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Playoffs

Marcus Smart solo hay uno y ha vuelto

Es el alma de Boston Celtics, el referente de la afición, el favorito de Stevens y el terror del rival. Marcus Smart ha vuelto.

Marcus Smart calienta antes de un partido

Marcus Smart calienta antes de un partido | Guillermo Mayol (The Wing)

Y para desgracia de los Bucks, juega en Boston. Volvió para el game-5 tras casi dos meses fuera y marcó el partido y, muy probablemente, la serie. Solo en el segundo encuentro los Celtics llevaron la iniciativa; ayer mandaron de principio a fin, con aprietos en ataque pero una solidez defensiva no vista hasta entonces. Marcus Smart ha vuelto.

En el box-score, para los que no vieron el partido, se reflejan solo los nueve puntos con un pobre 2/7 en tiros, cinco rebotes, cuatro asistencias, tres tapones y un robo, además de cinco pérdidas. Ninguna locura, nada extraordinario. Lo que no refleja son las sensaciones, la intensidad, el heroísmo. El poner por encima del bien propio al equipo, siempre.

El volver de una lesión tras fracturarse el dedo al lanzarse por un balón suelto y a los 30 segundos, lanzarse a por un balón suelto sin importar caer en la mano lesionada.

Marcus Smart y el anti-box-score

La estadística rápida no dice que los tapones, los tres que puso, fueron dos a Antetokounmpo y uno a Middleton, los mejores hombres de Milwaukee. Tampoco revela que las dos últimas asistencias fueron, en este orden, para romper un parcial en contra y desde el suelo en el último minuto para firmar el +7. Sí, desde el suelo. O el alley-oop marca de la casa con Horford. Factoría Smart.

No dice que los dos tiros que anotó fueron clave: el primero un 2+1 para poner +5 a los Celtics, primera brecha. El segundo cuando los Bucks se pusieron a cuatro puntos al inicio del último periodo, por encima de Maker y Middleton. Tampoco dice que el último rebote, el quinto, servía para cerrar el partido tras el tiro libre fallado por Middleton. Lo siguiente, su asistencia desde el suelo.

El paradigma del Celtic Pride

Ayer Smart volvió y el TD Garden, por un segundo, en medio de un game-5 con 2-2 en la serie, se paralizó y solo tuvo ojos para él. No es el mejor, está lejos incluso de los Horford, Tatum o Jaylen. Pero es su Smart, el único que pone en pie a un pabellón entero en defensa, en una bola suelta y que tiene licencia para tirar. Porque cogerá el rebote.

Esa es la confianza que tienen sus compañeros en él. Jaylen Brown: «Si tengo que poner mi dinero en alguien, no importa el deporte, lo pongo siempre en Smart». Al Horford: «Es el alma de nuestro equipo». Terry Rozier: «Hace que quieras salir ahí, jugar e ir a la guerra con él». ¿Más ejemplos? Brad Stevens: «El box-score nunca te dirá la noche de Marcus Smart». Hasta sus rivales: «Va a hacer todo el trabajo sucio, no físico, de intensidad. Sabíamos que venía a eso» decía Middleton.

«Cuando llegué al vestuario y sabían que iba a jugar, todo el mundo empezó a aplaudir y a gritar». Y Marcus tiene un objetivo: «Nada cambia, nuestra mentalidad es la misma que en el partido de hoy. Salir y ganar». Milwaukee, estáis avisados. Marcus Smart solo hay uno, pero ha vuelto.

 


 

El duelo que todos esperábamos. Terry Rozier le llamó Drew tras romperle la cintura. Bledsoe respondió que no tenía ni p*** idea de quién era y por fin, en el quinto partido, llegaron a las manos. Los bases se encontraron y la jugada acabó con técnica para T-Ro y flagrante para Bledsoe. Y luego, triple de Rozier y mensaje al banquillo de los Bucks [minuto 1:42 en adelante].

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