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Opinión

¿Por qué no «hateamos» a Giannis Antetokounmpo?

Con 22 años tanto LeBron como Giannis dominaban con físico. Por ello a uno se le alaba y al otro se le critica.

Giannis Antetokounmpo está siendo el gran animador de este inicio de temporada en la NBA. El griego de los Bucks ha dado un paso más en su camino en la dominación del baloncesto mundial. 34.7 puntos (líder anotador de la liga), 10.7 rebotes y 5.5 asistencias son las estadísticas de un jugador que es serio candidato a ganar su primer MVP y, si consiguiera mantener este ritmo infernal, también a repetir el de jugador más mejorado —promedia 12 puntos más por noche—.

Con solo 22 años, este joven está destacando por su gran IQ y, sobre todo, por un físico increíble que le permite superar a casi cualquier rival, convirtiéndole en un absoluto dominador de nueva generación de las zonas rivales. Todo esto con una altura de 2,11 metros. Pese a todo, el juego de Antetokounmpo tiene un gran pero: el lanzamiento exterior. Solo intenta dos tiros de larga distancia por partido, promediando un 33% de acierto. El mapa de calor de la ofensiva de Giannis es el ejemplo más claro de su estilo de juego:

Giannis Antetokounmpo estadísticas

Mapa de tiro de Giannis Antetokounmpo/ NBAsavant.com

Los halagos hacia The Freak Greek han sido una constante desde que llegó a la NBA y en este momento no iba a ser una excepción. La maquinaria de la liga está funcionando sin parar y el nombre de Giannis Antetokounmpo es el protagonista de cientos de artículos. Por eso, me he parado a pensar un momento… ¿qué jugador con 22 años dominaba los partidos y era líder de su equipo gracias a una inteligencia poco habitual en su posición y con un físico que no parecía de este mundo? Si pensabais en LeBron James habéis acertado. Pero el jugador norteamericano contaba con una ristra de gente que, literalmente, criticaba cada acción de su carrera —los actualmente denominados como haters—, cosa de la que carece el de Milwaukee Bucks; pero… ¿por qué? ¿qué diferencias hay entre Anteto y The King para que, con estilos de juegos similares, a uno se le criticase por ello y otro sea admirado por lo mismo? Aquí, algunas de las posibles respuestas:

 

1. Los orígenes

LeBron James ya era una estrella en ciernes desde que era un imberbe adolescente. Los aficionados llenaban cualquier pabellón donde jugaba y los medios de comunicación ya habían puesto su foco mediático en su llegada a la NBA. Además, a esto había que añadirle un acuerdo histórico con Nike, que había convertido de la noche a la mañana a un joven de Ohio de familia humilde en un conductor de Jeeps con mucho dinero en su cuenta corriente. Era el personaje odiable perfecto y no pocos desaprovecharon su oportunidad para soltar sus propias frustraciones.

El caso de Giannis Antetokounmpo es tan diferente como parecido; sí, también es un joven de familia humilde que se ha convertido en multimillonaria, pero, a diferencia del de Akron, llegó a la NBA desde la segunda división griega y con una mano delante y otra detrás, con un estatus de desconocido total para el gran público. Algo mucho más entrañable y empático, ¿verdad?

2. Las expectativas de Antetokounmpo

Relacionado con los orígenes. Cuando te están siguiendo desde hace años, eres número uno del Draft y estás destinado a liderar una franquicia desde el primer día en el que te pongas el uniforma del equipo, es mucho más fácil que las personas te exijan no solo que seas uno de los mejores o el mejor, sino que debes dominar en todos los aspectos del juego. No vale con ser candidato al MVP, debes serlo cada temporada; ni tampoco vale promediar 27 puntos por noche si lo haces con un 31% desde el triple y «sin talento para el baloncesto más allá de su físico».

En cambio, cuando te seleccionan en el puesto 15 del Draft en una ciudad pequeña como Milwaukee, comienzas casi sin presiones y con unos fans que esperan que sea un jugador que ayude al equipo, no uno que lo lidere siendo All-Star y First All-NBA Team. Giannis Antetokounmpo estaba en la situación perfecta para que todo lo que hiciera recibiera el beneplácito de todo el mundo, sin que nadie se centre en sus pocos defectos.

 

3. El mapa NBA

LeBron James estaba predestinado para ser odiado, con unos Los Angeles Lakers liderados por uno de los mayores generadores de acérrimos fans —Kobe Bryant— y con el despertar pocas temporadas después de su debut de una de las franquicias con unos aficionados más apasionados: los Boston Celtics. ¿Cómo decir que hay en la NBA un jugador mejor que The Black Mamba? ¿O como no odiar al máximo rival de tu equipo que, además, necesitó de unirse a otros dos All-Star en otra franquicia para batiros? De hecho, tuvo que retirarse el primero, comenzar una breve reconstrucción los segundos y aparecer una franquicia entera que no agrada a la mayoría del «Universo NBA»  para que se le comenzase a valorar como lo que sus números y premios dicen que es: uno de los mejores jugadores en la historia de este deporte.

Pero Giannis Antetokounmpo explota justo cuando aparecen los Golden State Warriors —cada noticia que pueda hacer peligrar el reinado de Steph Curry será una buena noticia para millones de personas— y en la Conferencia Este para revelarse contra LeBron James, su gran dominador, para aquellos que todavía guardan resentimiento por el jugador de los Cavs.  Una de las luces de esperanza para los haters.


Por lo tanto, podríamos deducir que aquellos que criticaban a LeBron James por su juego lo hacían por otros motivos y ponían por excusa una de sus taras como jugador para atizarle. Se creó una fama de soberbio y prepotente ya casi desde la adolescencia que le pasó factura durante muchos años.

Mientras que Giannis Antetokounmpo voló mucho más bajo el radar, labrándose una carrera poco a poco que ha terminado por explotar, agradando a los espectadores por sus virtudes y sin hacer sangre de sus defectos. Porque nadie es perfecto.

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