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El porqué del fracaso de Los Angeles Clippers

Los Clippers están cerca de desmantelarse y poner fin a la era Paul-Griffin sin ni siquiera llegar a Finales de Conferencia.

Keith Allison (CC)

Ganar el anillo de Campeón de la NBA es el culmen a un proyecto bien hecho. La piedra que da la satisfacción y el logro de haber conseguido algo que muy pocos tienen. Pero para llegar a él hay que tener la oportunidad, el talento y la suerte. Además, en el deporte existe un concepto llamado la actitud ganadora. Equipos o atletas auténticamente voraces que no solo tienen los recursos necesarios para aplastar a sus contrincantes, sino que también la actitud oportuna. Ese carácter que se saca en los momentos decisivos y que te hace estar un peldaño por delante. Un ejemplo muy claro de esto es Rafael Nadal.

Los Angeles Clippers siempre han sido el hermano pequeño de la ciudad de Los Angeles y siempre ha estado a la sombra del mayor, Los Lakers. Obligado, incluso, hasta a compartir habitación ha visto como la franquicia dorada y púrpura se cubría de gloria y ellos seguían sin besar el cielo de la NBA. Sin embargo, en los últimos años la tendencia cambió y mientras Los Lakers se hundían, los Clippers subían como la espuma. Invitando a pensar que al fin el hermano menor de Los Angeles obtendría su premio. A continuación analizaremos algunos de los motivos por los cuales Los Angeles Clippers comandados por el proyecto Paul-Blake-DeAndre no ha levantado el trofeo de Campeón de la NBA.

No aprovechar las oportunidades

Hay que remarcar que Los Clippers han tenido auténticos equipazos perfectamente capacitados para llegar a lo más alto. Pese a eso, no han sabido jugar bien sus cartas y se han quedado a las puertas en muchas ocasiones. Desde la llegada de Chris Paul en el año 2011, el equipo ha sido candidato al anillo, pero siempre han terminado en decepciones. En ese mismo año, los Clippers sufrieron muchísimo para eliminar a los Grizzlies (que lo hicieron en siete partidos) y en la siguiente ronda llegaron con un Paul tocado físicamente y fueron barridos por los Spurs.

Keith Allison (CC)

Y precisamente fueron los Memphis Grizzlies los encargados de acabar con las aspiraciones en 2012 dejando fuera al Big Three por sorpresa. La temporada 2013/14 también fue una auténtica decepción para los angelinos y es que después de realizar una de sus mejores regular season, de llegar a Playoffs en un estado de forma increíble y de derrotar en primera ronda de los Golden State Warriors de Stephen Curry. Los Thunder fueron mejores y acabaron con ellos en seis partidos. Mandando todas las esperanzas al traste y dejando a los Clippers sin disputar una Final de la NBA.

La campaña de 2014 a 2015

Pero si hay un en el que los fans de Los Angeles se podrían haber tirado de los pelos fue en 2015. Un año más los Clippers hicieron una regular season espléndida. Aunque los caprichos del destino hicieron que se tuviesen que enfrentar a los Campeones de la NBA del pasado año, los San Antonio Spurs. Una serie de un nivel épico que ganaron y se cargaron de esa manera a uno de los mejores equipos que la NBA había visto. Todo hacia pensar que ese sería el año, pero una vez más se toparon contra un muro enorme y los Houston Rockets les remontaron un 3-1 a favor y les privaron de las Finales de la NBA. Un año más decepción (y ya van unas cuantas).

Si hubiese que poner una fecha de muerte al proyecto de Los Angeles Clippers seguramente sería esa fecha. Lo tenían todo y estaban a un solo partido del objetivo. De enfrentarse a los Golden State Warriors y quién sabe si ganarles. Pero la lesión de CP3 fue demasiado y no supieron reaccionar. Un apartado de lesiones también digno de analizar porque tiene gran parte de la culpa.

 

La mala suerte de Clippers

Y es que en el deporte no sólo vale con ser buenísimo o saltar muchísimo, también tienes que tener suerte. Un factor que ocupa un importante porcentaje de las probabilidades de éxito y que si no juega a tu favor puedes meter muchísimos problemas. Principalmente porque es un aspecto que prácticamente no puedes manejar y que es muy complejo se evitar. Es por eso que si algo se puede afirmar sin ningún temor, es que Los Angeles Clippers no han tenido suerte. Y no estoy diciendo que con ella hubiesen ganado dos Anillos (que es posible), sino que podrían haber llegado mucho más lejos.

Verse Photography (CC)

El parte médico de lesiones de los Clippers es inmenso e interminable. Desde que Manning (jugador llamado a marcar un época) se rompiese los ligamentos, al destrozó de rodilla de Livingston y pasando por el primer año de Blake Griffin en la liga han pasado muchas cosas. Chris Paul se lesionó en el último partido de la serie contra San Antonio Spurs y le dejó sin jugar contra Rockets (hecho que les costó la eliminación). Por no hablar del año en el que perdieron a sus dos estrellas  (Griffin y Paul), y fueron destruidos por los Portland Trail Blazers. Este año más de lo mismo y es que Blake Griffin volvió a caer lesionado en el momento clave de la temporada y los Clippers perdieron el séptimo partido contra unos inexpertos Utah Jazz.

Así pues, el proyecto sigue sin dar resultados y ya han pasado más de seis años que empezó. Es por eso que jugadores como Chris Paul y Blake Griffin han salido a la agencia libre en busca de novias que les ofrezcan algo mejor de lo que tienen. Por no hablar de los rumores que apuntan a que DeAndre Jordan está en el mercado. Si todo ocurre en relación a lo que dice la lógica, este verano se desmantelará el equipo y los Clippers comenzarán una era de reconstrucción. Tuvieron proyecto, estrellas, un gran entrenador… pero hay veces que no es suficiente con todo eso. Llamadlo mala suerte o como queráis, pero los Clippers no han sabido rematar la faena (y oportunidades han tenido).

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