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Lonzo Ball, un triple-doble y las falsas impresiones

El joven pilar de Lakers ha visto en su breve carrera como ya era duramente sentenciado dado su irregular inicio.

Lonzo Ball

Sporting News

Lonzo Ball estaba logrando dejar asombrados a todos los aficionados de la NBA durante sus primeros partidos como profesional, aunque no precisamente de una forma demasiado positiva, pues hasta la pasada madrugada su mayor hito giraba en torno a ser el peor tirador de la historia tras los 12 encuentros iniciales de la liga, un dato que, aparentemente, ya era suficiente como para tacharle de «bust«, o fracaso, a gusto del consumidor.

Sin embargo, como hemos indicado, la pasada madrugada ocurrió un suceso que ciertamente podíamos esperar tarde o temprano dadas las características de su juego, y este no fue otro que el logro de sumar un triple-doble en la NBA. Aunque lo cierto es que este triple-doble por Lonzo Ball no fue uno cualquiera, pues logró convertirse en el jugador más joven de la historia en conseguirlo.

¿Hemos de suponer ahora que las cosas ya han cambiado y Lonzo Ball sufrirá un repentino y brusco giro de 180º en sus actuaciones? Probablemente no, pero no por ello hay que entrar en derecho de enterrar a un jugador de 20 años que todavía no ha llegado a la veintena de partidos. Queda mucha temporada por delante y el joven Ball tendrá momentos para brillar, e inevitablemente, de volver a caer en las sombras.

 

Sentencias a la fuerza

Posiblemente no haya existido un jugador en toda la historia del Draft que, sin llegar a ser la elección número uno del mismo, haya sido capaz de generar todo lo que se ha encontrado a su alrededor. Obviamente, no todo jugador de lotería cuenta con un padre cuyas palabras tienen un mayor impacto de lo que llegó a tener su juego, y más obvio todavía, esto tiene tan buenas como malas repercusiones.

Lonzo Ball llegaba a la NBA con un increíble marketing a sus espaldas generado por su progenitor, el genio LaVar Ball, y mientras que esto le prometía desde un buen principio una cantidad de millones de dólares que muy pocos jóvenes a su edad han llegado a ver jamás, también provocaba que la presión y las expectativas sobre su juego alcanzaran unos niveles completamente desorbitados.

A día de hoy Lonzo sigue contando con unos porcentajes de acierto que solo pueden tacharse de aberración, situándose en un 30.5% en tiros de campo, secundado por un 36.2 eFG% y un 37.4 en TS%. Como es entendible estos datos han provocado un gran número de críticas, pero inexplicablemente parece haber sido suficiente ya para muchas voces estridentes como para sentenciarle, condenándolo al fracaso.

 

Resulta especialmente llamativo que alguien se sienta en posición para exclamar algo semejante cuando en muchas ocasiones, no es hasta el tercero o incluso el cuarto año de un mismo jugador que este puede lograr al fin comenzar a encontrarse a sí mismo en la competición y empezar a desplegar su juego de la mejor forma posible, algo que esta temporada estamos viendo en algunos profesionales como Aaron Gordon, Jeremy Lamb o D’Angelo Russell, entre otros.

Además, tampoco iría mal darle algo de cancha a un joven como Lonzo Ball que lejos ha actuado habitualmente de las palabras de su padre; es más, en las declaraciones posteriores a lograr convertirse en el jugador más joven en la historia de la competición en sumar un triple-doble, asumió la actitud lógica, y esa fue la de entender que su gran hito no sirvió para conseguir lo más importante: la victoria de los suyos.

 

Potencial real, por mucho que pese

Que los primeros compases de Lonzo Ball no hayan sido posiblemente como muchos esperaban, no quiere decir que de forma súbita haya perdido todo el potencial que aguardaba en su juego. Si bien es cierto que en la NCAA se le pudo ver con una tremenda eficiencia con su lanzamiento, lo cierto es que el valor real de Lonzo residía en todo aquello que era capaz de hacer más allá de meter el balón en el aro.

En su histórica noche, dejando a un lado sus 19 puntos con un gran acierto general, Lonzo Ball acumuló 13 asistencias, 12 rebotes, 3 robos y 4 tapones, una forma de sumar números que muy pocos jugadores son posibles de igualar, y demostrando capacidad para afectar el juego en ambos lados de la cancha, algo que cada día se aprecia más en la NBA.

La realidad es que a pesar de que no podemos esperar ver a día de hoy a Lonzo Ball sumar un triple-doble noche sí y noche también, es un jugador que ha nacido para tener esa misma capacidad, o por lo menos para tenerla con bastante mayor solvencia que gran parte de jugador de la liga. Un guard destinado a pasar su carrera produciendo a alto nivel de muchas formas diferentes.

Dejando a un lado la producción de valores tangibles, es innegable que Lonzo Ball cuenta con un talento natural que le permite entender el juego y reaccionar acorde con ello (aunque hoy en día todavía debe ajustar su toma de tiros). El base de Lakers no ha dejado de ser lo que siempre fue: un tremendo generador capaz de encontrar a sus compañeros en prácticamente cualquier situación.

El talento no se pierde ni se gana repentinamente, el talento se posee y se desarrolla (e incluso en ocasiones se desarrolla sin llegar a tenerse previamente). La carrera de Lonzo Ball no ha hecho más que comenzar y le quedan muchos años por delante para trabajar en su juego y encontrar su lugar en la liga, un lugar que no cabe duda tiene y seguirá teniendo.

 


 

Tras todas estas líneas, la idea clara a transmitir es simplemente una: paciencia. Puede que algunos jugadores hayan sido capaces de tener un impacto inmediato en su llegada a la liga, y lo cierto es que incluso este mismo año lo estamos viendo con algunos como Jayson Tatum, Ben Simmons o Lauri Markkanen, entre otros, pero eso no quiere decir que en última instancia vayan a tener una carrera mejor que Lonzo Ball.

Si fallar es necesario para triunfar, qué mejor momento para Lonzo que hacerlo en sus primeros compases en la NBA. Aún quedan prácticamente 70 partidos por delante en un año de rookies que está siendo muy emocionante, por lo que en lugar de comenzar a colgar carteles de fracaso y superestrella, es mejor esperar y ver progresar a todo y cada uno de los diamantes en bruto que han debutado este año.

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