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Los cambios arbitrales ‘secan’ a James Harden

Los cambios arbitrales en la NBA están afectando al rendimiento de James Harden, un habitual en la interpretación a su favor.

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Durante el pasado verano la NBA, fiel a su propuesta de mejorar todo cuanto sea posible y continuar con su progreso año tras año, se centró en el tema de las faltas, cuyas posibles variantes habían tenido en jaque al comité arbitral durante todo el año. Los principales responsables de los cambios realizados son Zaza Pachulia y James Harden.

Por un lado conviene recordar la lesión que Kawhi Leonard sufrió durante la serie de Playoffs ante los Warriors, donde tras sufrir un pequeño esguince, volvió a sufrir una torcedura tras caer en el pie de Pachulia… Que claramente invadía su espacio de tiro y propiciaba tal mala noticia (no tanto para él), dejando a Leonard sin poder participar en el resto de la eliminatoria.Para tratar de paliar este tipo de acciones, que siempre están entre la intencionalidad y la involuntariedad, la liga decidió modificar ciertos modos de acción de los árbitros. A partir de esta temporada, si el defensor invade de manera ilegal el espacio ofensivo del atacante, se pitará automáticamente falta, y tras esto, los colegiados se apoyarán en las repeticiones de vídeo para medir la gravedad de lo señalado (posible flagrante). Además, la competición se guarda el derecho a revisión de las imágenes para modificar el veredicto arbitral en el momento del partido.

Por otro lado, la modificación en cuanto a las faltas de tiro por la que realizamos el artículo. Básicamente, las faltas a James Harden. El «base» de los Rockets ha desarrollado año a año una habilidad impredecible en cuanto a leer la posición de su defensor para sacar faltas totalmente inesperadas. Tanto es así, que ha logrado en muchas ocasiones engañar a los árbitros y conseguir acudir a la línea de tiros libres gracias a su inverosímil lectura del juego ofensivo. Extremadamente productivo para su equipo, desesperante para los rivales.

Keith Allison (CC)

Durante estos primeros compases de la temporada, basta solo con comparar la estadística de tiros libres de la estrella de Houston para notar el cambio que la NBA ha introducido. En la 2017-2018, «The Beard» lanza desde la línea 7.2 tiros de media, la más baja desde que llegó a los Rockets y se consolidó como jugador franquicia. En los últimos años, la media superaba los 10 lanzamientos por encuentro. Además, sus porcentajes son también peores, a pesar de mantenerse en un respetable 80% de acierto.

Los números de James Harden siguen siendo muy, muy buenos. 26.6 puntos y 9.2 asistencias son inigualables para la mayoría de los jugadores, pero profundizando en la cuestión, vemos que es la peor marca anotadora del ex de OKC en cuatro años. Si Chris Paul no estuviera lesionado, sería lógico que la aportación puramente estadística bajara, pero dada la ausencia del base, queda clara la influencia del cambio de la normativa en la aportación del líder de los Houston Rockets.

 

James Harden, un artista sacando faltas

Los trucos de mago que el escolta ha sabido desarrollar para acudir a los tiros libres son ya sobradamente conocidos en el panorama NBA. Aquí, vía ‘By Any Means Basketball’, podemos analizar cómo sacaba ventaja en diferentes situaciones según la posición de sus oponentes, directos o defensores en ayuda.

El más habitual, atender a la posición de los brazos del defensor. En el momento en que James Harden ve que los brazos del defensor no están correctamente subidos, trata de atacarlos con el balón agarrado, simulando un «hachazo» al generar un contacto intencionado. Gracias a esto, el oponente siempre ha tenido las de perder al tratar de pararle. Algunas veces, ha sido capaz de agarrar el brazo del defensor, si este se encuentra cerca, para dificultarse el tiro adrede, y créanme, en el directo parece una falta indiscutible.

James Harden

Keith Allison (CC)

Otra de las acciones en las que James Harden sacaba ventaja depende del defensor en ayuda. Gracias a su velocidad, resulta complicado para los defensores abandonar su marca a tiempo y colocarse delante de la estrella de Houston, por lo que muchos acaban estirando el brazo para tratar de tocar la pelota o dificultar la penetración. JH, inteligente como pocos, busca ese brazo extendido para generar un contacto y hacer el árbitro sonar el silbato.

Quizás el «engaño» más característico de James Harden se debe a su habilidad para engañar al dar los pasos. Es capaz de dar un primero que parece formar parte de los dos reglamentarios (a pesar de la vista gorda en la NBA), pero que realmente no cuenta al no tener el balón agarrado. De esta forma, los defensores «pican» y saltan a taponar mientras el de Rockets da su teórico primer paso. Absorbe el contacto y, si hay suerte, 2+1 y a la línea.

Al margen de penetraciones al aro, algo exquisito (y desesperante si juegas contra él) de James Harden ha sido su habilidad para provocar faltas en el triple. La pasada temporada triplicó sus faltas de tres tiros (y 3+1) respecto a la anterior. De hecho, tuvo más faltas de este tipo que ningún otro equipo NBA. Un solo jugador, más que 29 equipos restantes. A esto merece darle crédito al estilo de juego de Mike D’Antoni y sus Rockets, «abusadores» del triple, puesto que en segundo lugar del ‘rating’ de triples con falta aparece Lou Williams, en plantilla el pasado curso.

James Harden aprovechaba muy bien el bloqueo directo para estas situaciones. En cuanto el defensor interior salía al «flash» con intención de frenar sus penetraciones, el jugador aprovechaba para alzarse y buscar un choque previo a su tiro, sin que el jugador contrario intentara ni taponarle. No había tiempo, Harden ya había chocado con sus manos y se dirigía a lanzar tres tiros libres.

En definitiva, la liga se ha vuelto un poco más justa con los defensores de este tipo de situaciones. Pero, por otro lado, ha cortado las alas a un genio que veía estas oportunidades segundos antes que su rival. James Harden tendrá que aprender a vivir con ello y adaptarse a los nuevos tiempos para volver a situarse en la carrera por el MVP como ya hizo el año pasado. Lo haga o no, los defensores estarán, seguro, mucho más tranquilos.

Puede que su estilo ya no sea efectivo con la nueva normativa, pero desde luego es para prestar atención a su forma de sacar faltas.

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