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Los tiros libres: «un problema recurrente»

Los tiros libres estan en boca de todos. Les traemos un análisis de las cuestiones que intervienen en dicha situación.

Los tiros libres son algo más que un acto mecánico

Klay Thompson en el calentamiento practicando tiros libres

Pasa el tiempo, pasan los años y las discusiones sobre qué es lo que influye en los tiros libres, y sobre todo en sus fallos, va creciendo a pasos exponenciales. Desde «The wing» les traemos un análisis pormenorizado de esta situación tan particular del juego.

El partido se detiene en su vorágine habitual, jugador X va a la línea de tiros libres en busca de lo que parecen ser dos puntos fáciles: recibe el balón del árbitro. De momento este le dice…“two shots”, el ejecutante respira profundo, pone su vista en el objetivo, trata de concentrarse (inhala y exhala cual practicante de yoga) hace su rutina de turno, flexiona las piernas cuadra los brazos dispara y pum…la pelota no entra en el aro.

¿Cuántas veces hemos presenciado este tipo de situación? En la NBA de hoy, parece ser algo recurrente, y ya no son solo los jugadores altos y toscos  los que quedan expuestos a un shaqtin a fool, si no que aquellos que tendrían que pasar por “la línea de los suspiros” como un trámite de oficina están quedando retratados.

 

Implicaciones técnicas en los tiros libres

Se sorprenderán de la cantidad de cuestiones y elementos propios y exógenos que intervienen en un momento tan trivial como un lanzamiento libre. Alcance físico, técnico, psicológico y de contexto, harán de esto una aventura por demás compleja.

Empecemos por la distancia: el lanzador tiene que tomar el disparo desde una longitud de 4.60 metros, pero desde el momento reposo, hasta que la pelota llega al aro, hay varias cosas que considerar.

Angulo de tiro, altura del mismo, velocidad, altura máxima, velocidad de aproximación al objetivo, posición horizontal de lanzamiento (ver video) etc.

 

 

Según la ortodoxia y los estudios realizados por varios expertos, hay un patrón recurrente que se puede llegar a calificar como de “tiro estándar”, pero no se ha llegado a conclusiones concluyentes porque replicarlas son muy difíciles teniendo en cuenta que los tiradores son, morfológica y psicológicamente distintos.

Lograr fluidez y un movimiento uniforme es lo que se podría rescatar como un parámetro medio para convertir los tiros libres, pero para esto, la práctica y sobre todo las características de juego del ejecutante son muy importantes.

Si observamos quienes son los jugadores que mayores porcentajes de efectividad tienen, llegamos a la conclusión de que aquellos que desarrollan su juego en el perímetro suelen tener mayor acierto indistintamente de su altura o posición. Hay casos particulares (siempre los hay) pero en definitiva si éste toma disparos asiduamente en distancias superiores a los cuatro o cinco metros tendrá mayor asertividad.

La motricidad fina es uno de los puntos más importantes y eso explica por qué los hombres altos suelen ser menos eficientes en este tipo de tiro. Cuanto mayor musculatura y dimensiones corporales menos motricidad fina se tiene.

El caso de Dwight Howard, puede explicar el punto anterior. Su juego se desenvuelve en cercanías al aro, no acostumbra a tomar lanzamientos mayores a los dos o tres metros y su altura, peso y musculatura impiden que logre poner el codo en posición de 90 grados y sostener la pelota de manera adecuada.

 

 

La altura y dimensiones de las manos no parecen ser determinantes, tanto como dónde y cómo desarrolla el juego quién ejecute los tiros libres. Kawhi Leonard tiene unas manos gigantescas, pero su acierto está por encima del 80%. Este toma disparos en posiciones alejadas del aro con asiduidad y con un índice de efectividad muy alto.

Rajon Rondo es poseedor de unas manos tan grandes como las de Leonard, pero su capacidad de conversión de posiciones alejadas del aro es pésima, lo que repercute claramente en su nivel de tiros libres (y otras cuestiones que veremos más adelante).

Si a todo esto, sumamos el contexto y las cuestiones de tipo psicológicas, podremos entender lo complejo de analizar este tipo de situaciones de partido.

 

La psicología de los tiros libres

Drummond y sus problemas con los tiros libres

Voy a pasar a desarrollar el punto que considero más importante en la ejecución de los tiros libres: el factor psicológico.

En un deporte colectivo como el básquet en donde la distribución de la responsabilidad es compartida, el momento de la ejecución de los tiros libres va a contramano del contexto general del juego. Uno se encuentra solo, todas las miradas están puestas en uno, no tiene oponentes en frente y solo depende de cuan diestro sea para sortear el peso de la situación.

Voy a exponer el ejemplo más cercano, el mío propio: yo era un excelente tirador de tiros libres cuando practicaba este deporte de manera competitiva, solía convertir por encima del 80% de mis lanzamientos (hasta era el encargado de cobrar las faltas técnicas). Luego de estar alejado de las canchas por un tiempo prolongado, he vuelto a la competencia y para mi sorpresa, mi nivel de ejecución se ha vuelto bochornoso (por ser generoso).

El paso del tiempo y estar alejado de situaciones competitivas, sumado a la falta de entrenamiento han hecho mella en mí. Cuando consulté a mi psicólogo amigo, Víctor Mora, por dicha cuestión, este me dijo que la confianza cobra un factor crucial a la hora de lanzar al aro, podríamos hablar del “síndrome del tirador”: si este está seguro en que va a anotar, es más probable que lo haga que si no lo está.

DeAndre Jordan ha confesado que muchas veces solo quiere no ejecutar un “air ball” para no quedar expuesto al ridículo y otros han declarado que Dwight Howard y Andre Drummond (pésimos tiradores) suelen acertar por encima del 70% en los entrenamientos.

La confianza en uno mismo, su visión del rol que ocupa en el equipo, cómo cada jugador se lleve con la presión o las situaciones de responsabilidad, impactarán en sus porcentajes tanto a favor, como en contra.

Rajon Rondo, del que hemos hablado antes, es considerado un mal tirador, pero cuando la presión y la responsabilidad subía (Playoffs) ha llegado a rozar el 70% de acierto y aumentado la cantidad de veces que va a la línea de tiros libres.

El contexto del lanzamiento, la relación narcisista del jugador y otras cuestiones más complejas intervienen también en todo esto. No es lo mismo tirar un tiro libre en el minuto dos de juego, que para definir un campeonato. Las responsabilidades y presiones varían tanto como las técnicas.

Conclusión

Hablamos de técnica, de motricidad fina, de asiduidad y costumbre y de factores psicológicos, claramente no existe un factor único a la hora de hablar de la ejecución de los tiros libres. Lo que queda claro es que, si desde pequeño, el jugador realiza un juego más versátil y no tan uniforme, practica la técnica y se expone a situaciones en las que tenga que tomar responsabilidades, el nivel asertivo aumentará exponencialmente.

Es un coctel necesario para pasar por “la línea de los suspiros” de la mejor manera posible, por lo tanto, es momento de que esta situación de juego sea trabajada desde pequeño seriamente y no solo como “algo más”, para que llegado el momento, los jugadores profesionales no se expongan al ridículo y ayuden a su equipo a apuntalar aquellos puntos que más fácil acceso se tiene.

En definitiva, es como me repetía mi padre una y otra vez: “Hijo, este deporte es fácil, el que gana los rebotes y mete los tiros libres se llevará el partido”.

 

Fotos: Scott Daniel Cooper starting5online.com

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