de 26 millones anuales, sin embargo (contrato que, por cierto, crecerá con el paso de los años), no te puedes permitir vivir en la comodidad y asentarte en la mediocridad, así que su próximo reto es muy claro: convertirse en una de las caras visibles de los nuevos Bulls. Tendrá tiros. También responsabilidad. El crédito dependerá única y exclusivamente de la evolución que muestre.

Defensivamente, su valor va a ser fundamental. Los Bulls son un equipo con poca vocación defensiva y nula capacidad de interpretación del ataque rival. En gran parte, sin embargo, esto se debe a la falta de defensores intercambiables y al sobreesfuerzo que en muchos momentos han tenido que hacer jugadores como Kris Dunn o Wendell Carter Jr. En este sentido, la llegada de un defensor eficiente como Otto Porter será oro puro: es capaz de encargarse de bases, escoltas, aleros e incluso de algún cuatro abierto ya sea en el perímetro o en el poste bajo y permitirá a Jim Boylen poder trabajar con un repertorio de opciones de marcaje más amplio.

Los que nos quejamos de la llegada de Otto, que somos muchos, lo hacemos basándonos en el tema salarial. Los Bulls tenían, hasta hace poco, espacio para ofrecer dos máximos y un par de contratos jugosos. Estos contratos eran, de hecho, uno de los grandes puntos a favor de un proyecto que ha cuidado hasta el último detalle la base económica. Evidentemente, la llegada del de Missouri cierra la puerta a crear un proyecto a partir de la agencia libre y limita el margen de movimientos de la gerencia (que, hasta cierto, punto, es positivo). Otto cobrará 81 millones entre esta temporada y la 2020 a 2021 y será difícilmente traspasable ya que no está muy bien valorado en la liga. Al fin y al cabo, sin embargo, será el rendimiento del propio jugador lo que determinará si la retribución es proporcional o no, por lo que tendremos que ver cómo se adapta.

Los que se van son Bobby Portis y Jabari Parker. El primero es cada día mejor jugador, pero no se ajusta a lo que busca Chicago debido a dos grandes razones: a menudo se solapa con Markkanen y sus pretensiones económicas serán superiores a lo que los Bulls (o cualquier franquicia) le deberían ofrecer. Así pues, prescindir de Portis vía traspaso implica que la franquicia de Reindsorf se va a ahorrar un problema y podrá empezar a rastrear las próximas hornadas de draft y las opciones de mercado buscando un nuevo interior suplente.

Parker forma parte de otra narrativa. Para empezar, nunca debería haber llegado a Chicago. Al menos esta temporada no. Desde el principio dudábamos sobre su facilidad para jugar de alero y, efectivamente, ha demostrado que no ha nacido para ocupar esta posición. La mejor noticia, de hecho, es que no ha perjudicado excesivamente el crecimiento de Lauri Markkanen.

El ex de los Bucks ha topado a menudo con la mala dinámica del equipo y ha pagado los platos rotos cada vez que los técnicos han querido revolucionar algo. Sintetizando: una historia de amor destinada a fracasar. Parker ha registrado buenas estadísticas y en ciertos momentos ha hecho creer al entorno que quizás podría aprovechar la oportunidad, pero todo ha sido demasiado complicado. Y hay relaciones que lo mejor es no forzarlas.

Los Wizards, en liquidación

En clave Wizards, el movimiento se entiende en términos salariales. La franquicia estará profundamente hipotecada por los más de 37 millones anuales congelados de John Wall a partir de la temporada que viene (que aumentarán) y va a ser necesario disponer de un mínimo de flexibilidad para, como mínimo, poder construir plantillas mínimamente dignas. Otto Porter, un jugador que fue renovado por una cantidad superior a sus prestaciones por culpa de la presión de los Brookyln Nets (Grunfeld se precipitó igualando la oferta), era una losa contractual que situaba la franquicia muy por encima de la tasa deseable.

En Washington reciben dos jugadores: Bobby Portis y Jabari Parker. Pensando ya a medio plazo, ninguno de los dos debería seguir en esta plantilla la próxima temporada. Lo más atractivo de estas dos piezas, a estas alturas, es que no hay necesidad de alargar su vínculo y que liberarán bastantes millones (25) que servirán, en principio, para afrontar la extensión del base checo Tomas Satoransky, que está rindiendo muy bien desde la lesión del base estrella.

El gran beneficiado de este movimiento es Troy Brown Jr. El rookie de los Wizards pierde competencia en la posición de alero y podrá empezar a sumar minutos y a ganar confianza. Si es capaz de confirmar que tiene un potencial defensivo enorme y que su visión de juego es explotable si se hace una buena gestión de ella (a mí me recuerda un poco a Evan Turner), podría ser un hombre valioso para el próximo proyecto “wizard” . Lo que habrá que ver ahora es si Scott Brooks apuesta por él o mantiene la confianza en un Trevor Ariza que la próxima temporada tampoco continuará en el equipo y que, viendo cómo evoluciona la temporada, no tiene mucho sentido que disfrute de oportunidades que hacen poco más que condicionar la progresión de una de las pocas promesas (o la única) de la franquicia.

 


 

Este no ha sido el único movimiento de los Wizards. Posteriormente también se deshicieron de Markieff Morris, un jugador con contrato que expiraba en verano y que, según dicen las malas lenguas, era una de las fuentes de mal ambiente en el vestuario. Sin embargo, esta desbandada no implica el adiós de Bradley Beal: tal como informaron anoche “insiders” reconocidos, Grunfeld no se plantea en estos momentos deshacerse del último elemento sostenedor del proyecto. En estos momentos.

Comentarios

Más en Mercado

El mejor baloncesto NBA en tu correo

El mejor baloncesto NBA en tu correo

No te pierdas nada con nuestra newsletter semanal

¡Muchas gracias por suscribirte! ¡Preparáte!

Shares
Share This