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La NBA busca expandirse… ¿hacia dónde?

Seattle parece tener un hueco fijo en la NBA. Pero hay otras ciudades candidatas muy atractivas.

Aunque preferimos ver a C.J. McCollum en las canchas, su rol de periodista veraniego ha conseguido darnos muchos titulares en su ya tradicional entrevista con el comisionado de la NBA, Adam Silver (es la cuarta consecutiva que le realiza el jugador). Entre las múltiples respuestas que dio «el señor de la NBA», un concepto cuajó especialmente en el universo baloncestístico: la expansión.

Y es que la postura de Silver se puede resumir fácilmente: la liga estadounidense de baloncesto está obligada a aumentar el número de franquicias en competición.

“Creo que es un asunto de cuándo es el momento adecuado para comenzar a pensar en una expansión”, declaró Adam Silver. “Es inevitable que en algún momento empecemos a mirar por un crecimiento del número de franquicias”.

Además, el propio comisionado de la liga ya dejó caer ante el escolta de los Blazers la primera candidata de «una corta lista de ciudades» que podrían asumir la llegada de la mejor competición del mundo de baloncesto: Seattle.

 

El regreso de los Sonics

Argyleist (CC)

Los seguidores más acérrimos a la NBA —y con una antigüedad de algo más de 10 años mínimo— todavía no se han repuesto del trauma que supuso que los Seattle Supersonics «desaparecieran» para ver nacer a los Oklahoma City Thunder. La ciudad más grande del estado de Washington respira baloncesto y tenía una de las aficiones más apasionadas de toda la liga, por lo que su regreso sería un valor seguro y un total acierto.

Además, la situación ha cambiado mucho respecto al 2008, cuando los Sonics se fueron debido, entre varios motivos, a las reticencias de las instituciones públicas de reformar el Key Arena. Ahora, ayuntamiento y un importante grupo inversor liderado por Tim Leiweke han acercado posturas en el objetivo de devolver a Seattle a la primera plana deportiva del país. Ya no solo con los Supersonics, sino también con la entrada de otro deporte como el hockey sobre hielo y otra liga potente como la NHL.

La NBA quiere a Seattle y Seattle quiere a la NBA, solo es cuestión de tiempo que una franquicia histórica y campeona del anillo en el año 1979 vuelva a ver la luz en este siglo XXI.

 

¿Hay más opciones?

Pero Seattle no es la única ciudad disponible ni, además, aumentar la liga a 31 franquicias es la única posibilidad. Con tal de mantener equilibradas ambas consecuencias (hablando en términos numéricos), no sería de extrañar que puestos a expandirse, la NBA lo haga con dos nuevas organizaciones que redondeen con 16 equipos tanto en el Oeste como en el Este.

Esta segunda ciudad no está tan clara y Adam Silver deberá encontrar el equilibro entre el mejor mercado disponible y la ciudad donde más «tradición» pueda crearse.

Atendiendo más a las estrategias económicas; tres son las opciones más probables:

 

Las Vegas

El pabellón de la UNLV, una gran instalación deportiva/Ken Lund (CC)

«La ciudad de las luces» es la otra candidata que siempre sale a la palestra cuando se habla de una expansión. Uno de los principales reclamos turísticos del país es un mercado muy apetecible para cualquier empresa. Casi 43 millones de turistas visitaron LV en el 2016 y las previsiones indican que esa cifra no hará más que subir año tras año, un turista —habitualmente— dispuesto a disfrutar al máximo de la experiencia; gastándose dinero en casinos, clubes y… ¿asistir a un partido de la NBA?

Por ciudad y capacidad de tener/conseguir unas instalaciones de máximo nivel no habría ningún problema. La mayor duda está en si Las Vegas es un lugar adecuado para «colocar» una franquicia de la NBA. La poca gente sedentaria —relativamente hablando— puede provocar que no se cree un grupo de aficionados fijos que sean los que consigan dar ambiente al pabellón, sin mencionar que, por muchos turistas que haya durante todo el año, la temporada de baloncesto coincide con la «temporada baja» en turismo, que puede poner en dudas la viabilidad del proyecto. Además, no se puede olvidar el idilio que han mantenido desde siempre los jugadores de la NBA con Las Vegas, el miedo a un aumento de los excesos está ahí y la imagen de la liga podría dañarse, por lo que es otro factor a tener en cuenta.

Por suerte para la ciudad, sin duda interesada en meterse en la NBA, el comisionado tendrá hasta tres campos de pruebas en los que podrá analizar si Las Vegas es o no un lugar donde poder aterrizar. En primer lugar, tenemos a la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNVL); es evidente que el baloncesto universitario nada tiene que ver con el profesional, pero un fuerte arraigo del deporte a través de su equipo universitario siempre es positivo, comprobar si gusta el baloncesto o no. En segundo lugar, la NHL hará de conejillo de indias ya que, de cara a la próxima temporada, la competición nacional de hockey hielo debutará en Nevada de la mano de los Vegas Golden Knights (también a través de una expansión de la liga); una situación perfecta para ver la reacción de Las Vegas ante una competición del máximo nivel. Por último, de cara al 2020, llegaría la prueba definitiva: el fútbol y la NFL de la mano de los Raiders, que se irán de Oakland para probar suerte en el desierto de Nevada. Si dos de las cuatro ligas principales salen exitosas de su aventura, la NBA podría también probar suerte.

 

Ciudad de México

Wikimedia (CC)

A falta de saber como de estrictas serán las políticas de Donald Trump respecto a uno de sus países vecinos. La globalización es algo que Adam Silver tiene entre ceja y ceja y, ante la imposibilidad tecnológica de una franquicia en Europa, México podría ser una localización realmente interesante, más viendo el éxito que han tenido los partidos disputados en esas tierras.

Ciudad de México es una de las ciudades más pobladas de todo el planeta —cerca de los 22 millones de habitantes— por lo que sería muy extraño, aunque posible por razones que comentaremos más adelante, que no se formase una afición local lo suficientemente abundante para poner el cartel de «No hay entradas» noche sí y noche también. Además, podría convertirse en una de las aficiones más calientes de toda la liga por el carácter latino, más pasional que el de los norteamericanos y por la rivalidad entre países, aunque eso es más relativo al no verse representado en el parqué. Sin pasar por alto el potencial turístico que tiene el país batiendo récords en cada trimestre. En términos de la NBA, ocupar otro país y aumentar las fronteras de la competición siempre es positivo, haciéndola más internacional y abriendo nuevas puertas a cruzar.

Eso sí, la diferencia en el poderío económico de ambos países y las evidentes diferencias culturales puede convertir a la capital mexicana en un lugar poco atractivo para muchos jugadores, sobre todo para aquellos que ya contasen con un núcleo familiar y no verían con buenos ojos vivir en México; un país que, por otro lado, es tremendamente futbolero y que deja al baloncesto en un segundo plano, provocando la duda de si el éxito de los partidos que se han jugado allí es más por la novedad de tener a la NBA o si de verdad es por una creciente afición al baloncesto.

Por últimos, las instalaciones, como en casi todas las opciones, no serían ningún problema ya que, si no hubiera ningún pabellón que satisfaciera las exigencias de la liga, no faltarían grupos inversores (¿Carlos Slim?) e instituciones dispuestas a poner el dinero necesario sobre la mesa para construir un pabellón increíble.

 

Vancouver

El oso de Vancouver llegó a Memphis, aunque pronto se cambió por el logo actual/Sean Davis (CC)

La ciudad canadiense ya cuenta con experiencia en la mejor liga del mundo de baloncesto con los Vancouver Grizzlies, antes de que la franquicia optase por mudarse a Memphis en el año 2001.

Vancouver es una ciudad que no tendría ningún problema en acoger a una franquicia de las dimensiones que pide la NBA. Como en México D.F., la NBA sumaría a la ecuación la variante de la globalización, aunque sea en un país donde ya hay representación (Toronto Raptors). Además, cuenta con una pequeña cualidad que es al mismo tiempo ventaja y desventaja. Su localización la perjudica en relación a su comunicación y transporte con casi todos los Estados Unidos pero ha conseguido formar una interesante relación de viajes con Asia, un mercado en el que Adam Silver está muy interesado.

Pero, en este caso, hay más motivos que tiran para atrás esta opción que las que pueden tirarla hacia delante. El recuerdo de los Grizzlies no es nada positivo; los malos resultados y las derrotas cansaron muy rápido a una afición mucho más predilecta por el hockey sobre hielo —el deporte nacional—. Si Toronto no es precisamente la ciudad que más influye (a favor) a la hora de decidir los agentes libres si firmar o no por ellos; Vancouver está en una peor situación, con un mejor clima pero todavía duro, no destaca por tener un ambiente cosmopolita, acogedor y ocioso, algo con lo que sí cuenta Toronto, por ejemplo.

 


Pero no todo se debe mover por el dinero, y menos en un país donde hay tantos estados sin representación en la NBA y con verdadero amor por el baloncesto, uno de los deportes rey del país. No es sencillo encontrar ese tipo de ciudades de «tamaño medio», con más pasión por el baloncesto que por cualquier otro deporte y que no tengan una franquicia de otra competición —algo que es muy del agrado del comisionado y que podría ser vital si no se opta por un mercado grande—. Si Adam Silver buscase una opción más «permanente» y que pudiera crear una historia y tradición más potente, estas podrían ser las ciudades que más posibilidades tienen de conseguir una franquicia:

 

Louisville

HelloLouisville.com (CC)

La ciudad más grande de Kentucky, uno de los estados con más afición al baloncesto por su equipo universitario sería interesante para la NBA, es una de las plazas medianas que más podrían interesar. La ciudad está totalmente preparada para ello: tienen en el KFC Yum! Center un espléndido pabellón solo utilizado por los Louisville Cardinals. Es una de las pocas ciudades importantes de los Estados Unidos que no cuenta con ningún equipo de las cuatro grandes ligas estadounidenses y, como San Antonio, Salt Lake City, Sacramento o Memphis, es un estilo de localidad que la liga ya conoce y que le ha dado muchas alegrías.

La rivalidad estaría más que clara con los Indiana Pacers a unos 160 kilómetros de distancia y en una zona de amor por este deporte, el ambiente está asegurado.

Pero la zona es también una desventaja, la operación necesita tener un grupo adinerado que acepte el reto de conseguir poner a funcionar un mecanismo como lo es una franquicia de la NBA; un tipo de persona que no son muy habituales en Louisville, aunque buscando capital foráneo o a alguno que quiera revivir la exitosa época ABA de los Kentucky Colonels podría funcionar.

 

Kansas City

Mortenson

Una de las ciudades estadounidenses que más historia de la NBA rebosan sin contar en la actualidad con una franquicia de la NBA. Los actuales Sacramento Kings dieron sus primeros pasos en Kansas City. De hecho, vivieron sus mejores temporadas en esta zona del país. Cuentan con un pabellón casi a estrenar perfecto para que aterrice un gran equipo de baloncesto y existe la suficiente afición por los deportes para que haya afición desde el primer minuto y con expectativas de durar muchos años.

El mayor problema de Kansas City es que, por el mismo tamaño que la misma Louisville u otras que ya están en la NBA, el baloncesto tendría que compartir escenario con la MLB (Kansas City Royals) y la NFL (Kansas City Chiefs). Demasiados pesos pesados cuando habría mercados más exclusivos.

 

St. Louis/ Pittsburgh

Para terminar, estas dos ciudades comparten una situación que las deja al mismo nivel a la hora de optar a ser ciudad NBA. Ambas son regiones bastante grandes y con mercados lo suficientemente interesantes como para funcionar. Contando con el potencial económico suficiente para crear una franquicia de la nada (pabellones incluidos). Pero tienen el mismo problema que Kansas City; ya cuentan con otros equipos de la grandes ligas; St. Louis es representada en la MLB y en la NHL mientras que Pittsburgh cuenta con tres franquicias, por lo que añadir una cuarta en una región como esta podría ser todo un suicidio para alguna de ellos; y la NBA tiene todas las de perder por antigüedad.

 


 

Si de un servidor dependiera la decisión. Seattle sería la primerísima opción muy por delante de todas las demás y, en el caso de necesitar una segunda franquicia nueva, la opción de Ciudad de México me parece realmente interesante tanto a nivel económico como a nivel de expansión de la NBA, aunque la opinión de los jugadores sería de gran importancia, ya que no imagino a la mayoría viviendo en México de buen agrado. Si fuera inviable, la tercera opción debería ser Louisville, una buena ciudad con la que renuncian a una parte del mercado que sí tienen en Las Vegas pero a cambio de la exclusividad que te proporciona la ciudad de Kentucky.

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