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¿Por qué Marcus Smart debería seguir en Boston?

Este verano, el escolta queda libre y Ainge tendrá que decidir si renueva o no al favorito de la afición.

Marcus Smart en el calentamiento pre partido | Guillermo Mayol (The Wing)

Se presenta un verano interesante para Ainge. Es gracioso pensarlo cuando hace solo ocho meses deshizo al equipo que consiguió el seed 1 y unas finales de conferencia, vendió el pick 1 y mandó a su jugador franquicia al rival directo. Pero el reto este año es completamente distinto: renovar a la pieza que hace del bloque especial.

Marcus Smart acaba contrato y será, desde el 30 de Junio a medianoche, agente libre restringido. El contrato rookie del escolta finaliza y tras la no renovación en Octubre, Smart escuchará ofertas de la liga. Y Boston tiene únicamente el derecho de igualarlas.

 

Marcus Smart I de Boston

Pero salir sería un error grave para Smart. Boston le ha encasillado en el rol de héroe de la noche y la afición le tiene en un altar. Es el «pirómano del Garden» y por qué no, también del equipo. Sus winning-plays son una forma de vida: un rebote ofensivo en el último cuarto, un robo extremo, una falta en ataque o las cobras ©, pese a romperse un dedo. Heredero absoluto de Rodman.

Y pocos equipos en la liga pueden prometer a Smart estas aventuras con el postre final de ser candidato a ganar el anillo en los próximos años. Boston está a día de hoy a dos partidos de jugar las finales de la NBA sin Hayward y Kyrie. Ambos deben volver el año que viene, igual que Jaylen, Tatum, Horford, Morris o Rozier, por citar algunos.

Es el jugador más veterano de la plantilla y el alma de estos Celtics. Juega los minutos calientes, defiende a las estrellas rivales y tiene libertad para decidir qué hacer, cuándo hacerlo. De Boston ha hecho un hogar y Boston ha hecho de él un jugador de los Celtics. Y pocos premios mejores que ese hay, que soñar un día colgar del techo del TD Garden.

 

Salir de Boston no es fácil

Será la mano de Stevens, la cuna del Garden o la cerveza Samuel Adams, pero los jugadores que en los últimos años han salido de Boston, no han vuelto a rendir igual. Kelly Olynyk o Jonas Jerebko han encontrado fortuna con Snyder y Spoelstra; Zeller ha acabado en el fondo de la rotación de los Bucks y Sullinger en China. Todos ellos en algún momento fueron titulares. Pero el caso se agrava con los jugadores exteriores.

Evan Turner pasó de go-to-guy a firmar un contrato monstruoso con Portland. Hoy es el gran problema económico de los Trail Blazers; Avery Bradley, pieza clave del engranaje defensivo de los Celtics ha desaparecido en los Pistons, que lo acabaron mandando a los Clippers. Gerald Green fue agente libre por siete meses; Jordan Crawford, jugador de la semana, buscando contratos de 10 días y Pressey en Barcelona. Solo Crowder, después del via crucis en Cleveland, ha encontrado la luz también en Utah.

El caso que más se agrava es el de Isaiah Thomas. De anotar 28.9 por noche tirando un 54.6% en effective field-goal a los 15.2 de este año (cifra más baja desde 2013) y un career-low de 43.8% en pista. El drama de la lesión influye, por supuesto, pero es evidente que IT en Boston vivió una luna de miel de dos años y medio.

Isaiah Thomas cabizbajo con los Cavaliers en el mes de Enero | Guillermo Mayol (The Wing)

El mercado está seco

Cuando Lou Williams, el jugador más atractivo en el pasado mercado de traspasos, firmó una renovación a la baja con Los Angeles Clippers, el mundo NBA se dio cuenta de un problema real: los equipos no tienen dinero. El grifo está cerrado, los millones comprometidos y la salud económica de las franquicias en duda, al menos en el payroll. Muy pocas franquicias pueden permitirse hoy en día dar 15 millones a un jugador del nivel de Smart: no es una estrella.

Eso beneficia a Boston, por supuesto. Pero juventud, divino tesoro. El que firme este verano, será solo el segundo de los muchos contratos que Smart va a sellar en su estancia en la NBA. Y si renueva por cuatro años, su siguiente firma llegará con 28, peak competitivo. Al que podría llegar, como hemos dicho, con algún anillo en la mano.

El primer contrato es para hacerse famoso.
El segundo, para hacerse rico.

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