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NBA Avanzada: Toronto Raptors, camino a la extinción

Los Toronto Raptors han quedado al costado del camino una vez más. El momento de la toma de decisiones ha llegado para los norteños.

Los Toronto raptors y su segunda umidad

Shaheen Karolia (CC)

“Este es el año, los Toronto Raptors tienen el camino allanado hasta las finales… de estos “Playoffs” no puede pasar”. ¿Cuántas veces hemos escuchado esto? El meteorito llamado LeBron James ha extinguido una vez más ¿y para siempre? a los Norteños. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿y ahora qué?

Las miserias de los Raptors:

Si algo habían mostrado los norteños esta temporada es que parecían haber aprendido de los errores y encontrado un camino alternativo al muro llamado “Playoffs”.  La dependencia del aclarado y las individualidades aparentaban ser cosas del pasado, pero como si fuese una tara mental, han vuelto aflorar ante la primera dificultad.

La vuelta a viejos vicios no ha sido el problema principal, digamos que fue una mancha más en la debacle de postemporada.

 

 

Los Toronto Raptors habían mostrado variantes durante la temporada regular, sobre todo incrementando su movilidad ofensiva, haciendo circular la pelota y tratando de encontrar el mejor tiro.

DeMar DeRozan mutó su función en aclarados continuos para convertirse en uno de los mayores asistidores del plantel. Promedió 5.1 ast durante la “regular season” y parecía continuar con esa tendencia, hasta que perdieron el primer partido vs CAVS en postemporada. Lo que vino después fue un tobogán sin fin: tres en el juego dos, una en el juego tres y ninguna en el juego cuatro.

Algo quedó claro, al momento de que el juego colectivo empezó a flaquear, no se mantuvieron firmes las convicciones. De ese Kyle Lowry que declaraba tras la derrota vs Wizards: “Nos apartamos de nuestro juego, volvimos a cometer viejos errores”  (ganaron la serie 4-1) a caer otra vez en miserias pasadas.

¿La merma ofensiva marca este final abrupto? Claro que no, peor fue su rendimiento defensivo que llegó a extremos tan ridículos como el 121.5 de “defensive ratio” de la serie final.

Versatilidad defensiva, alta movilidad y cambios constantes fueron la marca que los llevó a lo más alto del Este, pero al momento de la verdad, no tuvo respuesta ante esa “supernova” llamada LeBron James.

Ni OG Anunoby, ni Paskal Siakam pudieron oponer resistencia al nacido en Akron, algo que parece hasta comprensible si tenemos en cuenta que solo unos pocos pueden minimizar el impacto de “The King”.

Lo preocupante fue ver a un conjunto que había sido de lo más solido colectivamente, derrumbarse como un castillo de naipes ante: “los peores CAVS de los últimos años”.

Si el conjuntó flaqueó, se esperaba ver una muestra de rebeldía y desfachatez de las dos caras de la franquicia, pero otra vez cuando las papas quemaban DeRozan y Lowry brillaron por su ausencia. Los números son demoledores:

 

 

Dwane Casey supo ser un problema para LeBron en sus tiempos como ayudante de Carlisle en Dallas, pero nunca pudo volver a repetir esa frustración en James con los Raptors. No solo eso, hasta podríamos decir que fue superado tácticamente por un Tyronn Lue que no destaca por ser un mago de los ajustes.

El “coach” de los Cavs dinamitó el andamiaje colectivo defensivo de “los Dinos” con los tiradores y la reaparición del ostracismo de Tristan Thompson para, otra vez y como en años anteriores, ganar la serie de adentro hacia afuera.

La tormenta perfecta cayó sobre los norteños y el mar de dudas golpea como nunca en la puerta de los despachos de Masai Ujiri.

 

El día después del mañana:

Tras el golpe más duro desde que inició este proyecto, queda solo barajar y dar de nuevo. Los días de Dwane Casey al mando de los Toronto Raptors parecen estar contados. Con contratos vigentes a largo plazo de sus estrellas y sin margen salarial para hacer grandes movimientos, los caminos no parecen ser muchos.

Los canadienses tienen comprometidos 97 millones de dólares en solo cuatro jugadores (DeRozan, Lowry, Ibaka y Valanciunas) dejando prácticamente ahorcados a los dirigentes, en una conferencia donde sus competidores tienen núcleos más jóvenes.

Tirar todo por la ventana no pareciese ser la solución correcta. Si tomamos en cuenta la emergencia de proyectos como Celtics, Sixers, Bucks y la ventana temporal del plantel actual hay dos caminos a seguir: el largo y mas doloroso o el corto de la apuesta.

 

El camino corto:

 

 

La solución más fácil parece ser la salida de Casey.  Probar con otro entrenador apostando al “roster” actual y ver si una nueva dirección puede encarrilar la competitividad en postemporada.

El problema principal de esto es que los jugadores siguen siendo los mismos y ya han demostrado no encontrarle la vuelta a los momentos críticos.

Especular con una posible salida de LeBron a la costa Oeste no parece ser algo serio al momento de pensar un proyecto deportivo de alta competencia. Ujiri quizás le de una última oportunidad a este plantel, pero esto le insume un problema secundario, los jugadores pierden valor a medida que se van acercando al final de sus contratos.

El mercado de entrenadores a esta altura tampoco es una panacea y el que venga va a ser una incógnita, ya que los más cotizados encontraron equipo o están a punto de hacerlo.

¿Cambiar la cabeza del proyecto es suficiente? Pareciese que no; Valanciunas o Ibaka tendrían que salir, pero tampoco hay un mercado de compradores grande para este tipo de jugadores.

Los Toronto Raptors si continúan con esta política parecen ser un dinosaurio que se muerde su propia cola.

 

El camino largo:

 

 

Si contemplamos el “landscape” de la liga en el que los Warriors/Rockets en el Oeste y Sixers/Celtics en el Este no pareciesen tener rival, lo más sabio sería apretar el botón de la reconstrucción.

Sus dos estrellas están en su “prime” y con contratos vigentes a largo plazo, lo que le posibilitaría sacar buen jugo a traspasos hacia proyectos que estén en búsqueda de dar el zarpazo y tengan en su poder “picks” de “Draft” y jugadores complementarios.

La segunda unidad ha demostrado tener mucho futuro y un pico de potencial muy alto, sobre todo con jugadores como Wright, Poeltl, VanVleet y Anunoby. Apostar al desarrollo de éstos y apoderándose de elecciones de primera ronda pareciese ser algo inteligente pensando a un futuro a mediano largo plazo.

Buscar un entrenador joven y que tenga como objetivo el desarrollo de promesas tendría que ser sin duda el otro movimiento si se piensa apretar el botón de reconstrucción.

Aprovechar el momento para sacar lo más que se pueda por sus activos principales tiene que ser prioritario en este sentido. Una futura salida de LeBron que modifique el panorama de la liga puede ayudarles en este sentido.

 

Conclusión:

Los Toronto Raptors están ante una encrucijada: tienen que tomar alguna decisión este verano. Quedarse en el lugar cuando está demostrado que no alcanza puede ser un error fatal para las aspiraciones de los canadienses a largo plazo, demorar la reconstrucción, solo desvalorizará sus activos más importantes tapando la progresión de los jóvenes.

El momento de las decisiones para Ujiri es ahora si no quiere llevar a “los Dinos” hacia la extinción definitiva.

 

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