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Paul Pierce, ¿top-5 en la historia de los Celtics?

El 34 cuelga del Garden pero la pregunta es clara: ¿es Pierce uno de los cinco mejores Celtics de la historia?

Paul Pierce, Boston Celtics

Paul Pierce protesta una decisión arbitral | Keith Allison (CC)

“Si nunca llego a ser hall of famer, solo por esto habrá valido la pena” decía Paul Pierce durante la ceremonia de la retirada. Lo será, por supuesto. Pero por ahora, es uno de los 20 elegidos que tienen su dorsal en el cielo del TD Garden, junto a Loscy y el micrófono de Johnny Most. Pierce ya es oficialmente uno de los más grandes de la historia de la franquicia más laureada de la NBA.

¿Pero a qué altura? ¿Qué nivel de grandeza tiene Paul Pierce comparado con Bill Russell, Larry Bird y los otros 18?

 

El Mount Rushmore

Es de aclamación popular que Larry Bird y Bill Russell son los dos mejores jugadores de la historia de la franquicia. Dejo a decisión del lector el orden, si importan más los 9 títulos de Bill o la exhibición de baloncesto que fue Larry Bird como persona. Siempre en la conversación por entrar en el top-10 de la historia, son el legado de los Celtics. Juntos suman 14 títulos, 8 MVPs, 2 MVPs de las Finales o 24 participaciones en el All Star.

Y justo detrás, un escalón por debajo, John Havlicek cierra el podio. Hondo tiene solo 8 anillos, pero el #17 verde es la leyenda más longeva: líder de la franquicia en partidos, minutos, tiros anotados y lanzados y puntos. Y tras Havlicek empiezan las dudas. La mayoría situamos a Bob Cousy como cuarto en la lista: 13 años con 6 anillos, All-Star cada temporada y el primer gran base de la franquicia. Hasta aquí, estamos claros.

Queda una plaza en el top-5.

 

Cuestión de compañía

Havlicek y Cousy tuvieron a Bill en su equipo. Aquellos Celtics de 1960 contaban con la ventaja de tener Russell en el equipo y, por si no fuera suficiente, a Red Auerbach en el banquillo. El mejor jugador de la época junto al mejor entrenador del momento, si no de la historia. Ganaron 11 títulos en 13 años, pero después, vino la travesía por el desierto. Entre 1969 y 1981 solo ganaron dos anillos… hasta que llegó Larry.

En los otros Celtics gloriosos, los de la década de los 80s, Bird encontró a McHale, Parish, Ainge, Dennis Johnson y hasta Bill Walton durante un año. El equipo de 1986 es probablemente una de las mejores piezas jamás construidas en el deporte moderno y su resultado, un final perfecto: el anillo contra los Lakers de Magic en siete partidos.

Pero, ¿y Pierce? Durante una década, la mejor compañía que tuvo Paul Pierce fue Antoine Walker. Y lo peor: compartía época con los Lakers de Shaq, los Spurs de Pops y los Pistons de los Wallace. La herencia que recogió fue la de la muerte de Len Bias y Reggie Lewis. La de una franquicia que tuvo cuatro entrenadores entre 2001 y 2005, hasta que llegó Doc. La de la mala suerte irlandesa.

 

El caso Paul Pierce

La lucha de Paul es contra McHale, contra Cowens, contra el recién fallecido Jo Jo White o Sam Jones. Pero Pierce tiene una ventaja: el peleó más de la mitad de su carrera en solitario y lo hizo siempre con el orgullo que implica jugar en los Celtics. No tendrá tantos anillos, pero tiene el amor de una generación que nunca vio ganar a su equipo hasta que llegó Pierce.

Sin Larry, sin Bill, sin Red Auerbach, sin McHale… habiendo nacido en Los Angeles y con Rick Pitino de entrenador. Pierce aguantó años de largo camino angosto, temporadas de desespero y algunas noches de playoffs, las menos, hasta recibir una señal. Llegó el verano de 2007 en forma de Kevin Garnett y de Ray Allen. La recompensa tardaría solo 10 meses más, en junio de 2008.

Y el MVP de las finales, por supuesto. No podía llevárselo nadie más. Necesitaba al menos un anillo para poder soñar al menos con tener su número algún día en el techo. No fueron dos porque Garnett se perdió el final del curso siguiente, ni tres porque Perkins no jugó el último partido. Pero esa es otra historia.

En Boston los abuelos presumen de haber visto jugar a Bill Russell, los padres de haber podido disfrutar de Larry Bird. Lógico, es para alardear. Pero ahora nuestra generación, la más joven, puede decir alto y claro que tiene un jugador con el dorsal retirado. A Paul Pierce, el héroe de nuestra época. El quinto mejor jugador de la historia de los Celtics.

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