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Draft NBA

Len y Jay Bias, víctimas de dos maldiciones estadounidenses

Las drogas y las armas privaron a la NBA de dos jugadores llamados a hacer historia en la liga: Len y Jay Bias.

Toda la familia Bias estuvo en la noche del Draft de Len

La moda de los hermanos de la NBA está en su auge. Y de esto por aquí no sabemos precisamente poco; Pau y Marc Gasol son estrellas en la mejor liga del mundo y hasta consiguieron el complicado hito de coincidir en un All-Star. Tras los catalanes, Willy y Juancho Hernángomez están dejando los primeros destellos de talento en Knicks y Nuggets respectivamente. Pero la lista va más allá, Markieff y Marcus Morris pugnando por ser el relevo a los Cavs en el Este jugando para Wizards y Celtics; Brook y Robin Lopez siendo pívots titulares en dos franquicias históricas como Lakers y Bulls o Steph y Seth Curry convertidos en dos de los mejores tirados de la liga son otros ejemplos que hay ahora mismo. Pero antes de ello había dos hermanos que tenían muchas opciones de llegar a la NBA, sin embargo vieron truncados sus caminos repentinamente: Len y Jay Bias.

 

Len Bias nunca pudo ser el rival de Jordan

Leonard Kevin Bias (Maryland, 1963) comenzó a destacar en el baloncesto desde bien joven. Con un físico de otra época y un talento sobrenatual, Bias se convirtió en el máximo rival universitario de otra promesa que, esta sí, terminó marcando una época en la NBA: Michael Jordan. Sus duelos entre la universidad de Maryland y la de North Carolina eran oro puro y todos esperaban verlos al siguiente nivel.

Pero esta rivalidad no pudo verse demasiado, Michael Jordan comenzaría su andadura en los Chicago Bulls tras el Draft del 1984, mientras Len Bias seguiríaa haciendo destrozos por las canchas de la NCAA hasta que llegó su momento en el 1986, convencido por Auerbach para retrasar su llegada un año con tal de hacerse con el pick necesario. Ambos caminos tenían que cruzarse ya que el mismo Len Bias rechazó las propuestas de Knicks y Warriors para presentar al Draft con tal de tener la opción de vestirse de verde.  El duelo Jordan-Bias estaba a punto de convertirse en histórico.

La noche del Draft llegó y los sueños de Len Bias se convirtieron en realidad tras ser seleccionado en segundo lugar por los de Massachusetts —vigentes campeones de la NBA en esa época—. Su llegada a las «ligas mayores» no solo traía consigo una gran responsabilidad deportiva, sino una cantidad de dinero mareante para cualquier persona de 22 años. En su año rookie le corresponderían 700.000 dólares de sueldo y, a eso, había que añadirle el gran contrato que Reebok le ofreció nada más ser elegido por cinco temporadas y 1.60 millones de dólares con el objetivo de convertirle en el rival de Jordan, que estaba con Nike.

Pletórico de felicidad —quién no lo estaría en esa situación—, Bias tardó menos de un día en llegar a su Maryland natal y salir a celebrarlo con sus amigos. Compraron alcohol en una licorería y uno de sus amigos llevaba cocaína encima, fueron a una fiesta pero duraron poco en ella. Yéndose por su cuenta a disfrutar de su mercancía.

 

El destino del jugador de los Boston Celtics estaba escrito, pero estuvo a punto de ser bien distinto si uno de los agentes que les paró mientras conducían no le hubiera reconocido y, consciente del momento que estaba viviendo, les dejó seguir por su camino no sin antes recomendarle que lo celebrara a lo grande. Una vez en la tranquilidad del campus universitario, Len y sus amigos no pararon de beber, fumar y esnifar. Pero la joven estrella se desmayó y comenzó a convulsionar en la madrugada del 19 de junio; sus amigos intentaron reanimarle antes de que llegase la ambulancia pero, ya en el Leland Memorial Hospital, los servicios médicos no pudieron hacer mucho para salvar su vida, murió a las 8:55 de la mañana por un paro cardiorrespiratio provocado por una sobredosis de una cocaína extremadamente pura.

 

Un antes y después en la vida estadounidense

La muerte de Len Bias traumatizó a todos los Estados Unidos, su funeral fue multitudinario y la familia recibió el pésame hasta del mismísimo presidente, Ronald Reagan. En los años 80, los americanos todavía no eran conscientes de los peligros del consumo de drogas y el fallecimiento de un ídolo universitario fue un golpe que les hizo reaccionar. El gobierno aprobó, solo dos meses después de su muerte, un plan de 1.600 millones de dólares por la lucha del consumo de drogas. Bias y sus excesos hicieron despertar a todo un país y, en palabras del reverendo Jesse Jackson:

«Dios le ha llamado con un elevado propósito: reclamar la atención de su generación y salvarla».

La muerte de Len Bias todavía sigue muy presente en la universidad de Maryland. De hecho, muchas personas van al campus universitario para poder visitar la habitación 1103 donde sufrió el primer ataque en una noche oscura no solo para su familia y amigos o para los Boston Celtics —no volvieron a ganar un anillo en 22 años—; sino que lo fue para todo un país que veía como alguien llamado a ser importante en su país se marchitaba demasiado rápido.

 

Jay intentó seguir los pasos (buenos) de su hermano

En la familia Bias todavía había un joven que luchaba por su sueño de ser alguien en la NBA. Len tenía un hermano cuatro años menor llamado Jay también con unas habilidades extraordinarias para la práctica del baloncesto. Idolatraba a su hermano y, aunque nunca llegó a llamar la atención tanto como su hermano mayor, sí que era un serio candidato a tener un papel relevante en la mejor liga del mundo, habiendo liderado a su equipo a alzarse con un campeonato nacional cuando estaba el instituto.

Como universitario jugó en la Allegany Community College. Pero a los 22 años, exactamente la misma edad con la que falleció su hermano, Jay Bias moría en un parking después de haber sido disparado por un hombre que aseguraba que el joven jugador de baloncesto había ligado con su esposa. También como su hermano, su fallecimiento se confirmaba en el Leland Memorial Hospital.

Lo que un día era el sueño de una familia de ver a dos de sus cuatro hijos triunfando jugando al baloncesto se convirtió en una maldición.

 

Sus padres, intentando que su desgracia sirva para algo

James y Lonise Bias eran los padres de Len y Jay. Con la muerte de sus hijos fueron golpeados por dos males que azotaron —y sigue azotando— a la sociedad estadounidense: el consumo de drogas y la posesión masiva de armas. Por eso decidieron dedicar el resto de sus vidas a recordar la vida de sus dos hijos y que su desgracia sirviera para algo. Los Bias recorren todo Estados Unidos intentando concienciar al país de la necesidad de controlar el uso de armas y de los males producidos por las drogas.

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