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Playoffs

Lesiones, suerte y asteriscos

¿Es válido restar mérito a un título por jugar ante un equipo con bajas? Es momento de debatir y recordar.

¿Vale menos el anillo de 2015 que el de 2018? ¿Hemos de menospreciar el título de 2010 más que el de 2008? ¿Por qué estoy planteando tantas preguntas incoherentes? Porque toca, por las lesiones. Golden State perdió el tercer partido de las NBA Finals sin Kevin Durant, Klay Thompson y Kevon Looney. El center será baja toda la serie, el dos veces Finals MVP ya se ha perdido tres partidos – y sigue siendo duda para el cuarto — y Klay sigue siendo una incógnita. ¿Vale menos este anillo?

Las lesiones son un habitual en el deporte, por desgracia. Y la NBA es una maratón, una competición de resistencia donde gana el mejor, siempre que llegue vivo al final de la carrera. Los tratamientos médicos, el famoso load management o la profundida de banquillo son claves, pero también lo es la suerte. La de no tener lesiones, y que al rival le pueda faltar o no un jugador clave.

Pero ha pasado durante muchos, muchos años.
Demasiados incluso.

Kevin Durant Klay Thompson Golden State Warriors Spurs NBA

Guillermo Mayol (The Wing)

El anillo vale lo mismo

En 2015, LeBron James se presentó en las NBA Finals con Dellavedova, Tristan Thompson, JR Smith y Mozgov como compañeros en el quinteto titular, un equipo que probablemente hoy no haría playoffs en el Oeste. Consiguió dos victorias ante los Warriors de Kerr en su primer anillo, además de promediar 35.8 puntos, 13.3 rebotes y 8.8 asistencias. Aquel primer anillo, jugando contra unos Cavs sin Love, lesionado en primera ronda, y Kyrie, lesionado en el primer partido de las finales, se le puso un asterisco. Pero vale igual.

Unos años antes, en 2010, pudimos volver a ver las mejores finales posibles. Boston y Lakers se encontraban en playoffs por undécima vez, siempre en las NBA Finals evidentemente. Con 3–2 y la serie volviendo al Staples, Kendrick Perkins salió lesionado en el minuto seis del sexto partido: no jugó en el séptimo y definitivo, Pau Gasol promedió 18+15 sin él y los Lakers repetían anillo. Con Perk, la serie habría sido muy distinta. Pero el anillo suma igual.

Más Lakers. En 1989, en plena efervescencia de los Bad Boys y antes del régimen totalitarista de Michael Jordan, Pistons y Lakers del showtime se encontraban en las finales. Y maldita desgracia, Isiah Thomas se torcía el tobillo a mitad del sexto partido. Anotó 43 (25 en el tercer cuarto), pero para el séptimo llegó con una importante cojera y los Lakers se llevaron el anillo. Y el banner está colgado.

Un año después, en 1990, Detroit se vengó en un sweep contra unos Lakers sin Byron Scott, lesionado antes del primer partido, y Magic Johnson, lesionado durante el segundo. También en 1980 los Lakers perdieron a su mejor jugador, Kareem Abdul-Jabbar cayó lesionado en el quinto partido, pero esta vez fue Magic Johnson el héroe y consiguió el anillo para los Lakers, ejerciendo de center. Como contexto: Magic era rookie. La suerte da y quita por igual.

Una desgracia que marca temporada

La lista puede seguir quilómetros si nos vamos a lesiones que privaron a equipos de hacer incluso finales. Podemos hablar de los Kings de Adelman y la lesión de Peja Stojakovic en las semifinales del Oeste de 2002 o la rotura de ligamento de Chris Webber un año después. No han vuelto a ganar una serie de playoffs desde 2004.

Nowtizki se perdió los últimos tres partidos de las finales del Oeste ante los Spurs tras una lesión de rodilla (con 1-1 en la serie), tras tener el mejor récord de la NBA. Spurs en seis. Peor aun Sam Cassell en las finales del Oeste de 2004, donde cayó lesionado en el primer minuto de la serie: jugó con problemas físicos y los Lakers se impusieron en seis.

La lista puede seguir ad aeternum. Joe Johnson semifinales del Oeste en 2005, Yao Ming misma ronda en 2009, Kevin Garnett perdiéndose los playoffs esa misma temporada o los Bulls del Rose MVP en 2012 viendo como en la misma serie, Derrick y Noah caían lesionados antes de que Philly consiguiera una histórica victoria siendo seed 8. Y solo estamos en los últimos quince años.

La lesión de Worthy en 1984, donde Julius Erving barrió a los Lakers en las finales, la espalda de Larry Bird en 1988 que privó a los Celtics de un último run por el anillo o el aquiles de Pat Ewing en el segundo partido de las finales del Este de 1999, antes de que los Knicks se metieran en unas NBA Finals por última vez siendo el peor equipo de aquellos playoffs. Todo suma, todo resta.

Larry Bird Converse MVP zapatillas

Kip-koech (CC)

Algunos de esos equipos eran favoritos o los mejores en regular season, otros se encontraban ante la gran oportunidad de su carrera o simplemente, la oportunidad de expandir un reinado. Pero la diosa fortuna actuó, igual que ha pasado esta semana. Y si los Raptors ganan, que ahora mismo es una opción muy real, el anillo vale lo mismo que cualquier otro. Y para la ciudad de Toronto incluso más, por ser la primera vez.

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