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La pesadilla de Chris Bosh

Chris Bosh parece poner fin a su pesadilla. Una que parecía interminable.

Keith Allison (CC)

La pesadilla de Chris Bosh cumplió ayer una nueva etapa; que no por esperada deja de ser triste. Ya lo sabemos todos, Miami Heat anunció ayer, tras año y medio sin jugar ni un minuto, que cortaba a uno de los jugadores más grandes que han pasado por esta franquicia. Este proceso médico, esta tragedia, ha durado dos años y medio, desde el 21 de Febrero de 2015.

Empezó entre risas, pues Bosh se había marchado a disputar el “All-Star Game” junto a su compañero Dwyane Wade sin mostrar ningún tipo de queja. De hecho, estaba cuajando su mejor temporada en años, con más responsabilidad tras la marcha de LeBron. Así, de golpe, saltaba la noticia; Bosh tenía unos coágulos de sangre en la pantorrilla que necesitaban de tratamiento… “out for season”.

Nadie sabía hasta cuando duraría el tratamiento e incluso se habló largo y tendido sobre una posible vuelta de CB1 para los “PlayOffs”, luego para la segunda ronda. Eso no sucedió, pero finalmente Bosh volvía para empezar la temporada 2015/16 con muchas ganas y afirmado que estaba al 100 por cien, mejor que nunca.

Prácticamente justo un año después, la pesadilla se repetía como ese sueño que no te deja dormir. Los coágulos reaparecían y la situación era alarmante, pues ya no era solamente un tratamiento para el resto de la campaña, sino que la sucesión podía comportar el final de su carrera. Por activa y por pasiva, Bosh decía que se encontraba bien y que haría todo lo posible por volver. Primero con Miami, luego ya con cualquier otro que le diera la oportunidad.

Una vez más, otra nueva puerta se cerraba al empezar esta última temporada, pues Bosh parecía que iba a volver, pero no superaba los test médicos de la franquicia y Pat Riley saltaba para afirmar que el ala-pivot no iba a volver a vestir de corto con los Heat. Sin embargo, Bosh es un luchador y siguió luchando, afirmando que iba a volver sea como fuere. Incluso llegó a hacerse pruebas médicas que certificaban que estaba apto para volver, estaba listo. Pero ya nadie se fiaba de él, de sus pruebas ni de su situación.

El cruce de declaraciones después de ese diagnóstico oficial fue constante y ruidoso, haciendo que la mismísima NBPA (Asociación de Jugadores de la NBA) metiera cucharada con un comunicado oficial sobre estudiar la situación. La guerra duró poco, pero fue intensa. Tanto que el mismo jugador llegó a afirmar en un comunicado que durante el momento inicial de la enfermedad se había temido por su vida, pero que ahora se encontraba con disposición de volver a jugar.

Después, las aguas volvieron a su cauce e incluso el ex-Raptor fichó por la TNT como analista por lo que quedaba de temporada, abortando su regreso como mínimo hasta la campaña que aún está por empezar. Y así, sin más noticias hasta el día de ayer y ya con el mercado en plena ebullición, Miami Heat anunciaba que cortaba al ala-pivot.

El honor para el futuro

Pese a los más y los menos entre jugador y franquicia, Pat Riley indicó anoche que nadie más vestiría el número uno en el AAA y que esa camiseta sería retirada más pronto que tarde. Este homenaje llega seguramente para paliar las diferencias, relajar el ambiente y tranquilizar y emocionar a los aficionados.

Sin embargo llega también tarde, no hay que engañarse. Miami Heat no se ha portado bien con el jugador y, aunque lo hicieran por su propio bien, también podrían haberlo cortado en cuanto se cumplió el plazo para hacerlo allá por finales de Febrero. Han aguantado porque esto es un negocio y al final lo que importa es qué hagas y cómo te muevas para conseguir las mejores condiciones para la empresa, la franquicia. A Bosh no se le ha tratado como merece, aunque este último gesto sea todo un detalle para la posteridad. En frío, ese #1 quedará muy bien y será totalmente merecido que cuelgue en el American Airlines Arena.

¿Y ahora qué?

Ahora nadie lo sabe, sinceramente. Las noticias sobre el estado de salud de Bosh son entre nulas e inexistentes desde hace meses, incluso no hay declaraciones recientes de nadie cercano a él. Por tanto, es posible que haya terminado aceptando que su carrera está acabada y que mejor dedicarse a otra cosa relacionada con el baloncesto, que como analista no le ha ido nada mal. Visto lo visto, sería lo más sensato para él y para su familia.

Otra opción es que esté aún con ganas de regresar. Si es así, la noticia de ayer le habrá sentado de maravilla, soltándole de las esposas que le ataban a una franquicia que no le quería y que, seamos honestos, ha tardado demasiado en hacerlo oficial. Sin embargo, eso también implica intentar convencer a alguna franquicia para que le dé una oportunidad; muy seguramente firmando por el mínimo. Eso, viendo los resultados médicos oficiales, no va a ser nada fácil. Si finalmente se produjera, mi opción serían los Cavaliers, ¿adivinan por qué? Sin un GM que se imponga de verdad, puede que LeBron esté mandando más que nunca y un contrato por el mínimo de veterano se lo podrían ofrecer para completar plantilla y probar suerte.

Por último, también cabe repasar qué sucederá con Miami Heat, que ha visto como su jugador franquicia (por lo menos en espíritu) se marcha “por la puerta de atrás”. Con el corte, Pat Riley ha liberado $25.2M para esta campaña y casi 27 para la que viene de los libros de cuentas. Bosh seguirá recibiendo ese dinero a plazos durante los próximo cinco años (dos pagos mensuales de $500.000 aproximadamente empezando a partir de Noviembre).

Ese dinero es el equivalente tranquilamente a un contrato máximo, el que querían ofrecer a Gordon Hayward seguramente, aunque ha terminado marchándose a los Celtics. El problema, por segundo verano consecutivo, es que los Heat se han dormido en los laureles y ya no quedan grandes estrellas en el mercado; sonando Rudy Gay o la millonaria renovación de Dion Waiters como mejores opciones en las que invertir el dinero.

Por tanto, Miami deberá seguir apostando por una reconstrucción lenta a base del desarrollo de los jóvenes, apoyada en el buen hacer de los más experimentados Goran Dragic y Hassan Whiteside. Es muy poco del estilo de Pat Riley, pero más vale parchear un equipo para que compita como ya hicieron el año pasado a sobrepagar semiestrellas que no ayuden a conseguir unos objetivos más importantes. Total, con el éxodo de estrellas que ha habido en el Este muy posiblemente cumpliendo los mismos resultados los Heat pueda entrar esta vez en postemporada.

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