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LaVar Ball, devorado por su propio personaje

Sacar a LiAngelo de UCLA es la primera de LaVar Ball sin máscara. El padre falla en su principal objetivo.

LaVar Ball

Richard Mackson-USA TODAY Sports

Te puede gustar más o menos. Puedes detestar su figura, lo que representa y todo lo que gira a su alrededor. O bien puedes reírte con cada aparición suya, como si de un cómico se tratase. Pero, siendo serios, LaVar Ball ha fallado en su papel de promocionar a sus hijos.

 

La bomba salta con LiAngelo

LaVar lleva meses en el día a día de la cobertura NBA. Desde sus inicios, antes del Draft de Lonzo, siempre dejaba comentarios que producían visitas, interacciones y clicks. Así se fue masificando su cobertura. Cada movimiento de LaVar se cubría al milímetro. Tanto que empezó a ser invitado a eventos y platós. Tanto, que hubo momentos que parecía que el propio LaVar se presentaba al Draft y no su hijo.

Pero con Lonzo no tuvo tanto trabajo. Posiblemente no hubiese terminado en los Lakers de no ser por la tozudez de su padre, pero el mayor de los Ball estaba de sobra preparado para ser una alta elección del Draft sin la influencia de su padre. Podemos darle un punto positivo, desde luego, por asegurarse el futuro de Lonzo en los Lakers.

Sus artimañas, no obstante, tienen un precio. Poco a poco hemos visto como LaVar se transformaba hasta llegar a ser un personaje público destacado. Lo que ha conseguido este señor en términos de influencia y peso mediático es desde luego asombroso. Ha sabido qué decir y cómo decirlo. El resto, lo han hecho los medios.

Ya el primer susto llegó a principios de octubre. LaVar sacaba a su hijo LaMelo, el menor -sí, el de los partidos de 90 puntos, ese- del equipo de high school. La primera impresión es que es un error garrafal. El principal problema es cómo verán los scouts de la NCAA a LaMelo. Pero, de nuevo siendo sinceros, ese chico tiene plaza reservada en UCLA solo por su apellido.

Hasta que todo estalla con LiAngelo. Mientras que Lonzo pinta a estrella en la NBA y LaMelo se apunta como top 10 del Draft 2020, nada se hablaría de LiAngelo si no fuera por su apellido. Y aquí es, de verdad, donde estalla totalmente la imagen de LaVar. Se fraguó durante meses un cóctel tan explosivo como inestable. Las actuaciones del padre, por un lado, y el sensacionalismo de la prensa en busca del click fácil que otorga LaVar. No es casualidad, por ejemplo, la ‘LaVar Ball Rule’ que aplicarán ahora los Lakers tras hacer la vista gorda durante años.

Esa situación era una bomba de relojería con un artificiero novato tratando de desactivar el artefacto. Una boma que, según pasan los hechos, tiene más carga. Demasiado complicado. Y entonces, cuando todo parece ir por el camino deseado y la bomba está cerca de ser controlada, un factor externo e inesperado lo precipita todo.

 

El robo en China libera al monstruo LaVar

Al igual que por llamarte Ball tienes tu plaza en UCLA garantizada, si te detienen en un país robando tu nombre va a saltar a primera plana. Más todavía si robas en China y el presidente de tu país es Donald Trump. Si LiAngelo no fuese un Ball su robo apenas sonaría. Pero es que si no se llamase Ball ni si quiera estaría en UCLA.

El objetivo de LaVar no es otro que hacer que sus hijos lleguen a la NBA. Lo ha “conseguido” con Lonzo, LaMelo apunta a ello y LiAngelo ha perdido las pocas opciones que tenía. Un excelente tirador y poco más. LiAngelo necesitaba un proceso largo de NCAA. Madurar, aprender y demostrar que merecía al menos una oportunidad en la mejor liga del planeta. Esas opciones se esfuman. La bomba explota con el incidente de China y sus consecuencias.

Tras la guerra mediática con Trump, a la que es mejor no dar más repercusión, lógicamente la Universidad de Los Angeles se preparaba para sancionar a LiAngelo y a los otros dos compañeros implicados. Sorpresa: LaVar Ball no está de acuerdo y saca a su hijo de la universidad. Y es aquí cuando lo vemos. LaVar Ball ha sido totalmente devorado por su personaje.

LaMelo iba a entrenar su último año de HS en casa para después dar el salto a la NCAA y LiAngelo a intentarlo con los Bruins. Ya nada de eso es posible. El altercado de China y la salida de LiAngelo de UCLA llevan a LaVar a buscar -por medio del agente de sus hijos- equipos en el extranjero. Para LaMelo y LiAngelo.

¿En serio, LaVar? Ante todo siempre he considerado a este señor un tipo inteligente. Podía hacer cosas descabelladas y absurdas, pero ahora parece que su plan se ha ido totalmente. Le corroe su imagen y el estatus conseguido en los últimos meses.

Así, las consecuencias son devastadoras para sus hijos. Media NBA odia a Lonzo, un chico excelente y muy buena persona según compañeros, y la mayoría de fans le detesta. LaMelo y LiAngelo ven como los scouts se fijarán menos en ellos. De hecho, el mejor ladrón de la historia de UCLA ya lo tenía muy complicado. Ahora se prepara para jugar en el extranjero, con la temporada ya iniciada. Cuando lo que necesita es un proceso desde el barro.

La pregunta es, ¿le ha salido bien la jugada a LaVar Ball? Más bien parece que ese cóctel que con tanto júbilo manejaba le ha estallado en la cara, liberando al verdadero personaje que se esconde debajo.

Al menos les quedará la Big Baller Brand. Eso siempre.

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