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NBA avanzada: Devin Booker, el playmaker inesperado

Devin Booker está teniendo el mejor año estadístico de su carrera, pero en NBA avanzada vamos a meternos de lleno en su capacidad de pase.

Devin Booker y el pase
Digital Plume Hunter

Tirador de raza, defensor cuestionado, máquina ofensiva inmediata, anotador serial… muchas de las cualidades que podrán encontrar al momento de hablar de Devin Booker, pero en ninguna aparecerá una de las partes más interesantes de su juego: su capacidad de conducción.

Expectativas iniciales:

“Book” llegó a la NBA en el año 2015 con el mote de “Klay Thompson” sobre su espalda y, aunque algún osado “scout” de ESPN llegó a decir que era mejor defensor que el de los Warriors al momento de llegar a la liga (yeah sure), la realidad es que le faltaba y le falta mucho trabajo en este aspecto para alcanzar dicho nivel.

Drafteado por unos Phoenix Suns que venían de desestructurar su intento de triple base con Goran Dragic, Isaiah Thomas y Eric Bledsoe, lo encontraría en un contexto de caos no muy propicio para el desarrollo de un jugador joven y con talento.

Inmediatamente Devin Booker se posicionó como un tirador y un anotador incasable. Su nivel de adaptación a la velocidad y a la exigencia física de la competencia fue notable, volviéndose rápidamente un anotador voraz y lo catapultó al quinteto ideal de rookies.

 

 

Mike Schmitz de ESPN/DraftExpress lo caracterizaba como un jugador de excelente tamaño para la posición (1.98 mts) excelso tirador (sobre todo en situaciones de catch and shoot) con un buen lanzamiento en suspensión, mucha inteligencia y, sobre todo, este es el punto que más quiero destacar porque va a explicar mucho de su desarrollo como asistente: “feel for the game”.

Esta expresión norteamericana de los “scouts” es de las más importantes a la hora de evaluar juego en un jugador. El “feel for the game” es el entender el juego a nivel natural, saber qué es lo que se tiene que hacer sin esfuerzo, la jugada correcta, el pase que tiene que venir a continuación, el movimiento hacia el lado de la cancha que la jugada pide, el corte que indica la inercia del juego… si, lo sé, amo estas expresiones que resumen muchísimas cosas en tan poco. Booker la tiene, y vaya que la tiene.

Sus primeros dos años en los Suns fueron primordialmente en un rol anotador que hoy sigue cumpliendo. A medida que fue ganando renombre dentro de la liga y teniendo en cuenta la situación de su equipo y la carencia de organizadores en el juego, fue potenciando un accionar hasta entonces no explotado por el jugador: el de organizador.

Si observamos el paso a paso de su carrera veremos como año a año a incrementado la cantidad de asistencias, llegando al máximo en la vigente con un promedio de siete por encuentro.

 

Devin Booker aterrizó en la liga con apenas 18 años, un rol limitado a sexto hombre en unos Kentucky Wildcast super hinchados de talento (Towns, Stein, Lyles etc) lo que había llevado a muchos ojeadores a verle solo potencialidad como especialista anotador. La realidad de la franquicia que lo acogió llevó a que expandiera su repertorio de juego potenciando cualidades incipientes en su año universitario.

La lectura y la capacidad para entender el juego estaban evaluadas en sus reportes, pero nadie esperaba que de un salto tan grande como generador. Igor Kokoscov entendió que darle la pelota y la toma de decisiones no solo beneficiaría su juego si no al de sus compañeros.

 

Devin Booker y el pase

Como dijimos, el ex Wildcat ya poseía un excelente juego sin pelota, un lanzamiento de calidad (tanto de media como de larga distancia), y había mejorado muchísimo su penetración a canasto con drible y la anotación con contacto.

El contexto del equipo, con las lesiones y los traspasos de los principales armadores de juego, llevaron a que el nacido en Grand Rapids fuera incrementando paulatinamente sus funciones de armado de juego. Pensar en Devin Booker como un organizador tradicional es un error, porque no lo es, pero como veremos a continuación aprovecha su capacidad anotadora/intimidatoria para con los rivales y nutrirse de ello para encontrar a sus compañeros.

El pick and roll

Desde posición de playmaker Devin Booker no explota tanto el pick and roll como debería, sobre todo porque tiene un complemento perfecto como DeAndre Ayton para hacerlo.

Para ejecutar el pick desde el control de pelota lo que hay que tener es manejo de los tiempos. Saber cuando hacer el pase es lo más importante a la hora de ejecutar una de las jugadas más recurrentes en el básquet moderno. El #1 de los Suns entiende de timming y de dónde colocar la pelota al momento de que el bloqueador haga el roll y “la caída”. Poner la pelota delante del asistido es la meta. Los grandes pasadores siempre posicionan el balón a una altura por encima de la cadera y frontal a las manos para ganar tiempo en resolución.

 

Devin Booker es muy bueno también ejecutando “alleys” sobre todo el tiempo que compartió con Tyson Chandler, un maestro a la hora de encontrar todo aquello que pulule por la zona aérea cercana al aro.

Fíjense como espera el momento oportuno para juntar las marcas y que el marcador de Chandler haga la ayuda para poder alimentar al pívot. A eso nos referimos con los manejos de los tiempos.

Richard Holmes es un buen pivot para este tipo de jugadas, aunque como se puede apreciar si observan partidos de los Suns el bloqueo y continuación generalmente es culminado por el propio escolta, y por lo tanto, la frecuencia de pase en este tipo de movimiento no es muy grande.


Transición:

He aquí uno de los puntos más sorprendentes de Davin Booker como asistente. La excelente lectura que tiene en velocidad le permite generar ventajas cuando la defensa contraria no está establecida.

Kokoskov dejó claro que ni bien los Suns recuperan la pelota el ex Kentucky tiene que recibir inmediatamente para salir disparados al contragolpe. Phoenix cuenta con un conjunto muy atlético y joven que corre bastante bien la pista y Booker es el primer promotor de que lo hagan.

Su visión de campo es muy buena en este tipo de jugadas, y en muchos casos, haciendo pases de alta complejidad. Es sorprendente como no pierde tiempo en el drible (ahí destaca su IQ) ganando campo y terreno con la pelota en el aire y no en el suelo.

Quiero destacar a Kokoskov en este sentido, que entendió que el mejor generador en este tipo de situaciones es “Book”, por lo que usarlo como catalizador le da muchos puntos fáciles a sus dirigidos. Pueden encontrar muchas imágenes del jugador pidiéndole a sus compañeros correr la cancha inmediatamente cuando recuperan el balón.

Muchas ofensivas tempranas terminan en una asistencia a un tirador o a un tráiler. Se sabe que aumentar el pace en la NBA de hoy es como un mantra repetido hasta la saciedad, eso no quita que funcione y que alimente a equipos con no muchos generadores de ventaja en estacionado.

Estas dos secuencias marcan a las claras la visión de campo y como se repite la secuencia: rebote, pelota al #1 correr las calles laterales y encontrar ventajas en transición.

Juego estacionado, generador de ventajas y lectura

Las limitaciones en cuento a organizador puro se pueden observar en el juego estacionado, esto no quiere decir que no sea capaz, simplemente es que la ofensiva de los Suns está preparada para utilizar al mismo jugador como generador de ventajas o como finalizador de estas off ball.

Booker suele colapsar defensas como pocos en la liga. El temor a su tiro, sumado a su buen tino para tomar dobles cortinas desde el lado débil llevan a que las defensas contrarias sobre ayuden liberando a sus asignaciones primarias. Este tipo de situaciones son las que mejor explota, asistiendo a tiradores en las esquinas o simplemente aprovechando los doblajes que recibe para pasar la pelota al hombre liberado.

Devin Booker no tiene el alma del base tradicional, eso está claro, aunque ahí es cuando destaca su entendimiento del juego y su excelente lectura. Suele reconocer cuando hay un “miss match” provocado por un cambio de marcación o por una particularidad ocasional y aunque muchas veces sus compañeros no las aprovechen, él trata de usufructuarlas.

Hemos dicho que el ataque de los Suns gira en torno a las ventajas que provoca el propio jugador, de ahí es que no observamos con mayor frecuencia sistemas en los que el ex Kentucky organiza el sistema para que otro sea el finalizador. Su “usage“es el de un jugador élite de la liga (31.2 %) la pregunta que surge después de lo observado es qué ocurriría con compañeros con mayor talento para crearse su propio tiro o que tuviesen mejores porcentajes anotadores.

Kokoscov ha desempolvado una faceta de juego en Devin Booker que puede seguir evolucionando para darle al oriundo de Michigan, un salto cualitativo enorme en su carrera. ¿Cuál será su futuro como playmaker? No lo sabemos, pero algo está claro… es una tarea que puede realizar.

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