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Josh Richardson ya es el role player perfecto para Miami Heat

Josh Richardson ha evolucionado su juego y ya es mucho más que un 3&D. El role player ideal para Miami.

Josh Richardson es una pieza clave para Coach Spo en Miami Heat | Keith Allison (CC) - (modificado por Alex Güell)

Josh Richardson es una pieza clave para Coach Spo en Miami Heat | Keith Allison (CC) – (modificado por Alex Güell)

Josh Richardson llegó a Miami Heat desde la nada. Había sido un jugador decente en NCAA, con buenos números pero en una universidad con poco renombre como Tennessee. Esto hizo que cayera hasta el número 40 del «Draft» y que tuviera que ganarse la viruta en la D-League primero. Allí convenció y Spoelstra vio en él un talento, sobre todo defensivo, que le iba a venir muy bien a la «Heat Culture». El típico 3&D. Ahora, ni siquiera tres años más tarde, es ya mucho más que eso; es una pieza vital para la franquicia y uno de los hombres más queridos tanto en el vestuario como por los aficionados.

 

El «role player» perfecto con un contrato ideal

Viendo la evolución de Josh Richardson, Pat Riley no quiso esperar y que se le escapara un diamante en bruto y el pasado verano le firmó una extensión de cuatro temporadas a razón de $42M, un salario muy decente para la importancia que está teniendo en la franquicia. La jugada le salió redonda.

Con esta firma Miami Heat se asegura como mínimo para los próximos tres años (el cuatro es opción de jugador) a un jugador que lleva ya un tiempo tanteando para entrar en algún quinteto defensivo y que además promedia un buen 37,6% en triples. Además, su importancia ha ido in crescendo en cada temporada, pasando de 21 minutos por encuentro en su año «rookie» a los más de 33 en esta campaña.

Erik Spoelstra le ha dado cada vez más confianza hasta el punto que esta temporada ya ha sido titular en los 81 partidos que ha jugado en temporada regular. Ya es un fijo para Coach Spo gracias a su dedicación atrás, su capacidad para defender las posiciones de base, escolta e incluso alero y su buen entendimiento del juego. En ataque no pide balones, no los necesita, así que jugadores como Dragic o James Johnson pueden amasar más pelota cuando él está en pista sabiendo que estará preparado en la esquina para doblar el balón o que podrá generarse su propio tiro si la posesión se tuerce.

 

Progresión meteórica de Josh Richardson

El escolta de Miami Heat está creciendo año a año y se nota también que cada vez es más inteligente, entiende el juego y comete menos errores. Sus estadísticas «tradicionales» así lo confirman, subiendo en cada temporada sus puntos por cada 36 minutos, su efectividad en el tiro, rebotes, asistencias, robos y tapones; disminuyendo además sus faltas personales.

También, observando las «stats» avanzadas, ha mejorado hasta doblar su win share; esa estadística que mide tu contribución a cada victoria del equipo. Su impacto, medido también con el PIE (Player Impact Estimate), es cada vez mejor; subiendo un par de puntos respecto a su primera temporada.

Todo esto son números, pero realmente se está notando en el juego cómo afecta muy positivamente para Miami Heat; y la prueba son estos Playoffs. Ante JJ Redick, su principal atacante, está dejando muy buenos ejemplos de cómo defender a un hombre tan móvil y que recibe tantos bloqueos o pantallas como el ex-Clippers.


Este es el mejor ejemplo posible, hasta dos bloqueos más un tercero que Redick no aprovechó, para terminar con un tapón y contraataque.

La razón de la mejoría, Miami Heat

Los motivos son varios, desde un crecimiento y madurez a nivel personal (todavía tiene 24 años, puede seguir mejorando mucho en este aspecto) hasta un trabajo colectivo a nivel de franquicia. Precisamente la cultura de Miami Heat va muy dedicada a ello, el cuidado personal de cada jugador y sacar el mayor provecho físico de cada uno de ellos.

Así, Josh Richardson puede aguantar 24 segundos corriendo detrás de Redick, saltar clavando el «timing» para hacerle el tapón, quedarse con la pelota y sacar él mismo la contra para anotar rápidamente. Intentad hacerlo y luego volver a defender en condiciones, el esfuerzo físico es enorme y solo una preparación óptima puede hacerlo posible.

Casos paradigmáticos son el de Dion Waiters (tweet de abajo) o Wayne Ellington, que ha encontrado aquí su hueco porque puede jugar más tiempo, correr más y estar suficientemente fresco para seguir anotando los triples tras el esfuerzo para liberarse.


 

Es muy posible que Miami Heat quede eliminado en primera ronda de Playoffs, ahora mismo marchan 3-1, pero su temporada es encomiable si observas la plantilla que tenía a disposición Spoelstra. A partir de la que viene, J-Rich entra en esta nueva etapa, ese nuevo contrato que le une tres años más con Miami Heat, y querrá seguir creciendo.

Mirarse y compararse con hombres como Trevor Ariza, Caldwell-Pope, Avery Bradley o Jae Crowder debe ser su siguiente paso; su meta. No llegará seguramente a ser All-Star, una estrella, eso está reservado a los mejores, pero es ese jugador que todo entrenador querría en su equipo, el role player perfecto. De esos Miami ha fabricado muchos últimamente y por eso llegan donde llegan con un equipo teóricamente inferior al de sus inmediatos rivales. La #HeatCulture triunfa en la liga y proyectos como Josh Richardson se aprovechan de ello.

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