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Los mejores nómadas de la historia de la NBA

Os traemos una recopilación de los mejores jugadores de la historia que han triunfado con varias franquicias.

Hoy vamos con un tema interesante, y es que con la corriente actual del saltar de equipo en equipo a ver dónde pillas la grandeza, vamos a detenernos a pensar cuáles son los mejores nómadas de la historia de la NBA. En nuestro currículum queremos buscar a los jugadores que hayan sido All-Star en más de un equipo y que hayan dejado una imborrable huella en esos equipos en los que han tenido protagonismo.

Shaquille O’Neal, la dominación como rutina

Shaquille O’Neal es prácticamente el ejemplo perfecto como nómada en la Liga. Tras haber sido drafteado con los Orlando Magic, fue campeón en Los Ángeles Lakers y en los Miami Heat, rodando por varios equipos en la recta final de su carrera.

Paul Martínez (CC)

Shaq fue drafteado en el primer lugar en el Draft de 1992. Fue uno de esos jugadores que no admitían discusión a la hora de elegir con el primer «pick». Los Orlando Magic tenían incluso una camiseta preparada para él, con su número incluido. Tras una brutal temporada en LSU, ya dio muestras de lo que fue como jugador al promediar la friolera de 23,4 puntos y 13,9 rebotes por partido en los Magic. Fue All-Star ya en su primer año, pero lo mejor estaba por llegar. Su crecimiento era imparable y siguió escribiendo lo libros de historia de la franquicia de Florida. En su tercera temporada lideró al equipo hasta las primeras finales de la historia de la franquicia.

Sin embargo, en su primera Agencia Libre en 1996 decidió cambiar de rumbo. Los Ángeles Lakers abrían sus puertas a uno de los mejores pívots que hubo y habrá. Tardó cuatro temporadas en L.A. hasta conseguir su primer anillo y sus primer MVP de las Finales de la NBA. Pero eso no es todo, puesto que repitió la misma hazaña durante las dos siguientes temporadas. Además, también fue MVP en el año 2000. Su dupla con Kobe Bryant se recordará como una de las mejores de la historia de la competición.

A la vez que esta unión fue la fuerza, también fue una debilidad. Los crecientes problemas entre la Mamba y Diesel hicieron que la ruptura Shaq-Lakers fuera antes de lo que a muchos les habría gustado y pidió ser traspasado. Fueron los Miami Heat quiénes se hicieron con sus servicios, y no en vano. Dos años después ganaría el primer anillo de la otra franquicia en Florida con un Dwyane Wade inconmensurable.

Tras su exitoso paso por Miami, terminó pasando por los Cleveland Cavaliers, los Boston Celtics y los Phoenix Suns, cosechando varios All-Stars y reventando el carismómetro.

 

Moses Malone, el único a la altura de Shaq

Si hablamos de nómadas, este es uno de los que puede estar a la altura de Diesel. Ambos son los únicos jugadores en disputar un All-Star Game con cuatro equipos diferentes, que se dice pronto. Moses Malone, que falleció recientemente, es uno de los muchos jugadores que durante su carrera tuvieron la oportunidad de jugar tanto en la NBA como en ABA. En la segunda fue donde empezó su carrera, antes de acabar en los Houston Rockets, ya en la NBA.

Y fue aquí, donde Moses Malone empezó a forjar su leyenda. Un pívot bastante bajo por allá en los años setenta que se peleaba – y ganaba los rebotes contra cualquiera. Era un maestro del doble-doble. En su segunda temporada en la liga ya se alzó con el MVP. Ganó dos de hecho en Houston, antes de conseguir ser Agente Libre y tener la oportunidad de poner rumbo a otra ciudad. Moses Malone había dejado su huella en H-Town pero llegaba la hora de hacerlo en Philadelphia.

Allí en Philadelphia, además de sumar otro MVP a su palmarés, ganó su primer anillo como campeón de la NBA sumado al MVP de las Finales. Fue un equipo que tocó la gloria muy rápido pero no llegaron a volver a verse compitiendo por otro anillo. Tres años más tarde, Moses Malone ya tenía una nueva casa: los Washington Bullets. Este fue su  último gran equipo pues su declive empezó cuando se movió a Atlanta hasta llegar a su fin en Milwaukee con los Bucks. Moses Malone ya era historia.

 

Charles Barkley y la búsqueda del anillo

Si bien unos se mueven en busca de fama, gloria, o dinero; Chuck lo hizo en busca de lo que hace más grande a un jugador de baloncesto: el anillo de campeón de la NBA. Charles Barkley dedicó dieciséis años de su vida a perseguir ese sueño.  Los ocho primeros, en  Philadelphia. Los ocho siguientes, en Arizona y en Houston, pasando cuatro años en cada ciudad.

Muchos y buenos compañeros tuvo un Charles Barkley que era un jugador como la copa de un pino. Seguramente uno de los mejores jugadores de su posición en su generación y, por supuesto, en la historia. Se da la curiosidad de que es el compañero de trabajo en TNT de Shaquille O’Neal y que en su año rookie compartió vestuario con Moses Malone en Philadelphia. Todo queda entre nómadas. De hecho Moses Malone fue importante en su carrera por su ayuda a la hora de controlar el peso (algo que no siempre consiguió). Si bien en Philadelphia el sabor de boca fue algo agrio por su comportamiento y las maneras en las que acabó saliendo, hay que decir que fue el jugador encargado de soportar toda la presión en esa transición de los Malone, Erving etc. a unos nuevos Sixers que se quedaron sin alcanzar el mayor premio.

R24KBerg Photos (CC)

Sin embargo, en Phoenix enamoró desde el primer momento. En su primera temporada se hizo con un MVP que se le había resistido en Pensilvania. Pero por si esto no fuera poco, Chuck lideró al equipo de Arizona a unas finales de la NBA donde no pudieron alcanzar la gloria. Tras cuatro años intentando pelear por todo en Phoenix, fue traspasado a los Houston Rockets, donde ya había un glorioso equipo con jugadores como Hakeem Olajuwon o Clyde Drexler. Sin embargo, los ya vencedores de la NBA no pudieron repetir con un equipo que tenía demasiadas estrellas en la cuesta abajo de su carrera. Y sí,  Charles Barkley era uno de ellos puesto que su periplo en Houston tuvo una gran lacra: las lesiones. Estas acabaron con su carrera pese a que nunca persistió en su empeño de conseguir un título.

 

Kareem Abdul-Jabbar, el inigualable

Cuando hablamos de la carrera de un jugador, muchas veces obviamos su carrera universitaria. Si tuviéramos que hacer una mezcla de estos periplos junto a las carreras profesionales, aquí podríamos tener a un claro candidato a ser el mejor jugador de toda la historia.

El relevo generacional de Bill Russell como el mejor pívot del mundo sin ninguna duda. Su primera parada, fueron los Milwaukee Bucks. Allí ganó por supuesto el Rookie del año, tres veces MVP de la temporada, el MVP de las finales y su primer anillo… Todo lo que puede ganar un jugador de baloncesto ya lo hizo en Wisconsin. Pero eso no era suficiente.

El jugador, por temas extradeportivos (creencias religiosas), acabó pidiendo el traspaso a una gran ciudad. Los Ángeles fue su destino y los Lakers, por supuesto, lo recibieron con los brazos abiertos. Pese a que no fue fácil al principio, Kareem acabó ganando otros cuatro anillos de la NBA junto a leyendas del calibre de Magic Johnson, James Worthy o Michael Cooper entre otros. Sumó otro MVP y otro MVP de las finales a su palmarés individual. Tras 14 exitosos años en L.A., disputando muchas finales de la NBA, rompiendo récords a mansalva y siendo una fuerza dominante difícil de repetir, ponía un punto y final en su carrera. De haber caído en L.A. de primeras, quizá hubiera sido un «one club man», pero su pasión por el islamismo le llevó a querer juntarse con otros creyentes y eso hizo que una dinastía no fuera posible en Milwaukee.

Un «recordman» total, siendo el máximo anotador de la historia entre muchos otros récords y un carisma inigualable. Jamás caerá en el olvido su pelo afro y sus patillas al principio de su carrera, sus gafas y, por supuesto, el «skyhook», posiblemente el tiro más difícil de defender de la historia del baloncesto.

 

Wilt Chamberlain, el recordman

Los 100 puntos es ir a lo fácil, pero son muchos los récords que ostenta este jugador de época. Tras Bill Russell, el mejor pívot de sus tiempos y de la historia prácticamente. Si decíamos que entre nómadas se queda todo, pasamos de un Kareem Abdul-Jabbar que rechazó a los Globetrotters a un Chamberlain que se unió a ellos. Sin embargo, la farándula se queda atrás cuando hablamos de su carrera en la NBA.

Un jugador que, en su época como warrior (primero en San Francisco y después en Philadelphia) se topó siempre con el mismo muro: los Boston Celtics. Primero en las Finales de Conferencia y después en las Finales de la NBA, los verdes siempre se impusieron a Wilt Chamberlain y a sus Warriors en sus cinco  primeras temporadas en la liga, donde ya cosechó una abultada cantidad de premios y récords individuales – a destacar el MVP de la temporada.

En 1967 consiguió finalmente su primer anillo en Philadelphia… Con los Sixers. Tres años después de ser traspasado y rompiendo al fin su maleficio contra los orgullosos verdes. Además, consiguió otros tres MVP de la temporada en la ciudad. Al término de la siguiente temporada, el jugador fue traspasado a los Lakers, donde jugó  los últimos cuatro cursos de su carrera. De California a Pensilvania y de vuelta, el círculo se cerraba.

Wilt Chamberlain conseguiría en Los Ángeles su segundo anillo de campeón y su primer MVP de las Finales en 1972, pero ese iba a ser el principio del fin para él. Su cuerpo empezaba a pedirle parar así como lo hacían ciertas lesiones de rodillas puntuales.

 

Bonus track: los mejores nómadas en activo

En este apartado nos gustaría comentar algunos nómadas que, en un escalafón inferior respecto a las leyendas mencionadas hasta ahora, han sido muy importantes en la liga y aún están en activo. Nos centraremos en algunos que ya tienen cierta edad puesto que muchos, como LeBron James o Kevin Durant, ya han triunfado en dos equipos pero  pueden seguir aumentando un currículum tremendo en otras ciudades. Sin embargo, de los que vamos a hablar a continuación, empezamos a tener que hablar de jugadores que bien podrían vivir este año la última temporada en la Liga.

No podíamos empezar de otra manera: Jamal Crawford. Lo sabemos y os advertimos: esto es otro nivel. Jamal Crawford, sin embargo, será recordado como uno de los mejores sextos hombres de la historia del baloncesto. Tres veces ganador de este premio, es un jugador que ha cautivado a sus fans en ciudades como Los Ángeles (Clippers), Atlanta,  Chicago, Nueva York o Golden State, entre otros. Esta temporada afronta un nuevo reto en Minnesota, veremos si podemos seguir escribiendo hazañas de este hombre que alcanza ya los 37 años.

Richard Jefferson, tras jugar las siete primeras temporadas de su carrera con los Nets (donde llegó y perdió en las Finales), empezó su vida como trotamundos. Habiendo  superado sólo los dos años seguidos en un equipo tan  sólo en San Antonio, pasó por equipos como los Bucks, los Spurs, los Warriors, los Jazz, los Mavericks y finalmente en los Cleveland Cavaliers. Allí afronta este año su tercera temporada y la última en su carrera, esperando poder repetir el título que consiguieron el año pasado.

Keith Allison (CC)

Y no podía faltar por supuesto el jugador más viejo de la NBA. Vince Carter, que ya cerró su herida con Toronto, ha sido sin duda alguna uno de los mejores trotamundos de la historia de la Liga. El, en mi opinión, mejor matador de la historia, ha jugado en los Raptors, los Nets (con Richard Jefferson), los Magic, los Suns, los Mavericks, los Grizzlies y esta temporada lo hará para los Sacramento Kings, donde acabará la temporada con 41 años. Pues nada oye, que sean muchos más a poder ser, Vinsanity. 

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