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NBA

LeBron James y el culto al cuerpo como bandera

LeBron James cuida su físico como oro en paño para seguir siendo el Rey de la NBA.

LeBron James sigue sorprendiendo a propios y extraños cada noche que salta a una pista de baloncesto. Muchos de los que nos subimos al carro de la NBA a principios de la presente década fuimos influenciados por el odio a LeBron tras dejar tirados a los Cavaliers para formar un superequipo en Miami, pero creo firmemente que todos hemos ido suavizando nuestra posición hasta reconocer que, si LeBron quiere, es el mejor jugador del planeta con poca oposición, al menos en términos de versatilidad y jugador completo.

Siempre se ha dicho que el alero de los Cavs basa mucha parte de su juego en el físico, como si se quisiera menospreciar su enorme IQ o su visión de juego, más propia de Magic Johnson. El físico de LeBron James es envidiable, lo cual no es para nada casualidad, ya que él sabe que es su mejor aliado para seguir reinando unos cuantos años más en la mejor liga del planeta. El de Akron parece haber encontrado la fuente de la eterna juventud y no sabemos si estará dispuesto a desvelar el secreto de su emplazamiento.

 

LeBron James supera sus propios límites

Durante muchos años, todos hemos visto hacer cosas increíbles al Rey, pero, igual que el buen vino, va mejorando con el paso de los años. Promedió triple-doble en febrero y está a punto de hacerlo en marzo, además superando los 30 puntos por noche de media. Viene de dos actuaciones estelares, consiguiendo un triple-doble de 40 puntos frente a Giannis Antetokounmpo, al que muchos consideran su sucesor y una potencia física sin igual en la liga, siendo el tercer jugador más mayor en hacerlo. El griego no tuvo más remedio que admitir la superioridad de LeBron James, al que considera el mejor del mundo.

Además, demostró otra de sus mejores cualidades contra Toronto Raptors, siendo el único jugador de la historia que, sin ser base o escolta, reparte 17 asistencias sin perder ningún balón. Cada vez que bate algún récord engrandece su leyenda, por lo que muchos aficionados se plantean seriamente si tienen delante al mejor jugador de la historia, al que todavía le quedan algunas marcas que destrozar.

Su impresionante físico es un aliado clave en la persecución de la estela de Michael Jordan. Esta temporada parece, si no pasa nada malo, conseguirá jugar los 82 partidos sin descanso, algo que no ha logrado nunca en su carrera (sus mejores marcas son de 80 y 81, ahora lleva 71 de 71). Su buen estado de forma, si ningún problema físico, además de las dificultades han aumentado en el Este, hacen que The King deba jugar 40 minutos por noche para que su equipo siga siendo competitivo contra los mejores equipos de la liga.

 

LeBron James y el culto a su físico

El cuidado de LeBron James de su cuerpo raya la obsesión, aunque viendo los resultados, nadie puede decir que esté siendo algo negativo en su carrera, más bien todo lo contrario. Ya cuando llegó a la liga tenía una potencia envidiable, algo que ha ido adaptando con el paso de los años. Siempre nos ha dejado jugadas espectaculares y ha conseguido grandes actuaciones ayudándose de su físico, el cual cuida con mucho mimo.

En 2014, ya de vuelta en Cleveland, el Rey perdió 14 kilos en dos meses ayudándose de la dieta paleo (fruta, verdura y pescado, sin ingerir azúcares ni carbohidratos en esos 67 días), la cual le aconsejó su compañero y amigo Ray Allen. Algunos pensaban que perdería parte de sus capacidades, pero el paso del tiempo le da la razón a LeBron, ya que los resultados son inmejorables.

Obviamente, sobra decir que se rodea de los mejores profesionales para conseguir esos maravillosos resultados. Como ya dijo Brian Windhorst en su artículo, LeBron cuenta con un miembro de los Navy Seal, entrenador personal, nutricionista, masajista y los miembros de los Cavaliers para ayudarle. Además, en su casa dispone de gimnasio completo, cámara hiperbárica y otras máquinas, además de recurrir a tratamientos con nitrógeno líquido. Se sabe que todo esto le cuesta un millón y medio de dólares al año aproximadamente, lo cual, como ya dijo Mike Miller, él ve como una inversión.

Su historial con las lesiones está bastante vacío, por suerte. En toda su carrera, solo se ha perdido 71 partidos de 1202 posibles, esto es, el 6% del total. Además, muchos de ellos han sido por decisión propia, para descansar y llegar en mejor forma a PlayOffs. Recientemente, solo se recuerdan sus problemas de espalda en 2015, cuando tuvo que ponerse dos inyecciones, lo cual hacía pensar que sería una constante en su carrera, como pasó con Steve Nash o Larry Bird. Se acerca a los 50000 minutos, frontera de riesgo, pero de momento parece indestructible.

Como suele pasar con los grandes jugadores, siempre surgen historias alrededor de su figura. Una de las más curiosas se dio en 2011, cuando, entre el inicio y el final de un partido de PlayOffs, los dos pesajes en la báscula daban tres kilos de diferencia. También se ha dicho que, pese a estar entrenando varias horas antes de un partido, luego ha conseguido meter 40 puntos jugando 40 minutos, por lo que compañeros y rivales son muy conscientes de las proezas del Rey.

 


 

En definitiva, todos debemos alabar la ética de trabajo de LeBron James, el jugador más completo de la historia probablemente, sin cometer el error de pensar que solo se vale de su físico en su intento de ser el mejor jugador de todos los tiempos.

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