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Opinión

La NBA frente a la encrucijada de los jugadores

Los jugadores toman el control de la NBA y comienzan una polarización que solo puede ser enfrentada por las franquicias.

La NBA asaltada por los jugadores

Los jugadores toman el control de la NBA

Todavía estábamos reacomodándonos el paisaje de la nueva NBA con la llegada de LeBron James a Los Angeles Lakers, cuando la bomba cayó desde la fuente esperada, pero con los protagonistas menos sospechados:

 

 

Primera reacción instintiva en la nueva era de la información y las “fake news” chequear que ese señor que dice ser Wojnarowski lo sea. Una vez constatado de que es el mismísimo Woj, releer una y otra vez el “tweet”  para ver si tu inglés de nivel Duolingo te está jugado una mala pasada y por último, resignarte a la cruel realidad… ha vuelto a pasar.

Estamos familiarizados con la inclinación de poder hacia la conferencia del Oeste que se ha acelerado en los últimos años NBA (facilidades económicas, menos impuestos, climas más agradables, mejor calidad de vida etc.) son algunas de las razones que llevaron a que el peso decante hacia el pacífico.

Si las diferencias son notables en cuanto a estrellas y nivel competitivo, hay un factor que termina siendo determinante al momento de pensar en peso específico: Golden State Warriors.

El equipo de la bahía fue construido vía “Draft” con las elecciones de Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green, pero también con grandes firmas como la de Andre Iguodala. Ya por el 2015 los Warriors con un Curry en modo MVP no tenían rival en la NBA o solo los Cavs fueron un contrapeso adecuado.  La llegada de Kevin Durant en la agencia libre del 2016 lo cambió todo para siempre.

Si el equipo de Steve Kerr  era complicado de vencer, el arribo del mejor jugador ofensivo de la NBA, era un diferencial que sería imposible de superar (así parece hasta el momento). La balanza tiene todos los pesos en el área de San Francisco y dos campeonatos más en su haber.

Cuatro finales consecutivas y tres campeonatos, cuatro “All Stars” en su quinteto inicial, pero ¿cómo es posible que esto ocurra?

 

La NBA y su responsabilidad:

Cuando la liga firmó el nuevo acuerdo de derechos de televisión por 24.000 millones de dólares, posibilitó que el tope salarial subiera creando la “burbuja del 16”. Contratos de jugadores de clase media con sueldos de estrellas (hello Mr Crabbe) pero también, la posibilidad de que la burguesía más recalcitrante tenga un hueco para seguir sacando ganancias.

Kevin Durant tomaría una de las decisiones más polémicas de los últimos años dejando Oklahoma para unirse al núcleo que lo había derrotado en “Playoffs”. El  golpe a la competitividad de la NBA estaba dado. Los resultados están a la vista: dos títulos consecutivos y dos “MVP” de Las Finales para el factor diferencial.

Adam Silver no pudo anticipar lo que se iba a producir, si lo hubiese hecho, hubiera reglamentado el salto del límite salarial de otra forma, seguramente en más años y no produciendo una aceleración tan repentina y así, de esta forma, evitar los márgenes grotescos de la citada “burbuja salarial”.

Que haya dinero no significa que los jugadores vayan a los equipos  que dominan. ¿Qué cambió en la NBA?

Durante mucho tiempo los jugadores ante su primera posibilidad de salir al mercado (una vez finalizada su extensión de “rookie” o luego de haber finiquitado su arreglo post agencia restringida) buscaba el dinero que lo salvase para siempre; muchas veces eligiendo destinos que en lo competitivo eran poco atractivos o simplemente iban al lugar que los posicione en la vereda de en frente del equipo del momento.

Podía ganar el afán por la competencia y probarse contra los mejores o simplemente buscar la seguridad financiera (estamos hablando de estrellas en su “prime”). Con la partida de Durant a Oakland  se produce la fractura del paradigma reinante hasta el momento.

Durante años los jugadores fueron acosados por la opinión pública, los fans y las franquicias para que sean leales o fieles con sus equipos, pero la NBA y sus dirigentes complotaron contra ellos mismos.

Las decisiones en nombre del “negocio” (paradigmático el caso de Isaiah Thomas en Boston) fueron recriminadas por los jugadores de manera unánime. ¿Dónde está la lealtad?, si lo hace la franquicia son “negocios” pero si lo hace el jugador es traición.

Las estrellas más que nunca han entendido el peso que tienen en la liga y como pueden forzar su posición de poder para marcar el camino a seguir en su carrera. Como decía Bill Simmons en uno de sus “podcast”:

“Los jugadores de ahora saben de márgenes salariales, dónde pueden vender su marca mejor, dónde pueden desarrollarse positivamente, en qué lugar sus negocios externos al básquet florecerán, etc.”

Las estrellas de ahora saben cómo utilizar los vericuetos reglamentarios de la liga para forzar traspasos o acorralar a sus patrones para que se vean forzados a intercambiarlos (Leonard gate).

 

¿Cuál es la solución por parte de la NBA?

DeMarcus Cousins ha decidido como el nuevo paradigma marca: tomar el camino fácil hacia el anillo y después buscar su dinero una vez recuperado y en ritmo y la mayoría de los que presenciamos la situación nos quedamos así:

 

Las decisiones de los jugadores están desbalanceando la liga, pero solo una reacción de las organizaciones puede hacer dudar a los jugadores que lleven este camino.

Las franquicias deben empezar a reforzar situaciones de pertenencia con el jugador, la ciudad y su entorno, es la única posibilidad que tienen para que  al momento de tomar el control de su futuro no piense en irse a otro lugar a buscar su anillo o su dinero.

Reglamentariamente no se puede impedir que un trabajador, que tiene en ese momento la facultad de tomar la decisión de ir a dónde quiera, lo haga. Se iría en contra del convenio colectivo de trabajo y las libertades individuales (no hay vetos)  por lo tanto, los empleadores (los equipos) tienen que mejorar las condiciones para que el jugador piense en quedarse y no en irse.

Proyectos profesionales serios hacen que los actores principales ponderen las cosas de otra manera. El éxito a largo plazo es algo que buscan, y para ello, solo el trabajo desde la organización a nivel técnico, dirigencial y deportivo puede lograr retenerlos.

Proveer de un ambiente adecuado de éxito al jugador hará que no tenga la tentación de salir corriendo una vez tenga el poder en sus manos. Esto no se logra de un año a otro, franquicias como los Celtics llevan mucho tiempo trabajando en este tipo de situaciones de confort, pero su “general manager” y su fama de vendedor veloz no contribuye con la causa.

Milwaukee tiene una oportunidad única con una estrella que no para de mostrar señales de pertenencia y reivindicación del proyecto, pero para eso tendrá que estar acompañado por un trabajo serio por parte de la dirigencia de los Bucks.

Si la perspectiva de quedarse es mejor que la de migrar, o por lo menos lo hace dudar, evitará las aglomeraciones de jugadores en determinados lugares. Como dijimos anteriormente, esto no depende de reglamentaciones, si no de decisiones, y para eso, la perspectiva de un ambiente de éxito en el lugar que se está debe proveerse para que la migración y el desbalance no se sigan replicando.

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