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NBA

Kobe Bryant, la leyenda de nueva generación

Una doble retirada de dorsal, un tour de despedida… En definitiva, la primera retirada de esta nueva era.

Keith Allison (CC)

Los Angeles Lakers llevan ya más de un año sin una de las grandes estrellas de su historia y, pese a ello, se resisten permanentemente a que Kobe Bryant se aleje demasiado del foco mediático. The Black Mamba está siendo ahora el protagonista de todas las noticias por un hecho sin precedentes en la NBA: será el primer jugador al que su equipo le retire no un número, sino dos. El apellido Bryant colgará del Staples Center encima tanto del 8 como del 24, los dorsales que ha vestido en sus 20 temporadas como profesional. ¿La fecha? el 18 de diciembre ante el equipo de moda en la liga y al que muchos lakers animan ahora que su equipo no está en primera línea: Golden State Warriors.

Este hecho pone en relevancia qué significa el escolta para los angelinos, siendo un caso tan excepcional como el de Michael Jordan —aparte de los Chicago Bulls, los Miami Heat también le retiraron el 23 sin haber jugado nunca con ellos— o, en la MLB y en la NHL, los de Jackie Robinson y Wayne Gretzky que tienen sus dorsales retirados en sus respectivas ligas.

Mucho más habitual son los jugadores que tienen su camiseta —con el mismo dorsal o uno diferente— retirada en varios equipos. El récord lo tiene Wilt Chamberlain (76ers, Warriors y Lakers; y el añadido de los Harlem Globetrotters) y otros jugadores míticos son Kareem Abdul-Jabbar, Oscar Robertson, Julius Erving, Moses Malone, Charles Barkley, etc.

 

¿8 o 24?

Jeramey Jannene

La decisión por parte de la franquicia de retirar ambos dorsales, deportivamente hablando, tiene todo el sentido del mundo. Empezó con el 8 y conquistó tres campeonatos en esos Lakers que maravillaron bajo la batuta de Phil Jackson y, también, con Shaquille O’Neal haciendo destrozos en las zonas rivales. Ya con el 24, el estadounidense ganó un anillo menos (dos) pero tuvo un mayor lucimiento personal con su único MVP y dos MVP de Las Finales. Además, anotó más de 16.000 puntos con ambos dorsales. Tanto es el dilema para los Lakers que «el día de Kobe Bryant» se celebra en LA el 24 de agosto; sí, el día 24 del octavo mes del año.

Y es que el cambio de número en la NBA es un hecho muy poco habitual, más en un jugador que no cambia de equipo. De hecho, el motivo de su cambio todavía es un misterio sin resolver; tal vez Kobe vio la oportunidad de aumentar su imagen como sucesor de Michael Jordan vistiendo un número por encima o igual era el cambio que necesitaba para volver a liderar la lista de camisetas más vendidas tras haber sido superado por LeBron James. Sea como fuera, es otra muestra de su mentalidad ultracompetitiva.

Todo esto ha servido para que Lakers, NBA y el propio Kobe hayan maximizado la imagen del ex-jugador para seguir «ultra-comercializarla». En definitiva, convertirle en la primera leyenda de esta generación donde todo está maximizado por las redes sociales y la vida de la información es tan corta que necesitas estar produciéndola continuamente si no quieres salir del foco mediático. La primera leyenda 3.0.

 

 KB24, relevante hasta el final

La carrera de Kobe Bryant tuvo, probablemente, la retirada más lucida (esperpéntica) en la historia de la NBA. Superar a su tan admirado, ¿e imitado?, Michael Jordan en la clasificación de anotadores históricos, su tour de despedida por todas las canchas de la liga con grandes ovaciones y videos homenaje, una última aparición en el All-Star como titular a pesar de un rendimiento inferior al de otros jugadores que se quedaron fuera y un último encuentro en Los Angeles contra unos Utah Jazz que se unieron a la fiesta en un partido donde solo importaba él, consiguiendo anotar hasta 60 puntos.

Los Lakers decidieron ir a menos velocidad en su reconstrucción con tal de dar la despedida que su estrella merecía. Una despedida que no tuvo ningún otro gran jugador antes y no, no porque no estuvieran al nivel (o por encima) de la Mamba, sino porque ninguna franquicia tenía la oportunidad de sacar tanto provecho de una situación desfavorable —una nueva temporada perdedora—.

 

¿Lo volveremos a ver?

Una pregunta complicada pero que, al mismo tiempo, sirve para descubrir si la NBA seguirá primando tanto el espectáculo por encima del baloncesto en sí. Casi al mismo tiempo del adiós de Kobe Bryant, otros grandísimos jugadores como Tim Duncan o Paul Pierce han colgado las zapatillas y otros como Dirk Nowitzki o Vince Carter están cerca de hacerlo; pero ni unos se retiraron con tanto bombo y platillo ni se espera que los otros lo hagan, el carácter se lo impide, pero… ¿y con las superestrellas más jóvenes?

Aunque a muchos les resulte ofensivo comparar a los jugadores de ahora con otras generaciones, su repercusión es mayor y, más que ser peores que otros, son los mejores en una NBA en la que se juega un baloncesto diferente. Por lo tanto, es muy probable que si alguna superestrella se encuentra en una posición similar a la de Bryant en el momento de su retirada —estar en uno de los peores equipos de la liga sin ninguna opción competitiva— no sería nada descabello que ese equipo busque sacar el mayor provecho a su situación. Eso sí, ¿habrán jugado tan bien como Kobe Bryant como para que el resto de equipos-aficionados se animen a decirle adiós de la misma manera?

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