Conecta con nosotros

NBA

El plan de Thibodeau marcha bien, ¿será suficiente?

Tom Thibodeau sigue con su plan de hacer a los Timberwolves un equipo grande y las piezas encajan, por ahora.

Jimmy Butler ha ayudado a Minnesota Timberwolves a dar un lavado de cara al equipo

Catherine Salaün (CC) – (modificada por Alex Güell)

El proyecto de Minnesota Timberwolves era uno de esos destinados a gobernar la NBA, o eso se decía, pero siempre se especulaba con que les faltaba un paso más. Más experiencia y veteranía, luego mayor adaptación, luego sanear los sempiternos problemas defensivos… Cada día una nueva excusa se ponía entre los Timberwolves y el estrellato. Ni Andrew Wiggins primero ni junto a Karl Towns después lograron zanjar la maldición de los «PlayOffs» para un equipo que atesora ya más de una década sin acceder a postemporada.

Todo esto, por fin, parece (y repito, parece) haber terminado y las razones son dos principales. El potencial ofensivo ya lo conocíamos de la campaña pasada, tenemos a los dos jóvenes mencionados anteriormente como muestra de una calidad desbordante en el costado ofensivo, e incluso se dijo por la NBA que Towns era ya el mejor pívot de la liga. Por tanto, los problemas no vienen tanto en el lado atacante por parte de los titulares, sino sobre todo en el costado defensivo de la pista y, paralelamente, en qué sucede cuando las dos jóvenes estrellas se marchan al banquillo y salen los suplentes a relucir.

 

Dos nuevos pilares defensivos, dos nuevos fichajes

Lo habéis adivinado: Jimmy Butler y Taj Gibson. Muchos acusaron a Tom Thibodeau de «barrer para casa», de ir a lo seguro. Sin embargo, tenía sus razones y ambos están dando sus frutos desde el primer día. Si observamos sus números ninguno está destacando demasiado, de hecho son peores en las estadísticas principales tanto para el escolta como para el ala-pívot. Es cuando nos vamos a las «stats» avanzadas cuando se nota su impacto y concretamente me gustaría fijarme en el «On/Off court» de ambos.

Cuando Jimmy Butler no está en pista, el equipo es prácticamente siete puntos peor, mientras que cuando el que no está es Gibson la estadística se alza hasta los 11.2 puntos (10.4 y 14.2 respectivamente si miramos esa misma estadística en 100 posesiones). Por tanto, es relativamente lógico que sus números sean menores que en otras campañas por ahora, pues su función principal es la de liderar la defensa y así lo están haciendo.

Juntos el equipo es mejor, pues cuando ambos están en la cancha el equipo suma 6.7 puntos más que su rival, coge 1.9 rebotes más, da 1.7 asistencias más, roba 1.5 balones más… Además, en el caso de Jimmy Butler hay un número que no deja indiferente a nadie, y es que se ha perdido dos partidos en lo que va de temporada, cayendo los Timberwolves ante Pacers y Pistons por más de 20 puntos de diferencia. No es que sea una consecuencia estrictamente directa de su baja, pero no debe ser pura coincidencia cuando con el escolta disponible el equipo marcha 5-1 de balance.

Eso sí, hay que tener cuidado, pues no es oro todo lo que reluce. Ambos ex-Bulls están demostrando ser dos buenos pilares sobre los que sustentar un equipo atrás, pero el resto de compañeros tienen que acompañar y por ahora eso no está sucediendo. Por ejemplo, los Wolves siguen siendo el equipo que concede un mejor porcentaje de tiros de campo a su rival, son el séptimo peor equipo conservando el balón (lo que genera muchos puntos fáciles a la contra) o son el antepenúltimo conjunto cuando se habla de «defensive rating»; así que de cosas por pulir hay a borbotones.

 

El banquillo ya no es el que era, es mucho mejor

Jamal Crawford es uno de los pilares fundamentales del equipo desde el banquillo

Si en el punto anterior Thibodeau tenía que agradecer a sus repescados pupilos el hecho de tener una base sobre la que sentar la defensa, en el caso del banquillo debe estar eufórico con el papel de Nemanja Bjelica y Jamal Crawford.

El caso del serbio es especialmente notable. Es su tercera temporada en Minnesota y por fin está sacando esa calidad que venía mostrando en Europa. En la NBA, sin embargo, lo está haciendo más como especialista tirador y no se le está dando nada mal. De hecho, es ahora mismo el mejor tirador de la liga de largo, superando en porcentaje de eficiencia en el tiro al segundo (Kyle Korver y Tony Snell) en ocho puntos, 78.8% de efectividad. La mejoría es increíble respecto a la pasada campaña, pues jugando tres minutos menos está promediando casi tres puntos más, siendo además mucho más efectivo en el tiro como comentábamos. Por último, como resumen, cabe señalar el PIE (Player Impact Estimate), que determina el impacto de un jugador sobre la cancha. El de Bjelica es de 15.1 puntos, doblando su media de las dos primeras temporadas y situándose en el TOP50 de la liga por delante de hombres como Durant, Aldridge o el propio Towns.

El segundo caso es el del veteranísimo Jamal Crawford. Su impacto no es tanto a nivel comparativo con anteriores temporadas, pues la edad pesa y los minutos disminuyen. Sin embargo, sigue siendo ese jugador determinante y determinado en ataque, especialmente letal desde la línea de triple y que sufre una transformación en los últimos cuartos; hecho especialmente destacable teniendo en cuenta que los Wolves han ganado cuatro de sus cinco partidos por tres puntos o menos. Sigue siendo ese jugador «clutch» al que no le quema la bola ni le tiembla la muñeca cuando el reloj aprieta, y eso los de Thibodeau lo necesitaban como el comer.

Todo esto ha supuesto que el banquillo de Minnesota haya aumentado considerablemente sus estadísticas ofensivas respecto a la temporada pasada, sumando más y mejores minutos en esta faceta del juego (es el banquillo con mejor porcentaje de TC, por ejemplo).

Pero de nuevo, no todo es de color de rosas y el banquillo tiene muchos aspectos que pulir en este inicio temporada; pues cuando los banquillos de ambos equipos salen a pista el de los Timberwolves suele producir menos puntos, menos rebotes y menos asistencias. Eso significa que atrás, defensivamente, el equipo tiene todavía un agujero que cerrar y ni Bjelica ni sobre todo Crawford ayudan a ello.

 


 

Por tanto, podríamos decir que estamos ante una temporada esperanzadora del equipo de la ciudad de los mil lagos. Una campaña en la que por fin parece que el entrar en PlayOffs se convertirá en una realidad y que el equipo, siempre que pula los detalles mencionados, puede aspirar a mucho más que simplemente quedar octavos y romper la maldición. ¿Significa eso que vayan a ganar el anillo? Seguramente no; pero por lo menos estamos ante una etapa de dulce en Minnesota, que ya tocaba.

Foto: Scott Daniel Cooper / starting5online.com

Comentarios

Más en NBA

El mejor baloncesto NBA en tu correo

El mejor baloncesto NBA en tu correo

No te pierdas nada con nuestra newsletter semanal

¡Muchas gracias por suscribirte! ¡Preparáte!

Shares
Share This