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Nowitzki, Wade y Crawford, noche de leyendas

Grandes despedidas a dos leyendas sumadas a la exhibición de un jugador querido por todos. ¿Qué más se puede pedir?

La NBA ha vuelto a sorprender en la penúltima jornada de temporada regular con una noche sencillamente espectacular que ha tenido de todo: grandes actuaciones, despedidas emotivas, sorpresas y hasta una dimisión que traerá mucha cola. Jamal Crawford fue el más inesperado, sin saberse si seguirá jugando o optará por el retiro, uno de los mejores sextos hombres de la historia cogía el relevo de Booker en los Suns con una actuación espléndida de 50 puntos (aunque acabaron perdiendo). Luego, el esperado último partido de Dwyane Wade en Miami tuvo un final agridulce por la no clasificación de sus Heat a los Playoffs pero él no defraudó liderando a los suyos a la victoria con 30 puntos. Y, por último, la sorpresa esperada; Dirk Nowitzki anunció que se retiraría al final de esta temporada, despidiéndose de su afición ante los Suns con un partido inesperado, anotando 30 puntos y capturando 8 rebotes.

Los tres veteranos han regalado la que puede ser su última gran noche. Algo que seguro que emociona a muchos pero que no deja de ser irreal y algo «poco profesional», un partido oficial utilizado como autohomenaje no es, quizás, el momento más adecuado como ya pasó, y muchos criticaron con buenos argumentos por ello, cuando Kobe Bryant anotó 60 puntos en su último partido como laker. 

 

Adiós Nowitzki, el europeo total

Con casi 41 años, el físico de Dirk Nowitzki hacía presagiar que su retirada estaba más cerca que tarde. Por eso mismo, varias aficiones rivales de manera autónoma y algunas favorecidas por sus equipos (como la petición de Doc Rivers a los suyos de aplaudir al alemán) han homenajeado al 41 de los Mavs y por eso la NBA le rindió pleitesia convocándolo para el All-Star Game.

Pero no por esperado dejó de ser emotivo y sorprendente… O quizás no tan sorprendente, ya que su compañero J.J. Barea avanzó por las redes sociales que el encuentro ante los Suns sería el último en Dallas en la carrera de Nowitzki.

Después del homenaje inicial, Rick Carlisle volvió a poner a Dirk Nowitzki de titular; pero lo que nadie esperaba es que fuera a darle los minutos a la antigua usanza. Promediando 15 minutos por noche este año, el alemán acabó ante los Suns jugando 33 y sin ruborizarse por todos los lanzamientos que hizo. Y es que, siendo sinceros, los 30 puntos que clavó el alemán deslucen bastante si los acompañamos con su hoja de tiro (11 de 31 y 5 de 14 en triples), demostrando que sigue teniendo el talento pero que le falta la energía para enseñarlo eficazmente.

Decir adiós a Dirk Nowitzki no es decirlo a un cualquiera. Hablamos del mejor europeo que ha jugado en la NBA en la historia y una superestrella total a todos los sentidos: campeón de la NBA, MVP, MVP de Las Finales, 13 veces All-Star, 8 veces All-NBA, bronce mundialista, plata europea y doble MVP  (Mundial 2002 y Europeo 2005) con Alemania, sexto máximo anotador de la historia de la NBA y todo esto acompañado por dos intangibles tan importantes como los datos: un jugador respetado y querido por todo el mundo, una leyenda leal a su equipo de siempre y una de las últimas estrellas que ha ganado el anillo sin necesidad de juntarse a otras superestrellas.

¿Dónde situar a Dirk Nowitzki en la historia de la NBA?

Como tal, su despedida no podía ser de otra manera. Esperó hasta su último partido en Dallas, donde quería y debía retirarse, para comunicarlo. Sin necesidad de avisar a nadie ni de giras, siendo uno más de la plantilla (y utilizado como tal) hasta el momento adecuado. Simplemente siendo Dirk Nowitzki.

Y, por cierto, los Mavs no han tenido que irse muy lejos para ver cuál puede ser el relevo del alemán, pues en el mismo partido, Luka Doncic volvió a hacer uno de esos triples-dobles que ya no sorprende a nadie que los haga. Dallas seguirá siendo colonia europea durante muchos años más.

 

Dwyane Wade y la importancia de retirarse a tiempo

Wade, por otro lado y a diferencia de Nowitzki, decidió que su final iba a ser marcado por él y no por su cuerpo. Avisó que esta iba a ser su última temporada pasase lo que pasase. Tuvo su «particular gira» mientras competía por los Playoffs y, por desgracia, su last one dance se acabará sin un vis en Playoffs.

Los Heat, pese a su victoria ante los Sixers, ya no pueden clasificarse para la postemporada; pero no será porque Wade no lo haya intentando hasta el final. En su último partido en Miami, Wade salía de inicio a diferencia del resto de la temporada y se puso al equipo a su espalda para ser el máximo anotador con 30 puntos, además de dar 3 asistencias y capturar 2 rebotes.

Dwyane Wade, a sus pies

Pero el gran valor de Dwyane Wade no es su último partido, sino toda su temporada. A diferencia de muchos, Wade ha sabido retirarse en un momento físico tan bueno que incluso se podría decir que cuelga las zapatillas demasiado pronto, teniendo cuerda para, como poco, una temporada más. Saliendo desde el banquillo, hemos visto a uno de los Wade más completos en toda su carrera profesional, siendo uno de los mejores jugadores de los Heat haciendo jugar a sus compañeros, anotando más de tres que nunca y regalando muchas actuaciones de mérito, sobre todo las hacía dando victorias a su equipo.

Wade dirá adiós dejando un gran recuerdo para los aficionados de la NBA y ganándose el cariño de muchos que, años atrás, quizás tenían sentimientos más negativos hacia su persona.

 

Crawford, invitado de excepción

Jamal Crawford es, como Dirk Nowitzki, uno de esos jugadores que es imposible que te caiga mal seas del equipo que seas. El escolta, con un talento puro para anotar e increíblemente estético, es uno de los jugadores que uno más disfruta viendo y cuando todo parecía que se encaminaba a un año luchando por el anillo antes de retirarse, Crawford optó por ser útil como mentor y sumando más minutos que los que tendría en otro equipo firmando por los Phoenix Suns. 8 puntos en casi 20 minutos de promedio son estadísticas más que decentes para un jugador que no sabemos si se retirará o no; pero que por si acaso ha querido dar otra exhibición al igual que sus compañeros Dirk y Dwyane.

Ante los Mavericks y con un pabellón predispuesto a aplaudir todo lo que hicieran los más veteranos, Crawford tuvo una de esas noches con la muñeca juguetona. Jugó 40 minutos consiguiendo 51 puntos con grandes porcentajes (18 de 30 y 7 de 13 en triples), 5 rebotes y 5 asistencias; un partido solo al alcance de unos pocos elegidos.

Pese a la derrota y aunque desconocemos cuál será el camino que seguirá Jamal Crawford en su vida, este partido ha sido un regalo que bien podría poner la firma a su carrera, aunque si decide seguir al nivel demostrado un año más nadie se quejaría por ello.


Sobran las palabras que puedan definir las emociones que estos tres jugadores nos han hecho sentir en esta última noche. Sí, es cierto, han sido grandes exhibiciones en contextos muy concretos y tienen los mismos peros que se le pusieron a la de Kobe Bryant. Pero si la NBA es un espectáculo… ¿es que acaso esto no ha sido un triple espectáculo increíble?

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