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Los New York Knicks, ¿la peor franquicia del siglo XXI?

Tienen todas las papeletas para llevarse el galardón a peor franquicia del siglo, si lo hubiera. ¿Cambiará su situación?

La franquicia más laureada de Nueva York está a punto de finiquitar su temporada regular. En la meca, el Madison Square Garden, ante unos Detroit Pistons que se juegan la última posición libre de Playoffs en el Este. Lo más probable es que la derrota número 65 suba al casillero y se complete el ciclo que comenzó hace cinco años, cuando terminaron justo con el mismo balance y eligieron a Kristaps Porzingis en el Draft con el pick recibido.

Ahora, el letón está en Dallas y los New York Knicks no tienen un proyecto definido que atraiga a nadie. Kevin Knox todavía no es consistente y tiene un largo camino por delante. Dennis Smith Jr. ha dejado un rendimiento dudoso desde que está en Nueva York, y la base del conjunto no es nada sólida. Su esperanza reside en la agencia libre. No obstante, y aunque sean una franquicia con uno de los mercados más grandes de la liga, ¿quién quiere realmente jugar en Nueva York? En la idea de los Knicks de antaño no, sino en la peor franquicia del siglo XXI.

Un verano perfecto para que los Knicks… dejen de ser los Knicks

 

Vista atrás a la 2018-2019

New York Knicks, Kristaps Porzingis,

Kristaps Porzingis tardó un par de temporadas en darse cuenta de dónde estaba, pero lo hizo – Fuente: jrg1975

Seiscientas veintidós. Ese es el número de victorias totales que aúnan los New York Knicks en temporada regular desde la temporada 2000-2001. Novecientas diecinueve derrotas, por contraparte. La franquicia que peor récord ostenta en el siglo XXI. Cuatro temporadas con récord ganador, cinco en Playoffs en diecinueve años.

Haciendo este resumen, no parecerá tan grave que los Knicks hayan perdido 64 partidos (de momento) esta campaña. Lo que sí es grave es que este panorama se ha repetido hasta la saciedad durante los últimos años. La fanbase Knickerbocker, una de las más grandes de la NBA, se ve batida curso tras curso sin un proyecto ganador. Tienen que aferrarse a unos jugadores jóvenes que, eventualmente y según dictan los libros de historia, suelen terminar traspasados.

El curso 2018-19 no pintaba bien, de inicio. Kristaps Porzingis estaba lesionado para toda la campaña y Kevin Knox y Frank Ntilikina (hasta que aparecieron Mitchell Robinson, Allonzo Trier y Dennis Smith) eran las piedras angulares de un conjunto que no iba a ganar muchos partidos. David Fizdale encaraba la temporada con una filosofía algo «Hornacek», es decir, integrando a los jóvenes demasiado despacio para un equipo que no tenía nada que perder.

Al final, Kevin Knox, Mitchell Robinson y Allonzo Trier han dado sorpresas a la franquicia. Un young core sobre el que construir a la vez que se añaden piezas. Dennis Smith Jr. y Emmannuel Mudiay han probado que no todo su potencial se ha perdido por su tumultuoso viaje alrededor de la liga. Devon Dotson y Noah Vonleh han demostrado que pueden ser jugadores de rotación bastante válidos. Sin embargo, se perdió lo más importante por el camino, que era mostrar carácter. Demostrar a los agentes libres que el equipo no es un cuerpo sin alma, en una liga donde las culturas impuestas por las franquicias cada vez importan más, y los jugadores desean estar en ambientes donde se esté a gusto y no haya polémicas innecesarias.

new york knicks banquillo

Los Knicks tienen, por fin, algunas promesas y assets en los que confiar – Alex Güell (The Wing)

Hay maneras y maneras de afrontar las cosas. Proyectos con piezas algo mejores pero parecidas sobre el papel han conseguido dar la vuelta a situaciones peores en plena temporada. Orlando Magic marchaba con un récord de 20-31 unos partidos antes del All-Star y nadie daba un duro por ellos. ¿Desde entonces? 21-9 y a postemporada con un entramado defensivo que les da el cartel de underdogs en el Este. Tampoco había que irse muy lejos. Los Brooklyn Nets tenían el mismo récord que sus vecinos el 6 de diciembre, un 8-18 tras una racha de ocho derrotas consecutivas. Nueve partidos más han ganado los Knicks desde entonces. Los Nets se han llevado el gato al agua 33 veces en este periodo de tiempo, entrando en Playoffs.

Los tanques eran una apuesta segura en la Gran Manzana cuando comenzó la temporada. Nadie les pedía Playoffs, simplemente una temporada decente, con carácter competitivo. Ni con el traspaso que llevó a Porzingis a Dallas se consiguió ese carácter. Los de Nueva York han ganado seis encuentros desde entonces, con el tanque por bandera.

Ese traspaso significó mucho más. Significó la continuación de la vorágine en la que están inmersos. Del ciclo de derrotas del que no pueden salir. No son capaces de conformar un proyecto sólido a partir de jóvenes desde que comenzó el siglo. Traspasaron el ‘core’ de jóvenes Gallinari, Chandler y JR Smith para traer a Carmelo Anthony, que trajo el éxito durante una temporada a la manzana. Porzingis se ha dado cuenta de cómo son las cosas y ha decidido pedir el traspaso. El primer jugador que los Knicks escogen en el Draft y tiene potencial de estrella desde Patrick Ewing les abandona. Eso dice mucho de una franquicia. Una franquicia que es, sin duda, la peor de lo que llevamos de siglo. 

Estos son, sin duda, los peores New York Knicks de la historia. Puede que no por piezas, pero sí por sensaciones, nivel de juego y vergüenza. Pocas franquicias llegaron a ese nivel: que dé vergüenza verte jugar. Pero puede que la culpa no sea del staff, ni de los entrenadores, ni de los jugadores en general, sino del mandamás.

 

Los New York Knicks no eligieron a su dueño…

James Lawrence Dolan. Cuando este curioso personaje adquirió los New York Knicks allá por la temporada 1997-98, nadie se esperaba que se convertiría en el agujero negro mediático que es hoy día. De todos los dueños de la liga, Dolan es uno de los que más decisiones ‘a dedo’ realiza, de los más mediáticos y también de los más odiados por los aficionados de su propia franquicia.

Crear una cultura con un buen entrenador y General Manager no será posible si la franquicia en cuestión tiene por dueño un impaciente. Especialmente, si se tiene miedo al despido al no obtener resultados, porque los proyectos largos en Nueva York parecen no tener cabida. La prepotencia emana del cuerpo de este estadounidense de 63 años como el agua de un manantial. Paulatina e incesantemente. Su último escándalo llegó durante esta temporada, cuando prohibió la entrada al estadio de por vida a un aficionado que le dijo que vendiera el equipo. Si James Dolan tuviera que prohibir la entrada a todo aquel que desea que venda los Knicks, los partidos se jugarían a puerta cerrada.

No obstante, la lista de aventuras del dueño de la franquicia Knickerbocker no acaba aquí, ni mucho menos. Una leyenda como Charles Oakley fue expulsada del legendario pabellón hará un par de años tras «altercados con seguridad». Luego alegó que Dolan quería llevarle al ostracismo. Ha reaparecido una vez más tras el incidente de este año para manifestar que el dueño del conjunto es una persona que acosa a los demás por tener dinero y poder, simple y llanamente.

La lista es larga. «Anima a los Nets, porque en los Knicks no te queremos» fue su respuesta a una carta de un fan de 73 años, Irving Bierman, que le pedía que vendiera el equipo, entre otras cosas, criticando su pésima gestión. En 2007, Anucha Browne-Sanders alegó en un juicio que había intentado esconder intentos de acoso sexual de Isiah Thomas despidiéndola de la franquicia para que no hablase. Dolan y Thomas perdieron el juicio y tuvieron que abonar 11 millones de dólares a la perjudicada.

Más: su famoso contrato máximo de seis años y 100 millones de dólares a Allan Houston salió rana: nadie le ofrecía más de 75 millones y en 4 años se retiró sin cumplir su contrato. El de Larry Brown como entrenador también fue una joya: 5 años por 50 millones de dólares para ser despedido en un año y llevarse 28, sumando salario y finiquito. Si no tenéis suficiente con eso, aquí hay más.

Incluso el Comisionado de la Liga en su momento, David Stern, alegó que los Knicks «no eran un modelo de gestión inteligente». Y siguen sin serlo. Y seguirán sin levantar cabeza hasta que Dolan se vaya o, simplemente, deje las decisiones importantes en buenas manos. Pese a que yerba mala nunca muere, los seguidores de los New York Knicks se merecen algo mejor. Un regalo del cielo sería despertar un día y ver en las cabeceras la venta de los Knicks, pero…

Vender la franquicia no es tan sencillo. La NBA solo permite tomar prestado como crédito o avales 325 millones de dólares del precio total de compra de la franquicia. Los Knicks de Dolan, pese a ser la peor franquicia en el siglo presente, siguen valiendo 4 billones de dólares, máximo de la NBA. Es decir, $3.75 billones tendrían que abonarse en efectivo o con patrimonio propio. Muchos billonarios no tienen dinero para comprar la franquicia porque no quieren exponerse a sí mismos financiando la operación con un crédito tan grande.

Otra opción sería una compra por parte de muchos propietarios, pero mantener un pequeño porcentaje puede incluso no garantizar un sitio a pie de pista, o en la sala donde se toman las decisiones importantes. Pagar 40 millones de dólares por un 1% es, por tanto, algo inútil. Todo esto lo discutió Zach Lowe en un podcast con Ian Begley. Aficionados de los Knicks, vender la franquicia no es tan simple. Lo más factible es un cambio de dirección. Y puede que ya estemos observando eso.

 

Un futuro, por fin, prometedor

david fizdale

David Fizdale cuenta con una rotación joven sobre la que acumular experiencia – Alex Güell (The Wing)

El futuro de los Knicks pinta bien. No el «bien» de hace un par de temporadas, sino el «bien» que emana de la seguridad de contar con jóvenes y assets por primera vez en mucho tiempo. Scott Perry ha llegado, y es una de las pocas mentes que parece querer cambiar las cosas en Nueva York.

El traspaso con Dallas puede ser recordado en un futuro como el inicio del fin de la Edad de Piedra de los Knicks. Una franquicia que se la juega con Kristaps Porzingis y Luka Doncic y que tiene muchas rondas del Draft comprometidas sin ser capaz de ganar con solvencia (todavía). Lo importante del movimiento no son los salary dumps que proporcionan un respiro salarial, sino esas valiosas rondas. Esos assets de futuro que los Knicks llevan sin ver durante mucho tiempo. De momento, el trade solo es rebobinar el cassette, vuelta a empezar, sin Porzingis y basándose en el espacio salarial. No obstante, las posibilidades de éxito son altísimas.

Las cuentas saneadas no suponen una gran ventaja. La agencia libre está cambiando. Los jugadores siguen decantándose por los mercados grandes, pero los neoyorquinos llevan una gran cantidad de tiempo sin una cultura que les lleve a la victoria. Franquicias como los Clippers son mucho más atractivas por su cultura y carácter de equipo. Durant e Irving podrían no llegar a Nueva York. Podría no llegar nadie. Para el que escribe, sería incluso mejor que nadie lo hiciese. Que se obligase al equipo a construir desde cero, sin traspasos forzados y sin escuchar la presión de la fanbase que quiere ganar. Llevan sin ganar diecinueve años, cuatro más tampoco harían daño. 

Scott Perry y David Fizdale necesitan continuidad. Esperemos que puedan dársela. Trece entrenadores en diecinueve temporadas no imponen una cultura en ningún sitio. Llámese Nueva York o San Antonio el lugar.

 


 

Los Knicks son, sin duda, la peor franquicia del siglo XXI. No obstante, la culpa no es suya. No puede existir peor contexto para una organización. Se unen un mercado grande, una fanbase exigente y un dueño con, digamos, una inteligencia por debajo de la media. De este cóctel solo puede surgir una mala gestión. Todo terminará por cambiar aunque nadie sepa los años que dure.

Los peores Knickerbockers de la historia pueden estar ante vuestros ojos. La temporada de los neoyorquinos ha dado mucho de sí. Escándalos, traspasos, quieros y no puedos, jóvenes jugando poco, vergüenza en la pista… La imagen de la franquicia ha resultado muy dañada, aunque no por ello bajará su valor. Su gran mercado y base de aficionados la hace grande. ¿Pero a qué precio? ¿Siendo el hazmerreír de la liga?

La situación actual, en términos de assets, es una de las mejores con las que Nueva York se ha encontrado en este siglo. Que no se vuelva a repetir ese 22 de febrero de 2011, no traspasen sus mejores opciones de convertirse en una franquicia ganadora. Creen una cultura, mantengan a su staff y gástense el dinero en métricas, equipos de rendimiento e instalaciones. Los aficionados terminarán por agradecerles que el proyecto culmine en éxito. Porque el éxito es lo importante, y no los palos de ciego.

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