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Opinión

Los Lakers subestiman los peligros del Oeste

La llegada de LeBron James podría no garantizar la presencia en Playoffs en una conferencia en guerra.

LeBron James tiene la obligación de devolver tiempos mejores a los Lakers.

LeBron James tiene la obligación de devolver tiempos mejores a los Lakers. / Foto: Guillermo Mayol (The Wing).

El sol brilla, los pájaros cantan y los niños sonríen. Bueno, al menos los que se identifican con los colores oro y púrpura. Declararse aficionado de los Lakers ya no es ese oscuro secreto que solo conocen los muy allegados. Ahora, el barco angelino está subiendo millones de pasajeros atraídos por las nuevas mareas. O dicho de otra forma, con LeBron James todo es más fácil.

La anticipada llegada de ‘El Rey’ a California ha provocado que sus fans acérrimos saquen la billetera para adquirir esa camiseta dorada con el número 23 a la espalda y afirmen haber seguido a los Lakers desde los tiempos de Jerry West. Por otro lado, aquellos que se habían tomado un respiro con los derechos y obligaciones del buen aficionado y habían puesto sus miras en la Bahía, ya pueden volver a su anterior hogar a disfrutar de tiempos mejores y presumir de una fidelidad que ni Luol Deng y Timofey Mozgov pudieron quebrantar.

El hype que decimos ahora los ‘millennials’ ha vuelto al lugar del que nunca debió irse. Habría que ser muy obtuso para no ver las infinitas posibilidades que surgen de la firma de LeBron con la franquicia dirigida en los despachos por Magic Johnson. El problema, como suele pasar en estos casos, es que esas expectativas adquiridas se sitúan a niveles casi extremos ya desde los primeros pasos del nuevo proyecto.

La Death Lineup con LeBron de pívot es la mejor opción de Lakers

Con un plantel repleto de caras nuevas, combinado además con un núcleo joven que aún no ha dado el paso definitivo para asentarse en cotas mayores dentro de la liga, tildar incluso de candidato a esta plantilla de los Lakers es cuanto menos osado. ‘King James’ tendría que obrar un milagro canonizable para que el cuadro dirigido por Luke Walton logre esa hazaña en el primer capítulo de esta nueva y prometedora etapa para los angelinos.

En lo que sí coinciden la mayoría de las predicciones salvo el archiconocido periodista de Yahoo! Chris Mannix, es que los de oro y púrpura romperán su nefasta racha sin pisar la postemporada y volverán a asomarse por los Playoffs. Desde luego, parece lógico que así sea tras oficializarse el fichaje del mejor jugador del mundo y, según algunas voces bien documentadas, también de la historia.

Pero, ¿y si todo sale mal en esta primera campaña destinada al renacimiento de la franquicia? ¿Y si LeBron no sabe dar en la tecla de sus nuevos compañeros? ¿Y si finalmente resulta que es humano? Todas estas disyuntivas son perfectamente lícitas para un equipo que todavía no ha disputado un solo minuto junto en una cancha de baloncesto. No obstante, hay una duda que sobresale por importancia respecto a las anteriores. ¿Tienen estos Lakers lo necesario para hacerse un hueco en la cruenta batalla por el Oeste?

 

Una conferencia en pie de guerra

Por primera vez en su carrera, LeBron James ha abandonado el terreno que había convertido en patio particular. El Este era su cortijo y dominó con mano dura demostrando año tras año que así lo era. Ahora la historia ha cambiado y los paseos de rosas son algo del pasado. Los Lakers no se enfrentan solo al vigente campeón y dominador del baloncesto en el último lustro. Hay muchos más bandos en ese campo de batalla llamado Conferencia Oeste.

Sin entrar en las dos máximas potencias —Golden State Warriors y Houston Rockets— que aún están a un nivel superior del que se le presupone a los angelinos, echar un vistazo a la ristra de potenciales rivales aumenta el temor a tener que ver las eliminatorias por el título desde la barrera otro año más. Los Lakers han avanzado posiciones con su flamante incorporación y se encuentran dentro del grueso de una conferencia feroz.

Enumerando contrincantes siempre toca mencionar a los San Antonio Spurs. Tras la sonada marcha de Kawhi Leonard y la no menos comentada llegada de DeMar DeRozan a Tejas, el cuadro dirigido por Popovich quiere volver a dar que hablar tras dar carpetazo al culebrón que hizo temblar los cimientos de la franquicia. Los Spurs deben evolucionar tras dejar atrás su época dorada con la salida de Tony Parker y la todavía posible de Manu Ginóbili y seguro que darán guerra con aguas más tranquilas.

Los Spurs eligen a DeMar DeRozan por el futuro de Popovich

Otro equipo muy a tener en cuenta se encuentra en Utah. La explosión de Donovan Mitchell y la influencia de pilares como Ricky Rubio y Rudy Gobert hacen creer en unos Jazz que deberían mejorar aún más sus prestaciones para el siguiente curso si su profesión no sufre un desvío inesperado.

Otros rivales a tener en cuenta serán los Portland Trail Blazers de Damian Lillard y C.J. McCollum y los Oklahoma City Thunder de Russell Westbrook y Paul George además de la inestimable ausencia de Carmelo Anthony.

Estos cuatro últimos equipos son, en teoría, valores seguros en cuanto a su presencia en los próximos Playoffs junto a los dos máximos favoritos. Presumiblemente, los Lakers deberían entrar en este grupo de la clase media de la Conferencia Oeste. Sin embargo, podemos encontrar algunas incógnitas que pueden perturbar este orden.

Los Minnesota Timberwolves y los New Orleans Pelicans quieren defender su clasificación para la postemporada de la anterior campaña. En el caso de los primeros, aunque su roster no ha sufrido ninguna salida destacable, los problemas internos pueden dinamitar el proyecto. Jimmy Butler no parece muy contento con sus compañeros, mientras que las dudas empiezan a cernirse sobre Karl-Anthony Towns. La confianza en Andrew Wiggins es ya cosa del pasado. En cuanto a los Pelicans ya sin DeMarcus Cousins ni Rajon Rondo, habrá que ver si Anthony Davis puede seguir cargando a la franquicia sobre sus hombros. Tampoco habría que olvidar a los Denver Nuggets.

La lista de rivales impone sobre todo porque en su mayoría son proyectos con una cierta continuidad. Muchos equipos y huecos limitados. Grandes jugadores, buenos entrenadores y la experiencia que dan los partidos con la misma camiseta. Los Angeles Lakers carecen de este último matiz, y quizás por ello deben centrar sus esfuerzos en materia interna antes que mirar la clasificación.

 

Los nuevos y peculiares Lakers

Rajon Rondo es una de las incorporaciones para estos nuevos Lakers.

Rajon Rondo es una de las incorporaciones para estos nuevos Lakers. / Foto: Guillermo Mayol (The Wing).

La estrategia de Magic Johnson era más que evidente. Tocaba convencer a LeBron James y, a partir de ahí, ir construyendo un proyecto que devolviera a los de oro y púrpura a su lugar según la historia. Ese primer paso le salió a las mil maravillas, no obstante, las contrataciones posteriores a la firma de ‘El Rey’ pueden ser calificadas como bizarras.

Por ser finos, digamos que el General Manager de los Lakers ha juntado a un grupo dispar. Sin duda y por el currículum de los nombres de los protagonistas, el vestuario angelino será uno de los más divertidos del campeonato. La alegría y saber estar de Rajon Rondo; la tranquilidad y cabeza sosegada de Lance Stephenson; el temple y amor por la naturaleza y sus productos de Michael Beasley; la claridad y seguridad de JaVale McGee… Todo ello aliñado con un poquito de Lonzo Ball y su señor padre. Bellísimo.

La llegada de este nuevo y eléctrico núcleo dejará noticias casi con total seguridad, aunque lo importante será su funcionamiento sobre la cancha. Rondo puede ser un elemento muy valioso para los Lakers, pero nadie se atrevería a apostar por un rendimiento regular de más de doce partidos —o todos los que se vean por televisión nacional—. En cuanto a Stephenson y Beasley, Luke Walton va a tener trabajo de lo lindo para frenar esas cabezas.

En cuanto a los jóvenes, surge la duda de cómo reaccionarán al no tener ya la total libertad de la que gozaban en anteriores campañas. Ya no serán los protagonistas de la función, y LeBron no va a permitir ninguna debilidad bajo su mando. A Brandon Ingram se le empiezan a acabar las oportunidades para demostrar que su lugar está en la élite, mientras que Lonzo Ball tendrá que remontar tras un año rookie irregular. Kyle Kuzma sí que supo aprovechar el momento y se encuentra ante la tesitura de probar que su curso de novato no fue algo casual.

 


 

La gran importancia de la llegada de LeBron James a California puede hacer que los aficionados de los Lakers pierdan ligeramente la perspectiva. No podemos olvidar de dónde viene el equipo en los últimos años y el complicado terreno que van a tener que recorrer en el Oeste para volver a hacerse un hueco en la zona noble.

La llegada de ‘King James’ ayudará sin duda a una franquicia que había perdido cualquier tipo de aspiración, pero no se pueden pedir réditos inmediatos a un cuadro formado por jugadores aún jóvenes y otras caras nuevas que necesitarán un periodo de asentamiento a su nueva realidad. El primer capítulo de la aventura podría ser un gatillazo que muchos calificarán de desastre si todo sale mal. Y como hemos visto, no sería tan extraño que acabara pasando. Esta historia empezará a dar frutos más adelante.

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