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Los Mejores Momentos de la Carrera de Manu Ginóbili

La retirada del escolta argentino marca el repaso de la carrera de Manu Ginobili desde sus verdaderos inicios

Manu Ginobili y San Antonio Spurs 2014

Emanuel David Ginóbili nos ha dejado, el sentimiento es extraño para todo aficionado que ha crecido admirando desde que conoce el baloncesto a ese exterior eléctrico y de una creatividad inacabable. Desde el potro desbocado de largos cabellos que aterrizó en San Antonio después de dominar Europa hasta el jugador sereno pero con corazón que se retira con el amor unánime de toda la NBA, Manu es y será siempre un jugador especial. Argentina nos tiene acostumbrados a estos ídolos geniales, deportistas de talla mundial que igualan con puro talento cualquier aspecto negativo, pero con este se han superado.

Sin embargo, y evitando seguir el camino del gran Pelusa, Manu siempre trabajó muy duro fuera de la cancha para encontrar la mejor versión de sí mismo. Siempre centrado en una cosa, en ganar. Una trayectoria intachable y llena de acciones para la memoria que nos revela que no se ha ido un jugador extraordinario, sino una persona extraordinaria. Nuestro Andrés Villar, Bahiense como Manudona, nos resumió lo que significaba el ídolo de tantos argentinos para una ciudad que respira baloncesto en esta enorme pieza.

Formando parte de dos equipos de auténtica leyenda, de esos que quedarán para siempre en los libros de historia, Manu Ginóbili supo brillar en una constelación de estrellas como eran la Generación Dorada argentina y los San Antonio Spurs de Popovich. Dos grupos ejemplares, siempre unidos contra equipos de mayor calidad y desplegando un baloncesto que enamoró a una generación. Los títulos y premios en la carrera de Manu son imposibles de reunir en un solo artículo, pero intentaremos dejar huella de momentos estelares en la carrera de una leyenda cuatro veces campeón de la NBA.

 

Los Grandes Momentos de la Carrera de Manu Ginobili

 

«Voy a ser petiso» – 1993

Los ojos horrorizados del pequeño Manu miraban a su padre después de que el médico le dijese que lo más probable es que no superase el 1,90 de estatura. Y es que el físico de Manu Ginóbili fue siempre demasiado débil, demasiado enclenque para un jugador que se exprimía al máximo en el gimnasio. Buscó todos los medios posibles para vencer esa barrera física que le impediría jugar al baloncesto de mas alto nivel. Acabó por tomar un engrudo de batido a base de hígado, huevos y plátanos y por hacer ejercicios diarios para estirarse y crecer más.

Él iba a vencer a su naturaleza.

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Descenso del Bahiense Del Norte – 1994

Con 16 años pudo jugar para evitar el descenso de Primera de la Liga Local de Bahía Blanca del equipo de su familia, Bahiense del Norte. El Puerto Comercial de Ingeniero White, 2º de la segunda división ganó el lance y Manu se retiró desconsolado a su casa. Llamó a su familia pidiendo perdón y se encerró en su habitación entre gritos y sollozos, culpándose de perder su duelo. Solo su entrenador pudo superar una puerta cerrada a cal y canto y convencer al adolescente de que lo mejor de su carrera estaba por llegar.

Mezquer, aquel jugador adulto que desequilibró su baile personal, es ahora clasificador de cereales y todavía recuerda el día en el que venció al que sería el ídolo de su país.

Pocos conocen esta historia de cuando jugaba en Puerto Comercial. Lo charlamos con los amigos, pero no todos me creen. Me dicen ‘pobre pibe, lo cagaste a palos’. Pero yo les digo que nada que ver. Es más, cuando Manu salió campeón de la NBA, yo hablaba con mis hijos y los cargaba. Les decía ‘mirá hasta dónde llegó después de que jugó en contra mío – Mezquer a La Nación

 

Salida de Argentina – 1998

Como tantos otros talentos argentinos, decidió crecer fuera de su país. Superada una etapa juvenil y cadete en la que no era convocado con la Selección y los grandes equipos no se fijaban en él, emprendió una aventura en Italia. Primero en el Reggio Calabria ascendiendo a Serie A y luego en el Virtus Bologna, conquistando la Euroliga. En solo cuatro años Manudona pasó de la Segunda italiana a dominar el continente europeo, conquistando MVPs. La magia del jugador con melena necesitaba retos mayores, mucho mayores.

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Draft NBA – 1999

En 1999 ningún especialista en el Draft daba al exterior de la Reggio Calabria como elegido por las franquicias NBA. Manu, concentrado con la Selección argentina en un lugar recóndito de Brasil, decidió obviar la ceremonia y se fue a dormir. Su sorpresa fue mayúscula cuando le despertaron diciendo que el equipo que acababa de alzarse con el título NBA había reclamado sus derechos, que no se harían efectivos hasta 2002.

Otro gran robo de la franquicia de Texas, que con un #57, se llevó a uno de los mejores jugadores de su historia. Las dudas con el joven argentino eran grandes ya que en palabras de la propia gerencia de los Spurs hacía demasiadas cosas sin sentido, y esos miedos se asomaron en sus primeros pasos en la NBA.

Alguien me levantó en mitad de la noche y me lo dijo. Yo respondí: son los campeones de la NBA ¿Estás seguro? […] Sabía que las posibilidades de jugar no eran altas – Manu Ginóbili al San Antonio News.

 

En la Cima del Mundo – 2003

Su primer título NBA, tan solo un año después de debutar en la mejor liga del mundo, vino en el último año de David Robinson, el hombre que lo cambió todo en los San Antonio Spurs. Junto a Tim Duncan y Tony Parker, un trío de leyenda en Texas, consiguió vencer a los New Jersey Nets por 4-2 y hacerse con el primero de los cuatro títulos NBA que conseguiría. Con unos respetables 21 minutos por encuentro, Manu ya dejaba muy claro que estaba entre los mejores mientras Gregg Popovich se esforzaba por adaptarlo a un sistema y a una dinámica diferente.

La carrera del ’20’ de los Spurs solo podía crecer como la espuma en un entorno que poco a poco le liberaba de las ataduras iniciales a las que le sometía el cuerpo técnico americano. Manu era así y así había que entenderlo, desde las jugadas maravillosas hasta los tropiezos por adornarse demasiado.

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La Gloria Olímpica – 2004

En 2004, Argentina pudo subirse al fin a lo alto del pódium de unos Juegos Olímpicos en baloncesto. Los argentinos habían avisado en el Mundial de Indianápolis, con una medalla de plata con una selección joven, con talento y sobre todo, con hambre. El camino se teñía de épica desde el principio al ganar el primer partido con la famosa palomita de Ginóbili, que consiguió un game-winner de escándalo contra Serbia y Montenegro. Con 29 puntos en unas semifinales históricas, Ginóbili lideraba a su país pasando por encima de una Selección americana plagada de bajas y con serios problemas de humildad. El esfuerzo y talento de los argentinos fue demasiado para las estrellas de la NBA y el país vivió una noche para el recuerdo junto a toda la comunidad latina que les apoyaba.

Y es que la Generación Dorada vivió unos años de esplendor alcanzando el oro en Atenas 2004 y el bronce en Pekín 2008. Los Carlos Delfino, Fabricio Oberto, Luis Scola, Andrés Nocioni y Leonardo Gutiérrez alcanzaron el máximo logro de la historia del básquet argentino y Manu Ginóbili fue nombrado el mejor jugador del torneo, inmortalizando las diabluras del ‘5’ en las mentes de todos sus paisanos.

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Selección para el All-Star – 2005

La primera de sus dos nominaciones al All-Star (2005 y 2011) fue muy importante no solo para el baloncesto argentino, sino para toda la comunidad internacional en la NBA. Un jugador formado fuera de USA y que jugaba con un estilo descarado impropio de una NBA marcada por el músculo y el talento de laboratorio. Sus recursos de fantasía y su garra pasaron de enamorar al público y se ganó el apoyo de entrenadores, prensa y jugadores. Quién sabe si jugar en un mercado mayor le hubiese dado más apariciones en el Partido de las Estrellas…

Este sería el año de su segundo anillo (y curiosamente único como titular), esta vez como jugador central del equipo comandado junto a Tim Duncan y Tony Parker.

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El Banquillo – 2007

En enero de 2007, Gregg Popovich decidió mover a Manu Ginóbili desde la titularidad al banquillo, desde donde podía tener más importancia ofensiva y mantener el ritmo de los Spurs durante los 48 minutos. Su importancia espiritual en el equipo no disminuyó y siguió siendo capital en los minutos finales, pero su nombre se escuchó mucho menos en las alineaciones titulares cantadas por los speakers. Este movimiento, sacrilegio para muchos de sus fans, convertiría a Ginóbili en una estrella desde el banco, algo poco común en una NBA plagada de egos.

Las circunstancias eran perfectas en un vestuario equilibrado y sin grandes luchas, donde Ginóbili siguió manteniendo su peso específico y rango en la pista. Al año siguiente conseguiría el premio al mejor 6º Hombre de la NBA, un verdadero hito en su carrera. En las siguientes 9 temporadas (excluyendo la 2010/11), solo jugaría 38 partidos de titular, principalmente por lesiones de compañeros o ajustes tácticos puntuales.

Creo que no he admitido esto, ni siquiera a mi staff. Pero si Manu no hubiese estado de acuerdo, hubiese sido titular. Lo que hubiese dicho, se habría hecho. Se lo merecía. – Gregg Popovich

 

 

Rey del Game-Winner – 2013

Manu ha destacado siempre por sus recursos hacia el aro contrario, el Rey del Euro-Step consiguió armar un arsenal de movimientos que volvían loco a sus marcadores. Cuando la defensa esperaba un movimiento, Manu lo iniciaba y lo convertía en otro, siempre brillante, siempre intuitivo. Por ello, Gregg Popovich lo empleó como finalizador en un gran número de jugadas, especialmente en el crunch time. Una gran prueba de ello fue la eliminatoria de Playoffs de 2013 ante los crecientes Golden State Warriors. Con Tim Duncan enfermo en el banquillo y una desventaja de 16 puntos a falta de cuatro minutos del final del Game 1, los Spurs se enfrentaban a la historia ya que nadie había conseguido en 392 intentos superar ese déficit.

Los de Gregg Popovich se enfundaron el traje de faena y poco a poco se pusieron a tiro de la machada. Con 3,4 segundos por jugarse y habiendo fallado los siete anteriores tiros, la bola cayó en las manos del exterior argentino que enchufó un triple sobre la bocina marca de la casa. El idilio con la bocina continuaba, y los Spurs seguían siendo una potencia en la NBA.

 

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Un Equipo Imparable – 2014

Uno de los mejores equipos ofensivos de la historia del balón naranja. Los Spurs de la 2013/14 fueron una máquina de triturar con un juego de pase y movimientos corales que derrotó con insultante superioridad al Big Three de Miami en su máximo esplendor. Manu Ginobili fue uno de los líderes e influencia directa de un estilo que encajaba perfectamente con sus habilidades. La cima de los valores de los San Antonio Spurs se alcanzaron ese año, lejos de aquel equipo defensivo y correoso con el que se encontró Manu a su llegada a la NBA. El argentino acabó jugando a lo que más le gustaba, y ganó haciéndolo. Sería el cuarto y último trofeo de una cabalgada mítica.

Una rúbrica genial a una carrera marcada de éxitos para Tim Duncan y sus compañeros, pero ellos querían más.

 

Vía San Antonio Spurs

 

La Retirada de la Selección – 2016

Toda gran historia llega a su fin, y el equipo de Manu siempre fue la Selección. Esa que le fue negada de chiquito pero con la que alcanzó los metales desde que fue llamado a filas. Desde 1999, y siempre que su cuerpo y sus equipos le dejaron participar, Manu conquistó junto a la Generación Dorada tres oros, dos platas y dos bronces en competiciones FIBA, incluyendo la plata del Mundial de 2002. Los dos grandes triunfos de su Selección en 2004 y 2008 pusieron a Manu en el Olimpo de los atletas argentinos.

Manudona siempre jugó con corazón y agresividad en todos sus equipos, pero con la Selección se dejó el alma. Lesionado en contra USA en 2008 y apeado de la Final Olímpica, decide ignorar a los Spurs e intenta jugar la pelea por el bronce con un tobillo en muy mal estado. Se retira de la rueda de calentamiento llorando por no poder ayudar a sus compañeros, el equipo se rehace y le dedica la victoria.

Estandarte de la mejor generación que ha vivido el baloncesto no americano y no soviético, junto a Luis Scola, El Chapu Nocioni, Fabricio Oberto y otras leyendas, Manu dio su último esfuerzo en los JJOO de Río 2016, donde se volvió a encontrar con el Team USA. Tras una derrota lacrimógena pero esperada, el ‘5’ de la selección dejaba a su verdadero equipo para siempre en una entrevista en directo y hecha por su hermano Leandro.

 

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Una última cabalgada – 2018

En un último año convulso en el que Tony Parker, Kawhi Leonard y Danny Green, compañeros de innumerables batallas, han acabado abandonando la franquicia que les hizo tocar la gloria. Manu Ginóbili nos dejó los que pocos sospechábamos eran los últimos destellos de la leyenda argentina, llegando a rozar el All-Star. Con su estrella en el dique seco y un equipo muy corto de talento, los Spurs se las vieron y desearon para entrar en Playoffs, poniendo un peligro una racha que comenzó Tim Duncan.

La 1ª ronda de Playoffs ante los Golden State Warriors fue una batalla desigual en la que solo el talento puro de Manu y algún coletazo de LaMarcus Aldridge o Rudy Gay sirvieron para presentar algo parecido a una batalla. La única victoria en la serie acabada en 4-1 estuvo marcada por la garra del argentino que contribuyó decisivamente en una serie triste hasta para los campeones.

 


 

Y así se nos va un mito que no deja enemigos atrás, al que todas las personalidades del baloncesto se rinden cada vez que tienen ocasión. Porque nunca fue el mejor jugador del mundo, pero desde aquel niño enclenque que veía que no llegaba a la Liga Nacional argentina a la leyenda en la que se ha convertido hay un factor diferencial, un carácter competitivo de primer orden.

A Manu siempre habrá que recordarle así, con la pelota en las manos, en carrera y con esa media sonrisa que indicaba que ya sabía cómo volver a burlar al defensa que tenía delante. #GRACIASMANU

Fuentes: ESPN, La Nación , NBA

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