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Kyle Korver, un pulmón para la ineficaz ofensiva de los Utah Jazz

Un profesional respetadísimo y un tirador histórico. Analizamos todas las vertientes de un ‘win-win’ de manual.

Kyle Korver vive un nuevo traspaso, el cuarto en su carrera NBA | Guillermo Mayol (The Wing)

Cuando en 2017 firmó la renovación con Cleveland, Kyle Korver acordó con la directiva de la franquicia que si LeBron James se marchaba un año después -como finalmente hizo- los Cavs permitirían la salida de Korver vía traspaso o corte.

Algo más tarde de lo esperado por el jugador se consuma su marcha de Ohio. Kyke Korver es traspasado a cambio de Alec Burks y dos segundas rondas para jugar en los Utah Jazz, equipo donde ya jugó entre 2007 y 2010.

 

Los Jazz apuestan por su núcleo y lo refuerzan

La pasada temporada Utah sorprendió a toda la NBA en la segunda parte del curso y en los Playoffs, eliminando a Oklahoma y dando la cara contra los Rockets. Liderados por Donovan Mitchell y Rudy Gobert, muchos apostamos (servidor incluido) por verles como la mayor amenaza de los Warriors en la Conferencia Oeste.

Su inicio en la 2018/2019 deja mucho que desear. Acumulan 6 derrotas en los útimos 9 partidos para un balance de 10-12 que les sitúa fuera de los Playoffs (13º).Su defensa baja varios enteros respecto a la pasada temporada, pero lo que más preocupa es el ataque. Mientras se escriben estas líneas, los Utah Jazz son la 4º peor ofensiva de la NBA.

El descuido del balón (4º mayor porcentaje de jugadas que terminan en pérdida) y el excesivo número de fallos (19º en eFG%) desmantelan un ataque generoso. La ofensiva de Quin Snyder se basa en encontrar el mejor tiro liberado posible y los esquemas son, en muchas ocasiones, dignos de estudio y enseñanza. Pero de poco sirve encontrar tiros claros si luego no los anotan. Los Jazz son el 7º equipo que mayor uso da al triple y los segundos por la cola en acierto (31’8%). Imposible ganar así partidos.

Algunos datos individuales de triples y pérdidas de los Jazz | Elaboración propia (+Burks traspasado)

The Athletic confirma que la directiva de los Utah Jazz está comprometida con su núcleo, principalmente Mitchell y Gobert, pero si necesitan cambios los buscarán. El primero de ellos es traer un pulmón para el espaciado del equipo. Porque Kyle Korver es un parche, no una gran solución. Una vía por la que comenzar la resolución de los problemas ofensivos y de espaciado.

Otro problema de los Jazz está precisamente relacionado con el espaciado. Salvando a Ingles, Donovan o Crowder, que atraviesa una racha penosa en el tiro, el resto de jugadores apenas generan espacio. Ricky, Dante Exum, Derrick Favors o el propio Gobert viven de un baloncesto diferente al del tiro exterior y las defensas lo saben. Kyle Korver es todo lo contrario. Puede vivir su peor noche en el tiro que jamás vas a dejarle solo en el triple. Jamás.

Kyle Korver promedia esta temporada un 46’3% en triples con 3,4 intentos por partido en 15,7 minutos de juego. Su participación en Cleveland ha sido irregular en lo que a presencia en pista se refiere. Aún así conserva ese tiro de tres que tan peligroso le hace y que ha hecho recibir en Ohio varias llamadas.

El punto más negativo del traspaso es perder a Alec Burks. En Utah escasean los perfiles que son capaces de fabricarse sus propios tiros y anotar en aclarados. Burks era prácticamente la única alternativa fiable a Donovan Mitchell y es, precisamente este perfil, el que necesitan en Salt Lake City si quieren alcanzar el siguiente nivel. El futuro de Burks posiblemente estaba lejos de Utah, ya que termina contrato en 2019 y existe la posibilidad de que se hubiese marchado gratis en verano.

A nivel defensivo la llegada de Korver supone una diferencia fundamental. Si bien saldrá desde el banquillo, el rol del tirador apunta a ser destacado y aquí la defensa juega un papel importante. Tiene unos instintos exquisitos para una defensa colectiva poderosa y sabe moverse. Los problemas llegan en el uno contra uno, donde llevamos dos Finales consecutivas viendo a los Warriors buscarle continuamente cuando estaba en pista. Inmerso en una defensa muy potente a nivel grupal -pese al mal inicio de curso a nivel defensivo- la presencia de Kyle Korver debe ser menos negativa.

Otro de los motivos que empuja a Dennis Lindsey, GM de los Jazz, a realizar el traspaso es la relación de Korver con el entrenador. Kyle y Snyder coincidieron en Atlanta y se conocen perfectamente. El una vez All-Star (que no caiga en el olvido) conoce sus sitemas y se espera que debute este mismo viernes. Según una fuente de The Athletic buscarán mucho a Kyle Korver y las ventajas que genera en las acciones de ‘pin-downs’.

En el vídeo podéis ver precisamente una acción de los Hawks de Budenholzer, con Korver en pista y Snyder de asistente en el banquillo. Teague realiza un bloqueo ‘pin-down’ a Korver, que cruza la pista y se lleva a dos defensores (fallo grave de comunicación en Cleveland) y desde ahí se descompone la defensa rival. La gravedad de Kyle Korver.

 

Cleveland toma una excelente decisión

Alec Burks, junto a Joe Ingles. El australiano es uno de los mejores amigos del nuevo jugador de los Cavs | Scott Ripley (The Wing)

“Me siento muy agradecido por la mentalidad de Koby (Altman, GM de Cavs) y la directiva por enviarme a mí y a mi familia a una gran ciudad y organización. Tenemos muchos amigos allí, lo que facilitará nuestra llegada”, contaba Kyle Korver pocas horas después de filtrarse el traspaso.

Korver tiene 37 años y tres hijos. Un jugador de esta edad puede ver cómo su carrera en la NBA llega al final en cualquier momento y Kyle lo sabe. Pese a ser un profesional excelente él quería salir de Cleveland y hacerlo lo antes posible. No quería ser traspasado en febrero o cortado dentro de varios meses. Pensando en su familia quería que el proceso fuese lo más natural posible. Y qué mejor que Salt Lake City, la ciudad donde conoció a su mujer Juliet cuando jugó para los Jazz entre 2007 y 2010.

Después de enfrentarse a los Wolves y anotar 22 puntos en la derrota -6 triples incluidos- Korver lanzaba algunos tiros en el Chesapeake Energy Arena antes de enfrentarse a Oklahoma. Un asistente se le acercó y le comentó que había sido traspasado. Esa misma noche cogía un vuelo para decirles a sus hijos en persona que había sido traspasado. Que tenían que mudarse por segunda vez en menos de dos años.

En The Athletic también indican que varios jugadores de los Cavs están molestos con el traspaso de Kyle Korver. Pierden al mejor tirador de la plantilla, un reserva clave y una de las presencias veteranas que lidera el vestuario en estos tiempos tan complicados. Pasar de cuatro Finales consecutivas a reconstruir de forma radical nunca es fácil.

El primer motivo del traspaso para Cleveland es económico. Ahorran dinero a largo plazo con la marcha de Kyle, ya que Burks termina contrato. Pueden explotar el rol anotador del ex de Utah y al recibir sus derechos ‘bird’ renovarle por encima del límite si así lo desean.

Traspasarle a los Utah Jazz no es casualidad. Los Cavs quieren hacer bien las cosas después del despido de Tyronn Lue y un inicio lamentable de temporada, más por la imagen de franquicia que desprendían que por los resultados. En la NBA valoran mucho el respeto y la forma en la que las organizaciones tratan a los jugadores y Cleveland ha brindado un trato excelente a Kyle Korver, algo que no pasará desapercibido.

Al recibir a Alec Burks a finales de noviembre todavía pueden volver a traspasarle antes del límite de traspasos de febrero. Su contrato ‘expiring’ puede ser muy atractivo y seguro que no sería el único movimiento de la directiva. JR Smith está apartado del equipo y a la espera de traspaso y George Hill también apunta a salir, con tan solo un millón garantizado para la próxima temporada. Cleveland tiene en estos dos jugadores nuevas oportunidades de lavar su imagen.

Respecto a lo recibido por Korver, Alec Burks tiene la mejor oportunidad para brillar en su carrera. Un talento que mereció ser elegido en el pick 12 del Draft de 2011 y al que las lesiones han maltratado. La pasada temporada ante la marcha de Gordon Hayward parecía el año de su reivindicación, pero la explosión inesperada de Donovan Mitchell le tapó totalmente.

Tiene 27 años y firma su mejor temporada desde 2015. Terminar contrato y la posibilidad de una buena remuneración deben servir como alicientes para un jugador que se reencontrará con un buen amigo, Rodney Hood. En la 2013/2014 llegó a promediar 14 puntos en apenas 28 minutos de juego. Talento anotador en el uno contra uno, algo que en Cleveland necesitan para el banquillo.

Las dos segundas rondas (2020 de Utah y 2021 de Washington) significan muy poco para los Jazz y mucho para los Cavs. En una reconstrucción que apunta a varios años necesitas recopilar jóvenes talentos, jugadores apetitosos para traspasos y rondas del Draft, sean las que sena. Estas dos segundas vienen bien para el almacén de los Cavs.

 

La economía para Cavs y Jazz del traspaso de Kyle Korver

Erik Drost (CC)

Para Cleveland el primer interés de traspasar a Kyle Korver es económico. Pese a que esta temporada cobra menos que Alec Burks (7,560,000 por 11,536,515) interesa al medio plazo de los Cavs. Korver tiene contrato la próxima temporada, mientras que Burks libera esos más de 11,5 millones el próximo verano.

La estructura salarial de los Cavs con varios contratos muy elevados que les privarán de grandes movimientos durante varios vernanos (Love, Thompson, Clarkson o Nance) conduce a otra decisión sobre traer un contrato ‘expiring’. Cleveland puede buscar un nuevo traspaso para Burks en febrero o, si sorprende con su rendimiento, renovarle por encima del límite.

En Utah la situación es distinta y muy apetecible. El próximo verano pueden cortar a Derrick Favors, Raul Neto, Georges Niang y Royce O’Neal (cortar a este último con su rendimiento y 1,6M de contrato me parecería mala decisión), todos contratos no garantizados, y situarse en torno a los 65 millones en salarios, lo que les permitiría tener dinero para ofrecer un contrato por el máximo salarial en un verano cargado de Agentes Libres de primer nivel.

El contrato de Kyle Korver cubre también la próxima temporada, aunque lo hace parcialmente garantizado. Los 7,56 kilos de esta temporada son 7,5 la próxima, pero si es cortado antes del 7 de julio de 2019 solo se reflejarán 3,44 en los salarios de Utah. La gran cuestión para Dennis Lindsey es si pagarle los 7,5 millones para que juegue con 38 años en su equipo o pagarle menos y que juegue en otra franquicia. Dependerá mayormente del rendimiento de Kyle Korver.

La gran pregunta para los Jazz será la misma que siempre cuanto tienen espacio salarial. ¿Qué gran Agente Libre querrá irse a Salt Lake City? Su historial en la Agencia Libre refleja más pérdidas que ganancias y la última, la más reciente, es la de Hayward. Otro punto positivo es que podrían afrontar la renovación de Ricky Rubio incluso firmando un gran nombre o empleando esos hipotéticos más de 30 kilos en varios refuerzos, ya que tienen los derechos ‘bird’ del español y podrán renovarle por encima del límite.

 


 

Los Utah Jazz apuestan sabiamente por Kyle Korver y los Cleveland Cavaliers cumplen dos objetivos, mejorar su imagen y su situación de reconstrucción. Este traspaso es un ‘win-win’ de manual. Al igual que todas las transacciones de la NBA hay que evaluar los movimientos cuando se realizan y un tiempo después. Hoy, pocas horas después de filtrarse el movimiento, se puede decir que ambos equipos aciertan.

A nivel personal me encantaría ver a Kyle Korver competir por el anillo que le falta. Un veterano respetadísimo en la NBA y uno de los mejores triplistas que jamás ha conocido el baloncesto. Una personalidad tranquila, trabajadora y muy profesional. Un perfil ‘must’ en cualquier equipo. Lástima que el traspaso a Cleveland no se diese un año antes.

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