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Objetivo de los Celtics: Destronar al Rey del Este

Los Celtics se han hecho con Hayward y afilan sus armas para lo que promete ser un asalto en toda regla.

Keith Allison (CC)

Ya es oficial, Gordon Hayward regresa a un equipo de Brad Stevens con el punto de mira enfocado en conseguir algo que nunca pudo hacer en la Universidad de Butler: ganar un título. Los más puristas de la NCAA recordarán el bonito documental en el que se narraba la gran gesta de la pequeña Butler, cenicienta que fue tumbando a gigantes poco a poco. Tras varias semanas de lucha, llegaron a la final, y en ella cometieron errores de novatos. Pero, a pesar de todo, tuvieron balón para ganar. Y sin tiempos muertos lo intentaron, Gordon Hayward subió la bola con los últimos segundos resbalando del reloj. Desde casi el medio del campo probó suerte, fue a tablero, para asegurar, y la bola tocó aro… Pero se salió. El desánimo abatió a un grupo que había sorprendido a propios y extraños por su limitado talento pero su gran capacidad de trabajo. Hayward y Stevens se reúnen ahora con una consigna: «Nunca más».

Las cosas han cambiado, Hayward ya no es ese chico de aspecto enclenque buscando hacerse un sitio en el basket. Ya es un alero todoterreno, con muy pocos aspectos que pulir en su juego y una solidez digna de los grandes veteranos. Cada año vuelve con algo nuevo, y los millones que ha dejado de ganar tras decir que no a Utah reflejan las ganas que tiene de conseguir éxitos a nivel colectivo. Por otro lado Stevens, está igual, físicamente al menos. Varios años de NBA a sus espaldas en una franquicia con tanto carácter como los Boston Celtics le dan mucho peso en la liga. Y sabe que es su momento.

Llega la hora de la verdad. Con una alineación de Isaiah Thomas, Avery Bradley, Gordon Hayward, Jae Crowder y Al Horford, la cosa pinta muy bien para los Celtics en una Conferencia Este que baja el nivel y que ya dominaron el año pasado. Además, han sumado a Jayson Tatum, el flamante número 3 que aporta calidad y puntos a un banquillo que los necesitaba. Más gente viene apretando: Yabusele y Ante Zizic llegan desde el extranjero para pelear por un hueco en la rotación interior. Continúan Terry Rozier y Jaylen Brown, jóvenes con gran talento y mejor proyección.

Parece que los Celtics vuelven a tener muy buenas cartas en la mano. Pero, tendrán que encontrarse con un viejo amigo de la franquicia, LeBron James, que sigue teniendo un formidable equipo tras de él. Por otro lado, tendrán que echar de su casa a ese familiar sin techo que nadie soporta como es la falta de rebote. Hay un hueco claro en la posición de ala-pívot, siendo Al Horford, Jae Crowder, Jordan Mickey y los europeos Zizic y Yabu, que aún no ha firmado, los que puedan absorber minutos de esa posición. Parece que Horford y Zizic jugarán de ‘5’ mucho tiempo, por lo que hay un espacio que cubrir.

 

El salario de Hayward

El máximo de Hayward abre un problema salarial de primer orden en los Boston Celtics. Les obliga a renunciar renovar sobre Kelly Olynyk, Jonas Jerebko (de momento al menos), James Young y puede que Gerald Green, que ya dijo que quería volver. Lleva a Ainge a dar por sentado el corte de Jordan Mickey y a que se busque acomodo al contrato de Demetrius Jackson, mientras que parece que Yabusele se pasará otro año de trotamundos si quiere firmar con los Celtics. Y con todo ese berenjenal, aún se necesitaría que un contrato más saliera para que llegue Hayward. Sí, ya sé que los Warriors lo hacen parecer muy fácil, pero las normas son las normas. Llegamos así a la disyuntiva a la que se enfrentan los Celtics.

 

¿Smart, Crowder o Bradley?

Tres de los referente del vestuario, defensa y garra en una NBA de tiradores y extraterrestres físicos. Alguno de sus contratos ha de moverse, para luego empezar a fichar jugadores y debe ser por alguien que aporte en el rebote e intimidando en aro propio. Creo que la lógica contractual se va a imponer en unos Celtics que ya tendrán a Isaiah Thomas libre el año que viene. Este razonamiento apunta a un Avery Bradley que es el único superviviente de la última época dorada de los Celtics y único miembro del equipo post-traspaso KG-Paul Pierce. El capitán tiene casi 9 millones todavía por cobrar el año que viene y saldrá al mercado buscando pasta el verano que viene.

 

Su defensa y tiro de tres serán muy valoradas en cualquier equipo a ese precio, además de los intangibles que te aporta el escolta. Su salida dejaría un problema posicional a los Celtics. Sólo Thomas, Smart y Rozier, que también puede salir si los números no cuadran, defenderían el backcourt mientras Brown siga acostumbrándose a jugar de escolta. Por otro lado, es cierto que Crowder (y quizás Tatum) puede jugar de ‘4’ abierto, pero no es una solución a largo plazo. Con Tatum, Hayward, Brown y Crowder, las cuentas no salen. Sabiendo esto, no descartemos más movimientos…

Smart parece el más fijo por su contrato, su predisposición a renovar en un equipo que le ha visto crecer y en el que encaja, y su poca consistencia de fuera. Sus características son muy especiales y específicas, eso le limita ante algunos proyectos, que no pujarán por él con todo. Su improbable salida sería el signo de que ganar ya es la consigna.

 

¿Qué va a hacer Ainge?

Un traspaso, sino más. Con toda seguridad. Vuelan los rumores y hasta parece que Utah haría un Sign & Trade con el objetivo de cubrirse en la posición de alero. En los últimos tiempos hemos visto a muchos General Manager muy cautelosos con los trades con los Celtics por culpa de la fama de Danny Ainge de ganar todos los intercambios. Con una pila de picks de Draft y necesidades bastante claras, parece que las franquicias volverán a pedir mucho más de lo razonable.

 

En el punto de mira, interiores versátiles, que puedan jugar de ‘4’ y de ‘5’ y con mucha capacidad de rebote. JaMychal Green, de los Grizzlies, es un nombre que lleva sonando varias semanas ya que se ajusta bien a estas necesidades y no saldría muy caro. En las últimas horas también se ha comentado que Marc Gasol, interior estrella del mismo equipo, es una posibilidad que gustaría mucho en Boston. Parece que implicaría la salida de Horford y eso complicaría las conversaciones.  Nombres como Dewayne Dedmon también han sonado para cubrir estas carencias. Trevor Booker o Derrick Favors encajarían en ese rol y pueden entrar en el Sign & Trade pero la ingeniería salarial tendría que ser muy buena y no perder activos es algo que obsesiona en BeanTown.

Se baraja incluso un traspaso en el que se haga un pack de jugador más pick a proyectos que puedan absorber salarios como Suns, con varios jugadores interesantes, o Kings. Este movimiento liberaría espacio rápidamente y permitiría a Danny Ainge reagruparse y empezar a completar su equipo mediante pequeños traspasos o firma de agentes libres o restringidos.

¿Y si los Celtics prueban suerte con Chris Bosh? Tipo de jugador que encajaría muy muy bien en la idea de Stevens, pero cuyos problemas de salud asustan hasta a Danny Ainge, temerario por naturaleza.

Tras estos movimientos, los Celtics peinarán la Agencia Libre en busca de jugadores y puede que intenten traer a viejos conocidos. Todo indica que Kelly Olynyk aceptará alguna oferta suculenta de equipos con muy poco futuro aunque sus sentimientos por Boston le pueden hacer esperar un poco más de lo necesario. Hablar de números es difícil hasta que veamos el primer movimiento por lo que todas las opciones, incluyendo la de interiores tiradores, perfil al que no parece que Stevens vaya a renunciar de un año para otro.

Ainge ha echado las redes y vuelve a no tenerlo fácil, la ventana se está cerrando y todo el mundo sabe que tiene que ceder a alguien para asegurarse la firma de Gordon Hayward. En la mente de todos: volver a las ansiadas Finales y seguir creciendo para dominar el Este, y quién sabe si la NBA, cuando LeBron caiga.

 

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