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Los pívots tiradores, un valor al alza en la NBA

Los interiores modernos evolucionan con el juego y cada vez se alejan más y mejor del aro, su zona de confort

Según pasan los años, la NBA sigue evolucionando por caminos que conducen hacia un final común, el jugador total. En estas últimas temporadas, el perfil de jugador más buscado en la mejor liga del mundo es el de hombre versátil, capaz de desempeñar varias funciones con éxito en ambos lados de la cancha.

 

El baloncesto aposicional tiene un nuevo miembro

Las posiciones en el deporte de la canasta empiezan a ser un mero distintivo sin tarea clara dentro del campo. En esa búsqueda de híbridos capaces de jugar en varios puestos distintos, vemos una gran proliferación de aleros repartidos por todo el campo. Suben el balón, penetran, tiran y pueden encargarse de defender hasta 4 o incluso a los 5 rivales, sin importar el tamaño.

LeBron James lleva años subiendo el balón en sus equipos y ha jugado prácticamente en las 5 posiciones, al igual que Giannis Antetokounmpo. Kawhi Leonard es capaz de defender prácticamente a cualquier jugador del mundo por su tamaño y su inteligencia. Ben Simmons lleva la batuta de los Sixers desde el primer día pese a medir 2’08 metros. Durant es capaz de superar a casi cualquier defensa de la liga sin despeinarse por su combinación de tamaño y habilidad descomunales. Así podríamos continuar y no acabaríamos nunca.

En el caso de los interiores, tenemos dos conversiones, dos nuevos modelos modernos que se adapten a los cambios en la liga. Muchos equipos tienden a jugar sin un pívot clásico, un hombre de 2’13m que sea dueño y señor de la zona, el rey de la intimidación bajo los tableros. Por ello, muchos ala-pívots tienen que aprender a defender a “centers” puros, físicamente superiores, para no ser un lastre. Draymond Green y su “sucesor” Pascal Siakam son dos buenos ejemplos. Por supuesto, el hecho de que sepan botar y tirar es un valor añadido muy importante a discutir en otro artículo.

El espécimen que nos ocupa hoy es el del pívot moderno, analizando concretamente su faceta tiradora. Si no quieren quedarse atrás, los hombres más altos de la liga deben adaptarse y poder alejarse del aro en ambos lados de la cancha con confianza, adecuando su físico y mente al juego actual. Deben ser capaces de manejar el balón, pasar (grandes asistentes como Nikola Jokic, Marc Gasol o Al Horford) y ampliar su rango de tiro más allá de la media distancia, donde la mayoría se había asentado.

 

Los pívots tiradores a lo largo de la historia

Históricamente, los hombres grandes nunca han dedicado su existencia a lanzar desde el perímetro. No hay constancia de Olajuwon, Jabbar, Moses, Robinson o Shaq lanzando triples de manera consistente ni repetida, sino que ellos preferían dominar debajo del aro. En los años 80, nos encontramos con las primeras excepciones. Manute Bol, por raro que parezca, fue casi un pionero en atreverse a lanzar en numerosas ocasiones, pese a que a muchos les suene raro. Bill Laimbeer, miembro de los Bad Boys de Detroit que ganaron dos anillos, es para muchos uno de los primeros pívots tiradores de la historia.

En los 90 y con el cambio de siglo, la progresiva europeización de la NBA ayudó al proceso que estamos tratando, ya que hombres altos llegaban de Europa con muy buena mecánica y mucha inteligencia. Sabonis fue el primero, luego vinieron clásicos como Okur, Turkoglu, Ilyasova y, cómo no, Dirk Nowitzki. El alemán es uno de los mejores de todos los tiempos y, sin duda, el más prolífico entre los pívots tiradores (aunque no haya jugado siempre de pívot, su altura nos permite considerarlo como tal). Casi 2000 triples totales, algunos memorables, le colocan en el trono. Para hacernos a la idea, en la temporada 1999-2000, los jugadores de siete pies de altura o mayores tiraron 133 triples en total, siendo 116 de la estrella alemana. La temporada pasada, hasta 15 jugadores superaron los 100 intentos, con Lauri Markkanen anotando 145 en más de 400 intentos.

Por supuesto, el aumento generalizado de los lanzamientos exteriores en toda la liga (de momento, se superan por primera vez los 30 intentos de media por noche y equipo). Alguien tenía que asumir esos tiros de más, y han sido los centers. También el juego moderno, que busca el espectáculo y el enfrentamiento individual, crea esquemas que llevan al pívot a la esquina para permitir el aclarado en numerosas ocasiones, permitiendo pases que acaban en tiros de tres de los hombres grandes. Aquí abajo tenemos un gráfico de las medias de los pívots tiradores en toda la historia, viendo un aumento exponencial en las últimas campañas (datos de Basketball Reference).

pívots tiradores

Un ejemplo claro se dio hace ya cuatro años, cuando los Hawks decidieron aumentar los minutos de Pero Antic con las instrucciones de quedarse en el perímetro y tirar si tenía oportunidad. Los porcentajes fueron malos, pero el cometido principal, que era sacar de la zona a Roy Hibbert, un puntal bajo la canasta en aquella época, se cumplió. Se abre el campo, se puede disminuir la influencia de pívots dominantes en defensa, son sistemas para los que aún no hay respuesta definida y encima los pívots modernos siguen mejorando y promoviendo este estilo. Todo está a favor.

 

El panorama actual: creciendo y sin techo

Este año, no iba a ser distinto, ya que la tendencia sigue en aumento. Cada vez más pívots se atreven a lanzar desde lejos y más veces por partido, siendo un recurso muy habitual. Nikola Jokic, Vucevic y Marc Gasol siguen con esa estirpe de europeos dotados de una buena mano para el lanzamiento, compartiendo también una buena habilidad de pase y bote, por lo que suponen una gran amenaza con el balón en el perímetro. Karl-Anthony Towns y Zach Collins son dos que están sorprendiendo con una mejora en su mecánica. Al Horford y Joel Embiid han empezado la temporada con porcentajes flojos, aunque se atreven y no conviene flotarles. El suplente de Embiid, Muscala, ha sido una buena adición para recuperar un poco del spacing perdido en la segunda unidad de los 76ers tras las marchas de Belinelli e Ilyasova.

Las nuevas adiciones a este club de pívots tiradores son jóvenes que llegan a la liga con conceptos ya aprendidos. Mo Bamba, Myles Turner o Alex Len ya entran a competir contra los mejores con bastantes nociones de tiro exterior. Otros jugadores más experimentados que buscan seguir aportando se ven obligados a alejarse del aro, como Jonas Valanciunas, Aron Baynes o Dewayne Dedmon. Por supuesto, los ala-pívots que juegan como referencia en el poste bajo durante varios minutos (véase Draymond Green o Anthony Davis), también son capaces de salir al exterior a lanzar con éxito.

 

Caso Brook Lopez

Obviamente, el pívot recién llegado a los Bucks ha tenido un inicio de temporada que merece ser mencionado aparte. En sus primeras 8 temporadas en la NBA, intentó únicamente 31 triples, anotando 3 de ellos. Lo que nadie se iba a imaginar es que en los dos siguientes años (el último en Brooklyn y el de Lakers), sus baremos subirían a 712 intentos y 246 conversiones, con un respetable 34% de acierto.

Pese a que los rivales ya le conozcan, en los primeros 16 encuentros de esta campaña 2018/2019 la cosa ha mejorado. La cantidad de espacios que provocan Antetokounmpo y Bledsoe son aprovechados por Middleton, John Henson y el propio Brook López para vivir cómodamente en el perímetro esperando su oportunidad cual francotirador del ejército. Lleva el triple de intentos desde fuera que desde dentro de la línea de 3, está lanzando más de siete por noche y tiene un 42% de acierto. Además, se le ve cómodo en la esquina, enfrente de la canasta e incluso un par de pasos por detrás de la línea, aumentando su rango ante las tácticas defensivas. Veremos si consigue mantener estos baremos, ya que sus actuaciones están siendo importantes en Milwaukee hasta el momento.

 


 

Solo falta ver el futuro de esta especie que está creciendo a pasos agigantados. A los más puristas puede que no les guste este camino de la NBA actual, pero hay que evolucionar en pos de lo que se supone un mayor espectáculo. Aún quedan centers clásicos como Steven Adams, Rudy Gobert o Andre Drummond que, pese a que han hecho amagos de convertirse en pívots tiradores, aún parecen lejos de hacerlo totalmente, por lo que todos los amantes de lo antiguo pueden seguir disfrutando, cada vez en menor medida, de aquellos tiempos que defienden como mejores.

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